martes, 19 de mayo de 2009

gracias por el fuego

Voy a intentar que no sea triste, aunque lo sea.
Voy a respirar con la noche y el whisky, y no voy a llorar aunque me duela
tan adentro que me sienta fatal por este intento de despedida tardía.
No pude ir allá a darte el abrazo, viejo, y no seré yo el que diga descanse en paz
porque los vivos nunca lo hacen, y tú no estás muerto.
No lo estás.
Te conocí de casualidad, que es como se tiene que conocer a las personas.
Y no hablo del destino, ese cabrón traicionero que solo se apunta los tantos cuando ganas por goleada.
Hablo de una señal que te apunta con el dedo y te dice ¡dispara!, ¡dispara ya!.
O cállate para siempre.
Y no sé si después fueron las palabras
o los hechos, porque en tu caso eso da igual, pero fueron
y yo me llené con ellos
y con ellas
y fui creciendo mirando de reojo a la gente buena,
a los últimos , los de atrás,
todos esos no-dueños de la tierra de los que siempre hablabas,
de los que siempre hablarás, porque siempre habrá alguien que necesite escucharte.
En algún lugar, da igual cómo
o de qué manera, habrá una pareja cogiéndose a escondidas de la mano
o tallando un corazón con dos nombres en un árbol,
esos finos gestos de la inmortalidad,
sea como sea siempre será primavera en el primer beso de marzo
y habrá quien levante la voz por encima de las rejas
y habrá exiliados, claro que los habrá, tomando cerveza en la calle
mientras discuten por el partido del domingo.
Estamos vivos, y ante eso no hay muerte que valga,
no hay olvido que nos pare,
no hay nada que detenga las risas de los niños en los parques
o el delicado vals de los transeúntes en el metro.
Tú querías que así fuera y algún día sueño con poder decirte
“lo conseguimos”
Aunque tu estés allá y no me conozcas,
aunque este trago sepa a suspiro y las ganas de llorar
a veces puedan
a las ganas de reír, pero quien va a evitar los guiños en las escaleras,
las pintadas de las paredes,
quien va a callar los gritos de la gente que no morirá jamás,
de todos esos hombres
y mujeres
valientes
que cargaron el asfalto a sus espaldas y siguieron su propio camino.
Quién podrá ocultar el himno que hay detrás de cada puño cerrado,
de cada herida abierta,
de cada jueves en la plaza de mayo
o cada viernes en la puerta de este bar.
Ahora que te fuiste no descanses en paz
porque llueve, y todo está lleno de barro,
de simiente,
de augurios y fuentes con agua tan cristalina que parecen ojos,
nos dejaste el telegrama marcado con un “tenéis que ser fuertes”
y te haremos caso, aunque el desgarro duela
y no tenerte sea uno de esos actos imperdonables de la muerte,
aunque nos cueste acostarnos por este infatigable mes de mayo
que nunca tuvo a los malos tan de su parte,
haremos de este mundo un mundo de manos
que tocarán la hierba
y de pies descalzos como huellas sobre el cemento,
y serán los de siempre, los de más abajo, los que saldrán a la calle
sin fusiles
ni publicidad,
sin pancartas ni medios de información masiva,
serán los de siempre, los de más abajo,
los que con más fuerza se reirán en la noche de todas las hogueras,
tu tendrás una libreta en la mano
por si acaso es necesario firmar un recibo por cada ceniza
o leernos las caricias de buenas noches,
los susurros de buenos días,
los inconformistas latidos latinoamericanos de un planeta
a la búsqueda de su especie, porque estamos más perdidos que encontrados,
es bueno decirlo y ser fuertes,
andamos jodidos y cabizbajos, pero andamos
y nunca hubo horizonte que quedara cerca,
nunca hubo un pañuelo blanco que no soñara con sangre
o con lágrimas,
pero sobre todo nunca hubo un sueño que no estuviera manchado de imposibilidad,
es duro el rival
y luego, además, las circunstancias,
y es duro ver que te vas diciéndonos “venga”
porque es una mezcla de fuerza y debilidad,
de no saber cuándo parará esta rueda en la que andamos metidos,
y están los crucigramas en la cola del paro,
los silencios de parejas que dudan como dos seres humanos más,
está el chirrío de los trenes que se van
y quién sabe lo que se llevan
o lo que dejan detrás,
en verdad que está todo lleno de pequeñas poesías,
de gestos cotidianos como la escarcha,
como el hierro oxidado
o las paredes de un baño de cualquier bar de Malasaña
donde alguien, quién sabe quién,
quién sabe cuándo,
un día le dio por pintar:
Mario Benedetti no ha muerto porque los hombres buenos no mueren jamás.

9 comentarios:

marypepapop dijo...

necesito decirte que eres gran artista, que tu poesía es desgarradora y resulta elegante, que sencillamente me parece perfecta

Bibiana Poveda dijo...

y yo necesito decirte gracias,porque lo has escrito de "esa" manera, porque, justamente, ante tanta polémica, sacaste lo que a mí me hubiera gustado decir. pero sólo balbuceé, entre mi llanto.
excelente,
gracias nuevamente.

Baba-Sule dijo...

escandaar, cuando escribes lo que piensas de los que se van, le dan casi ganas a uno de ser el siguiente...y cómo siempre lo más grande no es todo lo qué dices, sino la manera, el cómo...es increíble, respiras poesía, dices poesía, vives poesía, será que sencillamente lo eres, pedazo de cabrón.

pd. el finde del 13 de junio estoy en madrid?

Me llaman octubre... dijo...

Claro que no ha muerto. Está en cada uno de sus poemas. En el viento. En mis dedos. En mis momentos. En nuestras tácticas y estrategias... está en nosotros.

isabel dijo...

yo le descubrí supertardísimo. en la facultad. había un cartel enorme con un poema suyo. y lo flipé. y me le fuí detrás, a ver qué más había. luego me ha dado cosas preciosas, pero ese primer poema me cambió una forma de ver las cosas y ese día me hizo feliz. ya ves. fíjate. es precioso que veas así escan, pero eso, ya es otra historia, además, que ya lo sabíamos todos. o casi.

mua!

Aprendiz dijo...

me encanta....haces que parezca facil
como transmites...
te he estado siguiendo desde hace tiempo y me gustaria que me agregases como amigo.....
gracias^^

Aprendiz dijo...

soy nuevo...mo me expreso. Me refiero a si podria ser parte de tus canallos y cabelleras.
Gracias por el animo, quiza algun dia necesite tu consejo.

Lyl dijo...

Creo que me he enamorado de tu poesía... jamás había leído/escuchado nada tan bello...jamás... :)

Me encantaría hablar contigo :)

The Cheshire Cat dijo...

Llegué aquí de casualidad de blog en blog, y sentía que debía comentar, me parece genial todo lo que escribes, es increible, de verdad.

Me ha encantado.

Un saludo.