lunes, 1 de febrero de 2010

Deadsire

a veces se siente un poco como un cualquiera, tiene ya 23 y le parece que todo va tan despacio que no se explica ni cómo es que se está volviendo viejo. no suele tener prisa con estas cosas, dice, pero todos los días, al afeitarse la barba antes del curro, imagina un pequeño suicidio, discreto, con modestia, porque él es de esos que aun creen en la reencarnacion ("como los clasicos, siempre estará de moda") y en el fondo piensa que cualquier otra vida podría ser mejor que esta.

se ajusta el sujetador descuidadamente y en ese pequeño gesto ya anuncia una torpeza inusual para mancharse los vestidos de boda antes siquiera de que llegue la comida, o para tropezarse según vuelve de la compra intentando agarrar dos bolsas llenas de chocolatinas mientras guarda el cambio en alguno de los bolsillos del chubasquero. se distrae, piensa, y a veces dice en voz alta que los anuncios de compresas le parecen maravillosos. luego se duerme y sueña sueños en donde muere desangrada.

es un buen chico, dice su abuelo cada vez que sale por la puerta a jugar a la pelota. es travieso, o avispado, según se mire. lo cierto es que nunca le han castigado, ni siquiera el día que se escapó de casa por la noche para jugar al futbol "como los futbolistas, con faroles". incluso su padre esbozó una pequeña sonrisa después de la colleja. siempre está despeinado y dice que, cuando sea mayor, se dedicará a hacer gominas. "pero pa niños, a prueba de balones". y su abuelo se ríe, le da un par de euros, y el chaval, mientras se aleja, tararea en voz baja una misa de requiem.

le gusta ismael serrano. su voz, claro, como si nada se ensuciara en el aire. antes escuchaba pereza, y antes el canto del loco. tuvo una época, recuerda, en que compraba la superpop para ver a alejandro sanz, y después para ver a estopa. de casualidad encontró aquella cinta de su hermano entre las cosas que había en la habitación. estaba en el cajón de la mesilla, y la escuchó allí mismo, en el viejo radiocassete que les regalaron (es para los dos, dijeron sus padres) cuando ella tenía 11 y él 16. a veces, cuando canta ismael, piensa que es su hermano diciendole "no tengas prisa, sister, que en una de estas, vas y te mueres".

se quieren, como se pueden querer dos adolescentes. hablando de eternidades, de infinitos y nosecuantosmil sentimientos. ella le compró unos levis el pasado invierno, por el aniversario. y él alquiló una habitación en un hostal del centro, y compró un anillo con sus nombres rayados en plata. como romeo y julieta, dijeron en voz alta. y luego, haciendo el amor, él imaginó que la maltrataba y ella, se corrio imaginando que la violaban.

no lo volveré a hacer, trató de convencerse. pero ya ni recordaba las veces que se había masturbado mirando aquellas virgenes en las tumbas del fondo del cementerio.
luego se limpió. se subió al coche.
y volvió a la oficina.

5 comentarios:

M dijo...

Vaya, todos tenemos nuestros secretos...


Sigue así :)

DrWiler dijo...

ostia!!
esto es muy bueno, no?
pa variar, no te jode.

Violeta dijo...

señor Algeet

estas pequeñas historias me han encantado
cada una a su manera me parece que enseñan una dureza tremenda, así como una dureza tremenda contada con toda la calma de mundo

y eso es lo que más cala

espero que usted, su sombrero, sus pantalones caídos y su sonrisa estén bien

Besos!

Sarita dijo...

llevo mucho tiempo leyendo tu blog y esta entrada me ha recordado tanto a mi...
espero poder seguir leyendote mucho tiempo mas.

Anónimo dijo...

Es raro el texto, pero tiene algo que impide que pares de leerlo.