martes, 16 de noviembre de 2010

despertardor con terrón de azucar

no tengo más miedo que el de las sombras con la puesta de sol,
el espéctaculo es un cigarro que se va consumiendo a 2000 caladas por minuto de vida,
la taquicardia marca el paso pero la música es tranquila,
si supieras verme por dentro,
si pudieras
cerrar los ojos conmigo y ver el mismo negro tal vez
como buscandonos entre sueños, tú en la casa del bosque,
yo al otro lado del desierto,
tartamudeando poesías de otros a las que, sin querer o precisamente a próposito
les cambiamos las letras,
les pongo tu nombre,
juego con ellas a los crucigramas y tú te inventas esa risa
precisamente esa
a sabiendas de que incluso aquí o sobretodo aquí,
al otro lado del desierto,
el sonido de tus labios es como un paladar en la lluvia,
un tintineo en las pestañas,
una receta de ideas picantes tras tu rastro de camas desechas,
de tropiezo accidental más allá de los trópicos,
en la línea recta de las metas volantes que presagian tus curvas,
el zig zag de la incertidumbre al moverte bajo la libertad del dictado de los deseos
y mis manos haciendo cuentas en los bolsillos
de cuanto mar tuvo que venir de los oceanos para reposar así en tus ojos
y cuanta tierra de las montañas para acabar así en los míos,
hay que hilar fino tratándose de tu silueta, hay que precisar los bordes con talento difuminado,
revolver millones de garabatos en tu pelo
donde anida la revolución de los pájaros en la cabeza de los soñadores,
esos chicos que miran al cielo con optimismo y al sur con nostalgia
y a la gente...
a la gente la miran por dentro, mientras acarician el gazapo triste de los perros viejos
y no hacen trampas, nunca, porque sino de qué serviría el juego?
me voy a quitar la venda de los ojos y la ropa de espanto
y las cadenas de mi propia tierra firme,
voy a abrir los candados y quemar los anclas
y voy a ir hasta ti, que estás más allá de los océanos,
que escuchas el crepitar de la leña en la casa del bosque,
voy a cruzar todo este desierto para besarte como la primera vez
o como la última, sin guardar fuerzas
ni dejar margen de reserva en el cuenta kilómetros,
desgastado y vivo, sucio y sonriente, un lunes a las 8 de la mañana,
3 días de fiesta contigo y toda tu gente,
todo tiene sentido
y yo
no tengo palabras.

4 comentarios:

Punto cuadrado dijo...

Yo sí que no tengo palabras.

LadyDrama dijo...

Jo-der.

Anjana del Bosque Eterno dijo...

ES GENIAL....ENHORABUENA...

Aida dijo...

"voy a cruzar todo este desierto para besarte como la primera vez
o como la última, sin guardar fuerzas..."

Me encanta como escribes.
Lo juro.