sábado, 25 de febrero de 2012

o todavía

Matamos a dios y estuvo bien, porque no existía.
No hubo tanto que discutir, solamente nos quedamos huérfanos
de clavos ardiendo
y sin tener a lo que aferrarnos nos dejamos caer
creyendo que nosotros mismos
sabríamos salir por nuestra propia cuenta
del precipicio.

Nos dejamos caer confiando demasiado quizá
en nuestras alas.

Y está claro que algo no salió bien.

Inventamos el mercado
la economía
la democracia
y las listas del paro.

No contentos con tanto
inventamos la comunicación
los simulacros
y la pornografía.

Hasta los secretos
nos inventamos.
y las mentiras.
Sobre todo las mentiras.

Echa un vistazo al patio si no me crees.
Es una cuestión de fe no hacerlo.
Y matamos a dios, ¿recuerdas? Y estuvo bien.
De acuerdo.

Pero hemos convertido el destino en una resignación,
la miseria en rutina
y hemos reducido el fuego al calor de su potencia
hasta meterlo en un caja de cerillas
y ponerle una señal de aviso.
De advertencia.
Aquí nadie se acuerda de los sueños
y mejor,
porque tienen que dar un miedo de la ostia.

Como niños riéndose por la noche en las alcantarillas
mientras chocan sus globos contra las rejas de los desagües
y explotan.
Los globos.

Hay una capa de odio que nos hemos puesto como lentillas en los ojos.
Un disfraz caducado tan podrido que apesta como nuestras desilusiones.
Hemos cifrado la necesidad en números,
el valor en porcentajes,
y hemos puesto en oferta la falta de interés.

Nos hemos estadistiqueado hasta la médula.

¿Y para qué negarlo? Estamos perdidos.
No tenemos ni puta idea de hacia dónde vamos.
Nos rascamos la cabeza desorientados y encogiéndonos de hombros.
Tenemos muchos cómos
y ningún por qué.
Nuestro único objetivo se reduce al final
a conseguir la pasta
con la que comprar una felicidad que ya de por sí es un sucedáneo.

Porque eso hicimos con todo.
Lo pusimos un precio
y dejamos que engordara como los cerdos antes de san Martín.

La publicidad puso los escaparates.
Los gobiernos traficaron con los impuestos.
La prensa hizo su trabajo.
¿Y nosotros? ¿Que dónde estábamos nosotros?
Comprando.
Dónde íbamos a estar si no.

Sin una filosofía a la que aferrarnos,
sin nada
sin absolutamente nada
por lo que poder jugarnos la vida.

Nuestra única vida,
nuestra desdichada pretenciosa y sobre todo irrepetible vida
ahora que no nos queda ni dios
y hasta los viejos se mueren en silencio.

No tenemos por lo qué luchar.
Nos da igual la mierda mientras no nos salpique.
Así que hacemos grandes letrinas en donde cagarnos
y las llamamos países,
no sea que se piensen que pensamos.

Reconozcámoslo: no tenemos ninguna respuesta.
Todavía.
Matamos a dios y estuvo bien, porque no existía,
pero nos quedamos sin clavos ardiendo
a los que aferrarnos
y así estamos: cayendo.

Y sin ninguna fe ya en los milagros.

O todavía.

16 comentarios:

veintiséisdel8 dijo...

de acuerdo totalmente

Sofía Serra Giráldez dijo...

...todavía. Lo mejor sólo espera a que lo traigamos.
Un abrazo y beso enorme

.A dijo...

Nos dejamos caer
confiando demasiado quizá
en nuestras alas ..
no pensamos ni por un momento en que ya no teníamos alas .
que de tanto dejarnos de lado habían desaparecido.

Celia dijo...

Nos hemos estadistiqueado hasta la médula.
...
La publicidad puso los escaparates.
Los gobiernos traficaron con los impuestos.
La prensa hizo su trabajo.
¿Y nosotros? ¿Que dónde estábamos nosotros?
Comprando.
Dónde íbamos a estar si no.


Genial, genial, simplemente genial.

Anónimo dijo...

asi es, cayendo.. y lo peor de todo es que ya nos da igual...

Pentagrama dijo...

Creo que es de lo mejor que has escrito

Anónimo dijo...

Cuanta verdad Escandar. Me encanta lo que escribes y como lo escribes. Muchas gracias por todos estos buenos ratos :)

Anónimo dijo...

muy muy bueno, que bien escribes.

Natalia Huertas dijo...

y no hay nada peor que una persona que no tenga nada por lo qué luchar...

Mike dijo...

Eso es lo mejor, que siempre queda la esperanza. Esperemos que el todavía siga su curso.

Me gustó mucho tu entrada.

Claire Sawyer dijo...

a veces el único clavo ardiendo que nos queda es gritar así, como tú, con palabras escritas.
grande.

Anónimo dijo...

Que bueno, que profundo, que bien escribes canalla!

entro diariamente en tu blog, me tienes loca! me has hecho querer la poesía, me estoy volviendo adicta,

sobre todo gracias, por enseñarme a disfrutar de este tipo de lectura. un saludo :)

Mery otra vez dijo...

Lo peor es cuando te pones a pensar que no quieres ser una oveja más que siga al rebaño e intentas ir a contracorriente. Pero no te sale. Bienvenido al siglo XXI y su estilo de vida.

Bravo por la poesía, en unas líneas me transmites tanto..crack!

Silvia Fernández dijo...

Cuánta razón tienes... y qué pena que la tengas. No sé hasta dónde vamos a llegar...

Lu dijo...

Ahora si que no tengo palabras... es demasiado escalofriante, a veces das miedo. Tienes algo demasiado grande dentro y lo sabes explotar perfectamente! Gracias de verdad, sigue escandareandome.

Anónimo dijo...

Me encanta como escribes,todas son preciosas