sábado, 28 de julio de 2012

maspirar


La pólvora es tratar de verme hacia dentro 
sin entender que mis ojos pueden mirar a cualquier cosa
de cualquier lado
menos a mí.
Y que todos andamos presos de alguna forma, 
que la estética es carcelaria a pesar de los complementos,
los billetes low cost
y algún parque donde los perros juegan a perseguirse entre la tierra.

Hay que descifrar los límites del regazo para poder convalidar
las caricias que das
con las que debes a cuenta, 
y pagar, claro,
porque uno tiene que pagar sus rondas.

Luego están los reproches teléfonicos del no vernos 
ofreciendo su descuento de dudas a regalo en cualquier esquina,
custodiando el silencio de la intimidación y los por si acaso
como si ya fuésemos demasiado mayores para dejarnos llevar.

O como si no nos fumáramos la vida esperando a que tal vez en la próxima calada…

Lo mojado es la parte de tus pantalones que habla con honestidad,
la pista de hielo en mis mejillas cuando no se ponen de acuerdo el invierno
y tus piernas, 
o la saliva que no termina de pasar por la garganta cuando no quiero estar
y tu me obligas. 

En las distancias cortas el amor es un divertimento,
en las largas se parece más a un trabajo por el que te gusta luchar.

Dicho lo cual, supongo, 
que tendremos que llevarnos bien 
con los ceniceros,
esperar menos 
y aspirar más.

1 comentario:

Ire dijo...

Escandar, creo que cada día que pasa me gusta más como escribes, lo tuyo es increíble.
Espero que te sonría la luna a menudo. Un abrazo.