viernes, 18 de enero de 2013

 La velocidad seguramente es porque nadie cae a dos por hora sin paracaídas
IreneX


¿Cuantos parches pueden salvarte antes de reventar rueda?
O dicho de otro modo
¿cuántas suelas les quedan a tus zapatos?

Te acuerdas de que había que meter monedas para seguir jugando, ¿verdad?

Y sabes que lo de las 7 vidas no se los creen ni los gatos más suicidas, ¿no?
 Y que vivir a mil revoluciones por indulto terminará por matar a tus caballos.
También.

Pon chuletón el día de su entierro.
Celebra su billete de ira con cerveza,
 y guárdate las espuelas como si fueran un espejo de lo rápido que fuiste.

De lo rápido que pudiste llegar a ser.

Que viviste a la velocidad de una caída.
Libre.
Dilo.

El futuro aquel que soñábamos, ¿recuerdas?
era el pasado,
y quizá yo confundí la página de las poesías con un cheque en blanco
y bueno, me quedé sin fondos
cuando más obsesionado estaba con tocarlos.

Como te tocaba a ti.

Aun quedan restos de nosotros en demasiados baños
como para olvidar
el trocito de pared en el que no me besabas.

Es mentira que los besos no escuezan sobre tus heridas
del mismo modo
que es herida cualquier beso que no escueza bajo mis mentiras.

Vaya lío, eh?
Tendría que haber comprado tabaco
para al menos quemar en las brasas  este silencio de distancias
con que nos hablamos
sin decir nada, ya ves,  
íbamos a degollarnos y solo se nos ocurrió
comprar tiritas, pañales
y kleenex.

Siempre fue peor la vergüenza que el dolor.

Perdona este look de desastre lleno de escombros.
Eran mis sentimientos,
y fueron palacios antes del terremoto.

Sigo cogiendo el metro por ver sus caras,
las de los pasajeros.
Se dividen entre la ingenua ilusión de los que van
y la doméstica decepción de los que vuelven.
Lo sé.
Sé que yo soy el primero con un mañana tan oxidado que parece viejo,
pero el afinador de sueños dice que las pesadillas
mejor en bruto
porque sino pueden llegarnos hasta la sonrisa.
Y eso sí que no.

Tiremos el alcohol y los sedantes por encima del lanzallamas,
que brillen sobre la orilla la ceniza y el confeti,
que el mar explote
y nosotros ardamos, ¿acaso no es una opción?

No necesitamos la esperanza, que se joda.
 Que se vaya a deshacer de sus miserias con otros gusanos.
    Y luego di que yo te lo conté así:

Tenía el contador de utopías descontando.

Aprendí a cargar un arma y disparar,
pero nunca supe situarme en el mapa
y claro, me perdí.

No hay nada más peligroso que un perdedor
cargado de disparos.
Y sin ti.

9 comentarios:

Karen dijo...

Sé que no hace falta que te lo digan pero... eres increíble.

Irene X. dijo...

No soy merecedora del pie de página de tus disparos, pero qué bonito disparas siempre.

Anónimo dijo...

Sublime, como siempre Escandar ;)

lia dijo...

Enganchada hasta las venas de tus letras, Escandar... Esperando cada tarde nueva lectura que despierte algo en mí. Y como ya han dicho, genial como siempre!

Jane Storm dijo...

Decirte lo genial que es leerte me parece una ofensa. De todas formas,¡Qué genial es leerte!

Acb093 dijo...

Esta vez te has hecho esperar, pero he de decir, que la espera ha merecido la pena.

Garzi dijo...

Qué raro leerte por aquí tio.brutal, era más fácil citarte en el foro,grande eso de que las ruínas y más las que dan miedo son de palacios.a ver si te convezco hoy para una cerveza.

Kiko Sinclan dijo...

Entre metros y escombros anda la cosa... entre principios y precipicios... entre tú y tus palabras existe el hueco exacto para que se acurruque la poesía. Supongo que un hueco hecho a golpe de sueños. Gracias por tus líneas :)

Anónimo dijo...

Increible...
Gracias por todo lo que escribes.