martes, 6 de agosto de 2013

en algún lugar... en algún lugar...

En algún lugar de mis lágrimas salimos los dos abrazados.
Oliendo amar.
Con fuerzas.
Y sudando.

Hay un secreto de luces brillando en nuestra mirada, no cabe el frío en nosotros,
y parecemos dos cómplices primerizos que se tantean
tocándose con suavidad de regazo.
Estamos preciosos, casi nuevos.
Seguros. (no se si debería poner una interrogación aquí)

Un orgasmo a medias vale doble. ¿Probamos?

Con la voz ardiendo te susurraba promesas de cera que se derretían en tus oídos.
Y hacía lo mismo con la lengua, solo que entonces eras tú la que te derretías.
Y yo aprovechaba para beberte.
Has sido la mejor borrachera de mi vida.
Y mira que he tenido muchas.
Que me he paseado de ciego en ciego y haciendo eses
por cunetas donde “solo los que van a morir aceleran”
y sin delicatessen
he bailado a un asfalto de velocidad la danza
de los truenos sin refugio, el vals de los atormentados.
Era el ruido lo que me gustaba. Las palabras. El griterío.

Amabas la paz, pero te excitaba la guerra.
No te comas la cabeza buscándole más porqués, anda.

Qué sed de resaca, joder, qué puta mierda.

En algún lugar de mis lágrimas
donde tú me hacías reir
a mí,
que solo sabía llorar,
salimos los dos abrazados
como a punto de dar el salto.
No hay ningún dónde a la vista, sólo las ganas de.
Y parecemos dos ojalás animándose con la euforia de un amateur en la materia.

Recuérdalo cuando vengan con todas esas definiciones a limitarla:
el único truco siempre fue creer en la magia.
Y yo me siento como si estuviera condenado a volar por los aires la libertad de dormir en el nido.

Hay personas que solo aman lo que pueden destruir, y otras que solo construyen a partir de lo que odian.
Por lo menos táchame lo segundo.

Porque mis odios son tan lejanos como el oeste
y están tan a tomar por el culo de mí
que solo puedo decirte, de mis odios,
que los perdí en un botellón de fusilamientos
el día en que te odié porque no estabas.
Yo.
Odiándote a ti.
Qué clase de coraza soy capaz de fabricar.

Quererte a la intemperie y sin disfraz.
Así empezaba mi pesadilla: con un invierno, y tú llorando.

¿Ves esta mancha de carmín? es la mejor cicactriz que poseo.
Una mentira es el recuerdo táctil de tus labios
en mi cuerpo,
una herida
puesta por mí
en mitad del escenario,
esta es su sangre, aplaudan a los crucificados.  

Me busco los porqués a latigazos y a base de no encontrarlos termino excitándome.
Cómo te crees que edifiqué si no este muro de las justificaciones:
con los trazos destrozados de las casualidades que nos unían.
Mi palacio de lágrimas sin secar.
mi utópica osadía de andar por casa.
Suite smile 
“habitación con vistas a ti”.
(amabas la paz, ¿recuerdas?)
en algún lugar…

en algún lugar…

de mis lágrimas

todavía


goteas.

En fin.

19 comentarios:

Toci dijo...

Te descubrí el 14 de noviembre del año pasado.

Desde ese día has sido un rincón fijo al que acudir.

Como siempre, genial.

Anónimo dijo...

Eres tan único. No encuentro las palabras para definir lo que siento cada vez que te leo, me identifico tanto... SIMPLEMENTE PERFECTO.

María Isabel GS dijo...

Releo una y otra, y otra vez cada verso que dejas en esta página en la que me sigo sujetando desde hace tiempo.

Y qué te voy a decir que suene tan bien como tú tras todos estos latigazos de arte...

Que sigas, esta vez solo diré eso.

Un abrazo :)

Acb093 dijo...

Ay, Escandar, siempre me dejas sin palabras, qué quieres que te diga.

Vuelve cuando quieras a Murcia, estaremos con los brazos bien abiertos esperándo(te)/(os).

Un abrazo enorme!

. dijo...

Nunca entendere como puedes escribir tan bien. Como haces que afloren sentimientos y mil cosas más. Y para mi que tambien me gusta escribir, te has convertido en algo parecido a una musa. No, en realidad, algo mejor.

Martina Romá dijo...

No te comas la cabeza buscándole más porqués, anda.
Sabes? me encanta visitarte, siempre me sorprendes y escribes de maravilla!
No lo dejes !!

Un abrazo!

Elito dijo...

Hace tanto que no leía nada tuyo... pero porque soy una vaga de mierda y una pasota, no otra cosa.
Y ahora, vuelvo... y me encuentro semejante cosa. ¿Por qué coño eres tan grande?
Joder.

Anónimo dijo...

Es la primera vez que descubro alguien cuyos escritos siempre consiguen emocionarme. Siempre.
Me encanta lo que escribes, en serio, no lo dejes nunca.

Anónimo dijo...

.......precioso
como siémpre
lo más imperfécto con toda su perfección en sentídos.Un beso,me encanta!:)

El Tux dijo...


Está cabrón.


Saludo.

Artemisa dijo...

es amor puro

Anónimo dijo...

Pareciera como si hubieras clavado un puño en mi cabeza y otro en mi alma...y me los hubieras arrancado de un golpe para estamparlos en un papel...un papel estampado de todo lo que yo no puedo...

Gracias,me estaba ahogando...

Anónimo dijo...

Estoy sumida en una depresion bastante jodida. Y gracias a ti, veo la vida un poco más feliz, dentro de la tristeza.
En parte, Algeet...me has salvado del suicidio fisico pero más aún del emocional.
Muchas gracias.

Anónimo dijo...

De golpe y porrazo me encontré aquí, en esta página, he dudado varias veces sobre si estoy a la altura de comentarte, pero no me he podido resistir, eres un gran ejemplo para mí, cada día me esfuerzo más para llegar a ser algo como tú.
No es necesario salvar vidas para poder saber que sirves para algo, solo hace falta llegar a la gente, increíblemente tú lo haces. Enhorabuena.
Sa.

Depresiva dijo...

Eres el mejor.

Embun dijo...

Qué arma más poderosa ésa de saber hacer daño cuando queremos...
Qué envidia me da siempre al leerte.

Ang. dijo...

ME ENCANTA.

Anónimo dijo...

Joder, cómo dueles y cuánto gusta.

Desde el sur, besos salaos

B

Anónimo dijo...

Joder, cómo dueles y cuánto gusta.

Desde el sur, besos salaos

B