jueves, 10 de octubre de 2013

Dile a tu libertad que me devuelva mis cadenas, ya nos veremos en invierno.

 La rueda hundida en el barrizal y solo se te ocurre acelerar para salir adelante.
Qué podemos hacer sino embestir contra el barro como prisioneros que, una vez olvidada la libertad, han decidido extender su encierro, contagiarlo, hacernos partícipes de él. Con ellos. Con nosotros, es decir. En esa agonía de arenas movedizas hay un tiempo de descomposición, la muerte lenta, la plaga cotidiana del olvido. Me explico: una vez cedes al silencio, hasta la música te molesta. Mierda, cállate y ponte a gritar.
O como ya te dije una vez: acelera.

Yo tenía que haber  sembrado aire, creado refugios y cumplido sueños, tenía que haber inventado algo que no fueran palabras, haber apostado con fe por la piel ajena, haber disparado alguna vez contra mí mismo. Yo debería haber sabido destilar con sudor el talento y el fuego con carbón. Debería haberme manchado las manos, molido los ojos y partido la cara. Y tenía que haber aprendido a bailar, ese acto mágico de la naturaleza.
Yo tenía que haber criado poesías de amor que dieran su fruto, pero me quedé ensimismado regando su muerte. Dejándola participar y herirme. Es la fiesta de la sangre y tú también estás invitado, sólo tienes que perderte para llegar hasta aquí. Todos estamos borrachos. Tú también lo estarás. Un voto de confianza y millones de asco.
Calculemos el índice de putrefacción de nuestras ideas. Multiplicadlo por un olvido en cada error. Y comparadlo con la dignidad que todavía nos quede después. A la diferencia de todo eso yo lo llamo vergüenza, pero puedes llamarlo como quieras, si quieres. Incluso gritarlo, también. Pero no te lo calles. Por favor.

Porque de verdad que no tiene ningún sentido. Llevar la misma cara de cansancio al salir de casa que al volver. Y sin embargo lo veo tanto. En tantos. ¿De dónde esa fatiga diaria? ¿Desde cuándo ese odio gratuito de contrabando? ¿En qué momento se pasó del “un día más” al “un día menos” sin que nadie dijera que eso era como ir hacia atrás?

Quizá podríamos dejar de pagar por la fe y empezar a creer, de gratis, en nosotros mismos.
Quizá podríamos dejar de mendigar el pan y exigirlo como si no pudiera tener un precio. Como si nadie pudiera ponérselo. Como si ese derecho ni siquiera existiera.
Quizá podríamos dejar en cero el ayer para, por una vez, ponernos a sumar mañanas hasta el infinito. Luchar por las tostadas y el café. Quemar las banderas con que tapamos la desnudez vergonzosa de sabernos frágiles humanos temerosos de la sed y el hambre.  

Quizá podríamos, incluso, perdonarnos todo aquello que no pudo ser por eso de que el pasado es eso: pasado. Y de que en esta vida solo tenemos eso: esta vida.  
Lo triste es que hemos dejado de mirar hacia atrás para, simplemente, mirar hacia otro lado.
Lo malo es que seguimos asustados de poder perder lo que no tenemos.
Lo terrible es querer querer, y sentirte despiadado al hacerlo

No sé qué es peor, no tener nada o tener que pelear para quitarle una migaja a otro.
La soledad en cadena o condenada, un refugio donde posar la cabeza y los años, la sonrisa cansada de simular, el sucedáneo de libertades impuestas que aceptamos atados, y ya no hablo de manos.
Hablo de ideas.
De cómo fusilan el absurdo con su lógica de balas. De cómo disparan los disparates hasta matarlos. Hablo de que nos han prohibido darle cuerda a los locos y así estamos, completamente parados e incompletos de humanidad.
Hablo del qué dirán, del hasta aquí hemos llegado, del ni lo intentes con que han sembrado nuestro día a día.
Como si no habitáramos la noche.
Como si no pudiéramos crecer entre sus rendijas y hacerles daño, joderles bien, desangrar su impunidad y corrernos sobre ese asfalto de sentimientos baratos en bisutería, “todo a cien”, tú impídeme volar y veremos quién termina haciéndolo. Por los aires.
Pardiez, mandar a la mierda toda esta mierda no deja de ser una redundancia inmovilista. Pero cuánta delicadeza en el matadero. Pasábamos por turnos dándonos ánimos, diciendo “quién sabe” a los otros. Olvidando. Olvidándonos.
De que este baile de disfraces siempre ha sido así de raro. Una música de taladros nos inunda. Y las máscaras las llevamos en el pecho. “Por si acaso”.

Sólo digo que la risa de un niño es lo más grande que jamás he visto.
Que quizá ese sea el único camino.
“Seguir al niño” dijo una vez no sé quién.
Y nadie le hizo ni puto caso.
Así que, la verdad: no sé qué clase de clase queremos imponerles ahora
a ellos
cuando fuimos nosotros los primeros
que nos impusimos no hablar de amor hasta después de la guerra
y perdimos la única razón por la que luchar.


Ahí empezó nuestra derrota.

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Y mañana. Presentación de "Un invierno sin sol". Sesión doble.
Una en librería. Alberti. A las 19:00. 
La otra de bar. Los diablos azules. A las 21:30.
En los 2 protegido por la cálida voz de Isabel García Mellado.
Yo pondré el frío.
Y luego nos emborrachamos.
Muchísimas gracias a todos por esta suerte de lujo que es mi vida en vuestros brazos.
Aquí dejo el cartel que se han marcao los Casimiros.


7 comentarios:

Anónimo dijo...

INCREÍBLE!!

L. dijo...

Qué mágico eres.

Anónimo dijo...

Para volver a encontrar esa harmonia, que ultimamente se pierde facilmente estos dias, solo hay que hacer una cosita, encontrar a ese nino interior y sacarlo un rato delante de nuestras estupidas mascaras falsas y observar lo que ocurre alrededor en esos instantes.
Que pasa cuando uno es feliz?
como reaciona el entorno?
como lo hace la gente?
cuando tienes compasion y cuando no?
por que la necesitas si ya eres feliz? por que necesitamos que alguien reconozca que de verdad estas sintiendo algo que en vez de disfrutarlo te hace sentir culpable? quien te metio esa manera de pensar en tu cabezita?
por que los ninos no se comen el coco con absurdos "que diran" y lo que pensaran..en fin, para saber reconocer lo que realmente te hace feliz,primero tienes que encontrar tu esencia,encontrarte fuera de todo eso que te dobla la personalidad como a un chicle.Ese nino interior es tu fuerza, espiritu y esencia, sin conocerla eres otro mono mas de la jungla consumista.Ahora ya se puede incluso deteriorar a esa esencia en temprana edad, antes un nino era totalmente feliz con el amor de sus padres,familia, con los companeros y sus rutinas,pocas cosas mas.Hoy venderian a sus padres por una consola nueva,sus amigos son los virtuales de fb, las vacaciones no las hacen con la familia,esta esta por ganar lo suficiente para pagar una vida de mascaras y ninos sin luz,zombies de oficina,ninos que no conocen lo que es amar sin condicion,que sabrán de la felicidad estos?

Anónimo dijo...

Perdoname, te tenia que dejar tambien mis gracias.Me encanta este texto, me gusta como escribes, me impresiona la gente que no escribe con reglas absurdas,pero por el contrario sabe como hacer de un texto mucho mas que un conjunto de mierda ortografica.Sabes que me atrae de este? la veracidad que otro llamaria "exageracion textual".No,la exageracion en todo esto es que muchos cierran el pico y se quedan bien contentos.La verdad esta siempre mas cerca de la ficcion,que la ficcion de la mentira.Un beso y escribe siempre asi de bien.

Eme dijo...

Me declaro incondicional fan y enamorada de tu poesía

Anónimo dijo...


La felicidad es un torvellino, un vortex de sentimientos con carga +.
Quien dijo que las unicas neuronas las tiene solo nuestro puto organo de la razon? la razon es no ser razonable con los que razonan solamente con la cabeza.El corazon es un organo que baila al son de las notas sentimentales, con neuronas que lo hacen muy simpatico, aunque muchos dirian que es dramatico y nostalgico. El corazon realmente va a la suya,sin recibir ningun hostion razonable del senor cerebro intelectual.El corazon le dice que si nene, que te van las cosas a medida que piensas,pero yo nada de nada,yo voy a mi bolo y me paso las sinapsias por el culo,bueno mejor dejar ese organo en paz esta vez,no vayamos a untarle de mierda sin tener obligaciones extrictas de su papel fisiologico natural,sin o con ese papel,se caga en la mierda que pario ese hijo de puta llamado estomago,este le dio por saco,bueno ese saco lleno de papatas le produjo un estrenimiento de cojones,estos ultimos igual de llenos ultimamente,como ese estomago comilon.Oi si,me voy del bolo,pero esta historia tiene chicha,la misma polla de siempre,con sus putos suspensivos debajo de esta,bien juntitos,ole los huevos que desafian la gravedad diaria,como las neuronas de tu corazon,las mismas que juegan la partida de tetris con las guapas del senor cerebro.Cual de ellas realmente es la que trabaja con autonomia? la sangre circula por una razon, esos vortizes en forma de corazon nanometrico son la hostia,la belleza de una carrera de globulos bien rojos como testarrosas locos en carretera,cruzando autovias sincronizadas,que dan la vuelta a tu mundo millones de veces sin chocar con tus debilidades,como lo hacen los del test H, los tes hiculos mas fardones,carreteras de blancos lamborginis que se follan sin parar! hay mucha vida en un mundo como el cuerpo de un mono, por que un mono no sabe de todo esto y menos cuando realmente me refería a un mono esta vez.

vickowski dijo...

Nunca me cansaré de leerte gritar.