miércoles, 14 de octubre de 2015

hay un entonces en el que siempre te amo y tú bailas

Si tu beso fue manantial
imagínate mi miedo a tus lágrimas:
yo que a penas sé nadar,
tú que a alegrías condenas.

En tu diluvio de hojas secas
importa más el viento que la edad.
Lo aprendí de la primavera.
  
Mientras el luego de este ahora reduce a nuncas tus antes
y yo bostezo eternidades
por cada siempre con que me siembras.

A veces me siento paréntesis que no nombras
intentando abastecer tu refugio de flores duras.

Yo no quiero el oficio de la sombra
que acecha
cuando el regazo es techo y no lumbre.

Para ti el sol que te ilumine al desnudo,
que nadie ose cubrir de sentido tu belleza.

Para ti la hierba fetichista que te besa los pies
y sacude los párpados,
para ti el campo sin asfaltar de que seas
con toda tu libertad como única atadura.

Para ti la lucha del hallazgo en cada día
con tu música abrazándote
con tu música
y la mía
 escuchándote convertir el milagro en una risa
mirándote sonreír
como si la vida
cómo, si la vida…


es tan fácil como  amarte en ese entonces de ti.


Seguimos en carretera!!

2 comentarios:

Maria Savage dijo...

"A veces me siento paréntesis que no nombras
intentando abastecer tu refugio de flores duras"

Creo que me he enamorado de ti...

Marta Rodríguez dijo...

¿Cuándo supiste que eras poeta? Y peor aun, ¿cuándo te consideraron como tal?