miércoles, 28 de mayo de 2008

futuro y recuerdos

fui con tanta humildad que acabé acojonandome.
aparte la confianza a un lado
y me dejé llevar por una barra que no llegaba al final de nada,
me pedí una birra

y volví a crecer de golpe dos décadas más
entendiendo que jamás podré hacer las cosas que ya no hice,
sabiendo que en cualquier momento
morir es lo más posible que te pueda pasar
y entonces ya no pasará nada.

me picó, cuando yo no miraba, el puto "virus del miedo"
y durante horas, días, incluso semanas
estuvo inyectándome sin que me diera cuenta
esa mezcla de cobardía y ceguera que te machaca las sueños
hasta hacerlos pic adillo de pesadillas.

respiro profundo y trato de leerme la mente
a ver si por lo menos yo me entiendo
antes de que quejarme de que nadie me entiende.

sí, soy (creo) el tipo ese que decía que podría cambiar el mundo
pero ahora, con el futuro cambiado,
voy aniquilandome deseos no rotos
para que nadie puede romperme del todo cuando bajo la guardia.

me he convertido en mi propio guardaspaldas
experto en salidas de emergencia.

la velocidad así es un peligro, correr riesgos una osadía,
vivir de tonterías ya no se lleva,
me cuesta dejarme caer en algunos bares
y he hecho un escaparate de palabras donde escribo la firma
con más interés que un poema.

dejar de seguir principios para no parecer equivocado.

pero hasta cuando,
porque tendré que aprender a leerme entre líneas,
dejarme llevar hasta ese siempre que nunca busqué,
olvidarme del después del después de las cosas
y centrarme en todos los antes que todavía me quedan.

envejecer es pa viejos, y la cuerda más tensa es la que mejor sujeta.

aprieto el paso, me engaño para convencerme,
los malos baches pasan igual de rápido que los buenos,
puedo digerir esta vida y empezar a decir las cosas
en lugar de arrepntirme por adelantado de no haberlas dicho.

tengo el plan de vuelo en las manos
y en cuaquier momento saltaré por la borda:
hay océanos de aire
y tardes llenas de agua
esperándome puñal en la mano,
libertad en la otra,
a la vuelta de una esquina que amasije futuro y recuerdos
entre los sueños
húmedos
de mi retina.

3 comentarios:

elia dijo...

se te echaba de menos.
o bueno, te echaba yo de menos, que no voy a hablar por la gente (pero seguro que sí).

y sobre esto que leo,
el otro día en el bus
escribí un poema que te tengo que enseñar,
que habla un poco de estas cosas también,
a ver si me acuerdo.

es genial que vuelvas.

Cristal violeta dijo...

El día que uno aprenda a leerse entre lineas posiblemente deje de escribir, porque creo que lo hacemos para encontrarnos o precisamente para perdernos.

Al-taïr dijo...

sabes Tayler?

esto ha sido lo más parecido a un abrazo que he tenido en un tiempo, y no sabes la falta que me hacia...

no sabes lo que añoro el rincón.

un beso, de esos que no falten nunca