jueves, 15 de octubre de 2009

luz de domingo

la respuesta está en el baño, sobre la taza del wc, pon 4.
4 respuestas.
deberías haber hecho primero la pregunta, pero ultimamente preguntas poco, miras menos y no te enteras de ná. tienes un bullicio de neuronas desperdigado, los ojos vidriosos sin venir a cuento y eso de las siestas, reconocelo, te está matando. así que te propongo que bajes al baño y pongas 4 respuestas de cuarto gramo antes de que venga el bajón con las rebajas.
vista una noche, vistas todas.
las mujeres, claro. las minifaldas, taconcitos, ajuste ceñido de caderas, tres dedos saliendo de la punta del zapato, la incoherencia en forma de risita casual, el toque de queda rollo mirada asesina, las mujeres, te decía, son esa ruleta mitad "de la fortuna" mitad "rusa" que esperan apoyadas en un tercio medio vacío fumando luky strike con tus deseos más ocultos. y hay veces, gracias, que te ofrecen una calada.
pero si quieres sacarle la gracia al asunto, tendrás que reirte de la miseria. porque en la tele seguirá ronroneando el ejercito de vendedores a cómodos plazos, la publicidad y el chute de dormidera cerebral que te mete el gusanillo en el cuerpo. prueba a apagar ese aparato. y después me llamas a mi drogadicto.
y el problema no sabes si es de tiempo o es de espacio. tú me decías: quiero dejar las drogas, pero no sé dónde ni cuando. así que sacabas una segunda respuesta del bolsillo pequeño del pantalón y desdoblabas mis propias contradicciones intentando no hacerte demasiado caso. me decías: hay un laberinto en cada ser humano, y no creo que tenga salida. a mi me venía bien que fuera así, porque en el fondo me sentía como un cuadro de pollok pero en barato. una baratija llena de fuerza pero ningun objetivo. de qué sirve tener armas si no tienes a quien matar.
la crónica era una resaca sin desencanto, arbitraria, triste como una canción en día de lluvia, apagado como un verano sin ceniceros, y nada que sirviera para salvar el cuello iba a servirte esta vez.
dejaste de avisar cuando vienieron las grúas, cuando volvieron de aquellos amaneceres sin nada a cambio, te miraste en el brillo de los ascensores y es por eso que tomaste el rumbo de las escaleras, aun te sentías cansado pero preferías eso a esperar a que se abriera una puerta.
con 17 tacos uno no espera ni al autobús.
en cierta manera era normal que no llevaras esparadrapo, que no supieras a qué sabía, que intentaras parecerte a las fábulas a pesar de toda la torpeza. no querías tener hijos, ni casa, ni manual de instrucciones. pero en el fondo hay sitio, así que te sentaste, miraste a los viejos amigos, a la camarera, a los signos de exclamación de al otro lado de la puerta, y como no te sentiste vacío quisiste volver a comprobarlo.
y en eso andamos un poco todos. en mitad del camino, conformandonos con entender unas pocas cosas y sentir el resto. llega un punto en el que como humano no exiges a la especie grandes sacrificios. un poquito de dignidad, algún que otro principio y mantenerse en pie si llegan las bombas.
pero has visto el pozo vacío donde otros se ahogan y te conformas con que no te salpique la mala sangre que hierve en ciertos artificios, en algunas escopetas de feria, en el paisaje de las postales de los todo a 100 con pancartas de belleza por 4 duros.
en fin, un día dios dijo: hagase la luz
y entonces llamó a iberdrola
donde le informaron que tardarían en dar el alta en un plazo de 2 a 5 días. laborables, nos ha jodido.
y lo único que pensó fue que tendría que bajar al bar para ver el partido del domingo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

He llegado aquí de casualidad, y después de leer este texto no puedo entender como nadie lo ha comentado!
"Y en eso andamos un poco todos. En mitad del camino, conformándonos con entender unas pocas cosas y sentir el resto". Brillante.

vitto dijo...

cierto Anónimo...
ese fragmento es brillante,
y muy lúcido diría yo, y triste, también es triste.