jueves, 4 de noviembre de 2010

gritual

(tiene bastante tiempo ya, pero creo que nunca lo llegué a subir por aquí)

Te tumbarás, es mejor, pero tendrás que doblar la espalda un poco, arquear el cuerpo y levantar la pelvis. Si me dejas, te cogeré por los tobillos y te separaré las piernas hasta que digas basta. Pero aguanta un poco antes de decirlo. Cuanto más aguantes menos podrás aguantar después. Lo demuestran las estadísticas, si esta excusa te convence de algo. Es verdad que es cuestión de belleza. A uno le gusta poder ver bien las joyas de la corona, los trazos a lápiz fino de los retratos, la línea escondida que marca el relieve de las buenas esculturas. Por eso, te pido que me permitas abrirte las piernas hasta donde sea posible, mirarte de cerca y desde abajo, acercarme y llenarme de origen para buscar la dignidad de un final. A ratos abrirás los ojos para mirarme a mí concentrado, y otras los mantendrás cerrados imaginando el detalle de lupa que mis labios pretenden y mis ojos buscan. Con la espalda doblada todo parecerá un interrogante. De ahí partiremos en nuestro camino hacia la exclamación. Hasta el cierre del paréntesis. Recuerda esto, porque mi intención es que cuando acabe -que cuando acabes-, primero te estires hasta el grado convulsión, para después doblarte en un acto de defensa propia, el momento exacto de rozarte apenas los pelos de punta y que sientas todo el peso de mi pornografía sobre cada uno de los poros de tu piel. Lo primero, aun así, será acercarme con instinto de lobo, respirar tan profundamente cerca que sientas mi aire haciendo eslalon por tus labios. Como si fueras una presa, te oleré acariciando con las manos el trazo firme de tus piernas bien abiertas, sujetándote en el temblor y la incertidumbre, balanceándonos en el hilo suelto con abismo al fondo que es tu cuerpo en su inicio de reacciones. No podré evitar sacar la lengua. Lo haré por esa curiosidad irracional que todos los animales tienen al oler la comida y querer probarla. Me contendré, como bien pueda, para no empacharme de ti y sobre todo, para que tú no te acostumbres tan pronto a mi lengua. Tal vez, es posible, que busque un aperitivo de ingles y piernas, de sudor inicial, de rodeo circular sin tocar todavía la esfera central, el núcleo de algo que va más allá de tu cuerpo. Me gusta disfrutar del arte. Y hay cosas que requieren su tiempo. No tener prisa. Promover las ganas. Puede que pruebe a moverte, a levantarte las piernas hasta donde eso sea posible. Juntaremos las palmas de tus pies con las de mis manos, y haremos corriente eléctrica aleatoria mientras cubres el espacio como una burbuja bailando en el aire, contrayendo y estirando su forma, anidando el placer de la transparencia en cada uno de tus movimientos. Abriré la boca para ir comprobando el campo de ataque, las posibilidades que tengo, la táctica antes de empezar la guerra. Te soltaré las piernas y mis manos serán la base para tus muslos, desde abajo iré cerrando este preludio para que empiece la melodía. A partir de ese momento, mi lengua no volverá a estar quieta hasta que tú seas la que tenga que pararme. Iré primero por partes, por las tuyas, iniciando este proceso por donde otros llaman a lo prohibido. Es a eso a lo que hemos venido, ¿no?, a desquitarnos de los prejuicios y las vergüenzas, a dejarnos llevar por el instinto. Meteré la lengua donde no la llamen, y donde la llamen también. Cuando veamos, subiré y hasta el próximo paso y emprenderé acciones ilegales con mi saliva y tus jugos. Si salgo de ti, es porque me gusta volver a entrar indefinidas veces. A ratos rítmicos y a otros desorganizados, haré de mi lengua serpiente y de tus piernas castillo y de tus puntos débiles atalayas donde bailen todos los juegos recreativos. En el vértice de la contienda, buscaré la punta de lanza de todos mis desenlaces, la primera marcha de tus espasmos, el paso al frente de algo que los poetas y los borrachos llamaron en su día éxtasis. Llegará un momento en el que ni tú ni yo podremos controlarnos, en el que todo empezaré a empañarse, empezando por nuestros ojos, siguiendo por las mejillas, la barbilla, manos y todos los extremos y extremidades que se te ocurran. Nos empaparemos de algo tan suave que todo será un desliz puesto a punto, un resbalón de caricias, un continuo patinaje entre dos cuerpos en su grado de ebullición. Con la tormenta y mojados, llegará algo muy parecido a la explosión, la exclamación de la que te hablaba al principio, te estirarás o pegarás un grito o tal vez, quién sabe, solo te muerdas los labios. Hagas lo que hagas, no podrás evitarlo, así que tampoco trates de hacerlo. Ya te dije que aquí estábamos para eso. Para explotar y no tener que limpiar la sangre. Puedes cogerme con las piernas el cuello. Puedes, por supuesto, insultarme. Puedes hacer lo que te dé la gana. Será el único momento de tu vida en el que todo, absolutamente todo, esté permitido. Te lo juro. Cuando “el momento sin tiempo” se pase, después, cerrarás la disyunción, te contraerás como defensa de insecto, puede que te sientas pequeña, puede que no, y me dirás un exhausto “para ya” que yo apenas oiré entre los restos del ruido y la furia que todavía esté saboreando. Sonreirás con ese gesto cansado y feliz de quien ha sido libre al menos por un instante. Tu rostro de estrella fugaz. De arquitectura impensable pero no imposible. Rostro de tinta y silueta en un cuerpo fuera de los límites de la ley de la gravedad. Cuando me mires, me verás respirar desde allá abajo, sin capacidad para parpadear, asombrado de que sea posible mirar tan de cerca el mundo de lo no-humano. El mundo de lo no-material. Y sin dejar de sonreír, moviendo el abanico de las posibilidades infinitas, dándome aire, me dirás: “sube aquí arriba, hay un millón de sueños que voy a enseñarte”.

21 comentarios:

mis largos pies dijo...

¡Toma ya! qué bien contado, y que apetecible, claro.

Clementine dijo...

No podrías escoger mejor las palabras. Como siempre que vengo por aqui me quedo con la boca abierta. Creo que estoy decidida a comprar tu libro, nada mas que pueda, espero encontrarlo.
No abandones este lugar nunca porque siempre que vengo navego por mil mundos.

:)

Donde duele, inspira. dijo...

¡Qué pasada!, sin palabras! Ö

acero dijo...

Podrías escribir un poema entre las estaciones de Sol y Quevedo.

O una pintada neorrabiosa:

"Podría escribir un poema entre las estaciones de Sol y Quevedo".

Un abrazo.

Ana! dijo...

esto es increible, Escandar!!

(: dijo...

Pero qué bueno!!
No tengo Palabras... (:

pacarhi dijo...

Hace poco descubrí un poema que se llamaba: co-razones.
Desde ahí descubrí este blog y, sinceramente, no puedo parar de leer y releer. Además espero ansiosa siempre con encontrarme uno nuevo.
Me encanta como juegas con las palabras y la bonita forma que tienes de contar las cosas.
Ahora acabo de leer: "gritual" y me he quedado anonadada. Me ha gustado muchisimo.

Espero que haya uno pronto. Aunque lo bueno se hace esperar, no?

TengoGanasDeTi dijo...

Joder, Que bien explicado :) Me encanta tu blog! :D
Porciertoo, seguiz mi blog! :D

ELOISA dijo...

WOOW!!!,ES LA PRIMERA VEZ QUE PASO POR AQUI, MOVIO MUCHAS COSAS EN MI.

Yolii dijo...

joder,
qué pasada.

No dejes nunca ésto de las letras :)

FELICIDAD dijo...

increíble todo lo que me haces sentir cuando te leo, llevo leyendote desde hace meses y cada vez que hay algo nuevo me das sin palabras, estoy buscando tu libro para sorprenderme un poco mas. muchas gracias por todo esto

Kai Corvus dijo...

Como siempre, eres el último suspiro.
Me dejas sin palabras.

Susanita dijo...

Tayler Durden, es la primera vez que paso por aquí, leí este post en Algo más que sexo, en verdad que es un texto hermoso, es sutil,ardiente, excitante, es un verdadero cóctel de erotismo fino, felicidades!! seguiré leyendo ;)

Aida dijo...

Me arrodillo ante usted, señorito.
"El mundo de lo no-material. Y sin dejar de sonreír, moviendo el abanico de las posibilidades infinitas, dándome aire, me dirás: “sube aquí arriba, hay un millón de sueños que voy a enseñarte”."
In-cre-i-ble.

Adrina dijo...

buf increíble, qué ganas tengo de verte esta noche :)

arguellesacero dijo...

Wordpress te registra como pasando por allí, por el blog. Si te das cuenta, lo que escribo se transforma minuto a minuto. El blog es tan excepcional para hacer el ridi como para corregir lo escrito.

Silvia dijo...

INCREÍBLE. Grande Escandar!

Marien dijo...

Supongo que estarás acostumbrado a que te lo digan, los halagos ya no harán el mismo efecto que al principio...pero GUAU. Acabo de descubrir este blog y ten por seguro que lo seguiré! Me dejas sin palabras...

Anónimo dijo...

De vez en cuando releo este poema y cada vez encuentro nuevos matices, enhorabuena.

Carmen Caballero dijo...

Jo-der. Mira que hace frío...pero qué calor das.
Gracias. Muchas.

Tras el anonimato dijo...

El ejemplo de cómo hacer sentir con un poema. GRACIAS.