viernes, 27 de enero de 2012

saltos y redes

últimamente
solo veo derrotas en el invierno,
y no me refiero al reflejo amargo del sudor en el suelo
si no a esa perpetuidad en los paréntesis
y su falta de ganas
cuando alguien te pregunta
qué hiciste en todo este tiempo
y sólo te sale responderle
nada.

es como colgar las botas
en el vestuario
y mirarlas
dudando de si quieres seguir jugando
o si en cambio ya tuviste suficiente
y a otra cosa.

ese cruce que en cada noche
te plantea el intermitente
de ir al baño y pedirte una copa
o seguir con las cervezas
y el humo
mientras coloreas las tristezas
como los niños cuando aprenden a pintar:
improvisando.

no debería caer
en este cara a cara de catastrofismos
pero he salido a correr
y ha vuelto a dolerme la rodilla.

ni siquiera me he cansado.

veo las heridas ajenas,
sus manos manchadas
y sus ojeras de horarios impuestos por supervivencia
y dudo de mí
por mis privilegios,
desconfío de mis oportunidades
y no me fío
de mis saltos al vacío
porque abrí las ventanas
en lugar de romperlas.

y así no se hace, pienso.

de qué sirven los precipicios sin cristales rotos
y qué mérito puede tener
escalar con arnés cualquier montaña, por alta que sea.

la red del por si acaso me caía
la he utilizado para encajar goles
y ahora
me dan miedo las alturas
y las goleadas.

encerrado en mi habitación de los 18
mientras el frío avanza como sólo lo hace
en las ciudades de provincia
analizo mi vida como si fuera una sucesión de cromos
y no sé
si es el principio de todo
o el final de nada.

6 comentarios:

saudade dijo...

Grande Escandar

tortuga dijo...

Siempre hay que tener un deseo ante los ojos, como un burro una zanahoria...(En el mar hay cocodrilos. Fabio Geda). PD: Pa mi que necesitas un kilo de zanahorias.

Lolo dijo...

Confío en que no sea más que sentimentalismo poético. Porque un tío que tiene arte en los dedos y versos bajo el sombrero
fijo que sabe inventar mil maneras de burlar la maldita monotonía, quiero decir que joder, no sobra ni un día.
Para que cuando te pregunten qué hiciste todo este tiempo puedas decir: aprendí a bailar sevillanas, me imaginé en vidas ajenas, jugué al poker por las mañanas, enloquecí más de la cuenta cuando no venía a cuento y amé tanto que muchas noches me emborraché recordando.
Lo dicho, que la poesía te tiña las canas

Anaís Arantxa dijo...

me deja meditando... me gusta mucho =) muy bueno =)

Saludos!

www.matandolasnormas.blogspot.com

Karen dijo...

Me has encantado. Lo que escribes y tu nombre (El Club ehh) Te seguiré leyendo.

Angus dijo...

TIENES UN RECONOCIMIENTO EN MI MIERDA DE BLOG