jueves, 21 de febrero de 2013

y al recuerdo de ese segundo lo llamamos nostalgia


la felicidad es un segundo
y al recuerdo de ese segundo
lo llamamos nostalgia.

jorge frontela


La última vez que soñé un futuro teníamos 2 niños a los que quería menos que a ti. Y no me importaba decírselo porque a ellos les pasaba lo mismo. Nunca imaginé una casa, ni si tendríamos televisión o no, ni siquiera, en mi sueño, había una ciudad que dijeras: es aquí. O allí. Era como si nada de todo eso importara, y tan solo aparecierais los 3 sujetando la vida que yo reconstruía no sé en que parte de mí, supongo que en mi cabeza, como si cultivara tu risa lanzando semillas de detalles diarios, de problemas conjuntos, de pérdidas comunes, de aledaños. Y en ese constante punto de apoyo del nosotros contra el mundo, en ese pequeño equipo que formábamos de trincheras, juegos y paisajes, había algo como de seguridad y destino, esa fe y dignidad del que ha conseguido la comida, la música, y el refugio, y se mira sus manos ya viejas mientras fuma tranquilo un cigarrillo que le susurra: lo hiciste, tío, lo conseguiste, disfruta. Y eso hace.

Tengo un tren de lejanías en el pecho taladrándome a despedidas. Poco a poco, está haciendo un agujero tan negro que su gravedad podrá absorber todos los sentimientos  que estén a menos de una mirada de distancia, a la primera nota de música, a una simple intención de beso. Oigo tequieros dichos a toda prisa en los adoquines y números de teléfonos arrugados como el olvido en las papeleras, una pintada a navaja en un banco dice: es la velocidad lo que nos derrite. Lo que nos diluye hasta mezclarnos el orgullo y la osadía, hasta confundirnos la falta de fuerzas con excesos de nostalgias. ¿No queremos el regazo y las almohadas? Te das de ostias contra la vida porque en el fondo te mueres por dormir tranquilo en un colchón. Porque si no llegas destruido sabes que vendrá el monstruo de después de cerrar los ojos. A comerte. Venga, niñito, llora por tus miedos que ellos se van a reír de tus lágrimas. Igualmente. ¿A quién estás engañando? Te fías tan poco de ti que pones en sobre aviso al resto. Les estrechas las manos, les miras como pidiendo por anticipado el perdón, no querría contagiarte de lo que yo no soy, pero tampoco puedo evitarlo. Tengo en el pecho  un agujero negro que absorbe los sentimientos y la luz de todo lo que se acerca alrededor mío. Lo siento. Y lo guardo en mi vacío. Que nunca deja de ser negro.

Y que haya muchos columpios y canastas. Y yerba que pueda pisarse sobre todo descalzo, y lo desordenaría hasta hacerlo precioso, mi mundo, tendría un grifo de cerveza en cada plaza que se mezclaría con la risa de los niños y las guitarras de los juglares, y habría bares en las rotondas, o piscinas de bolas, y el castillo de los reyes, que no habría, sería hinchable, como nuestros pulmones al olor de la maría en los balcones, o como la poesía que late dentro de cualquier mujer embarazada, mi mundo, de jeans rotos y minifaldas en donde los jóvenes mochileros perderían el mapa y las costumbres al primer beso, y los viejos cascarrabias sonreirían al menos una vez después de cada taco, y el trabajo sería vocación, no habría ni políticos ni cías, ni abogados (lo siento dani, perdón), ni psicólogos (Isa, Irene, os quiero). Ni dentistas, qué coño. Y los maestros podrían ser jardineros en lugar de fumigadores, y se cerrarían todas las cárceles y sobre todo los museos, y los zoos, y las comisarías, parques de atracciones para todos, un mundo, joder, donde podrías plantar un árbol, tener un hijo y escribir un puto libro sin tener que vomitar tantas veces en el intento. Dices que mi utopía es imposible porque no puedes verla. Normal, ella está a tomar por culo y tú vas un poco ciego. Pero recuerda que ya hubo quien miró al mar allá donde se terminaba la tierra y dijo: al otro lado del océano tiene que haber otro mundo. Es mi mundo, y no tengo que convencerte de nada.

Otra vez esa pesadilla: mi madre y mi hermana llorando, y yo me despierto cuando echo a correr.

Lejos.       

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Como dijo Amaia "me gustaría inventar un pais contigo" después de leerte

Laura.s.t. dijo...

'¿A quién estás engañando? Te fías tan poco de ti que pones en sobre aviso al resto'

Increíble... como siempre.

Sther dijo...

Me parece...una de las cosas más deslumbrantes que he leído en mucho tiempo.
Por ti. Por los que creemos en esto.
Gracias.

ttdnb dijo...

Totalmente idenfiticada...

Madre mía. sin palabras.