lunes, 4 de noviembre de 2013

La gente charlando en la acera sobre el calor que ya no hace en los bares.
La lista infinita de espera que hay para conseguir un cuarto de felicidad, aunque sea en el infierno.
Un abrigo de reyes desnudos nos sirve de traje.
Hemos visto amanecer sin haber dormido y ya te digo que yo que vale la pena.
Esta sonrisa en desuso cubre el polvo de cárceles y hospitales.
En el mahousoleo todo son risas y brindis de mañaneo after hour, just feel the music, bailame el agua, quiéreme a rabiar, si juntamos tu libertad y la mía...
Es de día, y ya no sé si es tarde para acostarme o pronto para empezar a mendigar, un poquito de sol a estas horas,
¿qué pecado tienen hoy en rebaja?
¿tienes suelto o suelta lo que tienes?
sal a bailar, azúcar en cada beso,
y mis labios basándose en pechos reales, princesa, tenía el rugido
de un loco hambriento,
la faz más húmeda de la tierra,
y un secreto de arena que aprendí con el tiempo
y la nada:
en el desierto
aprendes a beberte
hasta tus propias lágrimas.

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