martes, 1 de enero de 2008

afonismos y pañuelos

hay un montón de cosas de mí que jamás te he dicho
y que aun así sé que sabes.
te miro, mucho, como miro a los borrachos y a los amigos:
con cierta curiosidad incandescente, buscandote los fantasmas y los pasados,
haciendo eses con la birra en la barra
y la vida, qué puta, con cualquiera en cualquier otro lado.

creo que lloro osadías tambaleandome en las lineas de todo esto.

tú sí sabías que mentía en todos y cada uno de los casos, y aun así,
me echaste un guiño a la espalda
y nunca dijiste nada, tal vez por esa historia que guardas
con ese país al que todavía no sabes si amar desde la distancia
u odiar desde cerca.

te callaste, porque eres de esos que saben que a veces
hay que morir callando.

con todas las heridas que muestras, me da que no enseñas ni la mitad.
tengo la intuición de que a veces revientas tú solo,
de que sabes lo que es llorar al pulsar una tecla,
de que te cuesta un huevo (el izquierdo, el del talento) vomitar sentimientos
y aun así, joder eh, los dejas igual
y dices: un escritor callado es lo mismo que un escritor muerto.

de qué vamos hablar, ahora que el bar está vacío, y no escucha casi nadie.

ya te dije, o quiza no, porque siempre vivimos borrachos y es dificil distinguir
lo dicho de lo pensado,
que esa nube que te persigue me persigue también a mí,
y es verdad que todo se puede resumir en un tango,
pero un tango muy bien cantado, cómo no.

cuando tengas 50, yo me partiré en tu mitad pa tener 25, echa cuentas,
tú también, mira que nacer el día de la lotería de navidad...

pero ahora, insisto, que tenemos todo una bar para ahogarnos
podríamos deslizarnos un poco más,
seguir vivos, acaso, es una casualidad
pero no hay nada tan casual como gritar
y ver que al lado hay otro con el mismo grito.

qué te voy a contar.

"a dios no le gustaba el circo",
cuando eres niño no se paga por soñar.

dejate de excusas con tu generación: naciste en un tiempo proclive a las injusticias
y viniste a este país de silencios a poner las palabras sobre la mesa.
y ahora, que sobrevives a base de intentos
y parece que aumenta el recuento de victorias yo te digo: mira lo que has hecho, muchacho,
es un pedazo de historia: es algo más: es lo que nadie ha sido capaz: poner los miedos de la gente en un pedestal, y al lado
un puñal disfrazado de sortilegio.

toma, he comprado cigarrillos, y tengo un mechero,
y pon un chupito anda, camarero,
waterman,
amigo,
lo que tú has hecho
es un tratado de escalofríos,
un mapa circustancial del tiempo,
una alegoría de las sombras,
una hilera de hilos sin marionetas,
un cristal de polillas y sueños,
una simpatía de derrotas,
un vals de caídas y trapecios,
una descomunal alevosía,
una sinfonía del desgarro,
un trazado del tropiezo,
un boceto del folio en blanco,
un rastro del rostro de las ideas,
un imposible de realidades,
una fuga de manías,
un dejarte la cabeza y el pecho noche y día, cuerpo a cuerpo,
en este cuadrilatero adicto a tirar toallas sobre la lona
y tú
devolviendolas todas,
bebiendo cerveza,
escriviviendo.

1 comentario:

Maga dijo...

Y esa disgresión constante cosida al entrecejo para ver quién va a salir a leer en el próximo cigarro...



Qué barbaridad. No sé qué dirá o habrá dicho Carlos a esto. Pero es una auténtica barbaridad. Precioso.

Espero impaciente el 2x1, que ya tarda.

Yo tb estoy. Va el abrazo.