lunes, 7 de febrero de 2011

Acto de gracias

cuando mi tía pili estaba en la cama un domingo, a 2 días de decirme adiós,
hace de esto de dos años,
le dije al oído
que había una chica en madrid
que me miraba a los ojos y me sentía valiente
y me cogía la mano y podía salir de cualquier fondo
sin pozo,
le dije
que pidiera una prórroga para conocerla,
que la echara un vistazo antes de irse
pero no me hizo caso,
me dijo: cuidala, si es como cuentas
y yo dije: es mejor aun, pili,
y ella dijo: cuidala y sed felices.
solo esperó a que mi hermana regresará de australia al día siguiente
para darla un beso
y escucharla el lunes por la noche
y quedarnos los dos despiertos junto a su cama
el último martes de su vida.
yo no suelo llorar mucho.
a veces me cabreo y doy un puñetazo
para convertir las lágrimas en sangre,
otras me fumo un cigarro
y bebo una birra mirando a unos niños en el parque
o a una pareja
dándose besos en una terraza.
o salgo a correr hasta que la mierda de rodilla
me dice basta, no sigas.
y aun así sigo hasta que me duele tanto que cojeo.
no soy mucho de llorar, salvo en sueños.
durante dos años
pili se me ha aparecido en historias inconexas,
imágenes sin narrativa,
vertederos de mi razón produciendo monstruos
y entre ellos
mi ángela de la guarda.
al principio no me daba cuenta en su transcurso
y simplemente soñaba, hablabamos, volvía al chocolate recién hecho
de infinitas mañanas al desayuno
y sonreia al día siguiente
por haberla podido ver.
pero en los últimos meses
cada noche que vuelve a decirme escandar cuidala
o sed felices
mi mismo inconsciente procesa
que ella ya no está
y que solo es un sueño
que acabará en cuanto despierte
y entonces aprovecho
y la toco su manojo de arrugas
y la miro a su ojo de cristal
y la digo pili si me vieras aquí
pulsando teclas en mitad de un madrid que a veces
es jauría
pero otras, otras es un jardín de oportunidades,
un parque de niños jugando
y parejas dándose besos,
si me vieras aquí
defendiéndome como siempre hecho
o como aprendí, cuidandola como mejor puedo
y siendo feliz, tan feliz
que a veces reviento y no sé a quién decirle gracias
porque son tantas las deudas que tengo
y con tantos
que qué igual darán las palabras
y los juegos literarios,
no hay metáforas para ciertas personas
ni descripciones imposibles
ni artificios con forma de papel para envolver los regalos,
solo actos, actos de gracias
porque todo lo que tengo
y guardo entre el pecho y la espalda
y llevo en este cara aunque me la partan
o me deje los huevos por ello
es lo que me han dado,
lo que me has dado.
hasta la próxima noche que te vea,
ahora, mientras, dejo estas teclas que estoy pulsando
y me voy, sí, soy tan feliz que no me aguanto,
a mirarla
y hacerla reir sin que me vea.
a cuidarla.

3 comentarios:

con los ojos cerrados dijo...

Aquí que nadie ha comentado dejo un mensaje para ver si puede decirme como consigo pro-vocacion 4 ya que escribi a los dos correos y no obtuve respuesta. Gracias

Silvia Fernández dijo...

Esto es precioso <3 No sé ni qué decir.

epsilon dijo...

a mi lo que me da rabia no es escribir como tú (q tambien, pa que negarlo) sino saber que no han escrito nada así por mí..aún!
que suerte tener tanta magia

te leo