martes, 17 de mayo de 2011

ardamos

las aceras queman como un hule de fuego
que se extiende para limpiar la mesa
una vez ha terminado la comida.
las lágrimas de hielo
se van derritiendo como una ira soluble
en los ojos de los héroes olvidados
y gotean sobre los restos de las sobras
con las que tratan
de llevarse una migaja de mierda
a la boca.
Y se llenan su vacío de nada
imaginando que les quita el hambre
y el desfile de disfraces
y excusas
ruge como el espanto de la noche asustada,
muerta de miedo ante la sombra de una vida no programada,
de ideales nichos en el azufre
de los malos días
y el cansancio de historia que arrastramos
se mofa
y mea
sobre la calavera de todas las utopías
que el invierno secó.
y a los que vengan les diremos
"tenía que ser así
o solo dejamos que ocurriera, en cualquier caso fue
y nadie hizo nada para evitarlo"
explicaremos
arrastrando el peso triste de los recuerdos
que dejamos de vivir
el día que supimos al fin que la vida no era un sueño
sino una enorme cantidad
de mierda
revolviéndose bajo nuestros insignificantes pasos.
A qué esperamos para romper la baraja,
la mesa
y tirar las botellas de alcohol por las paredes
para que todo arda
arda
arda de una puta vez por todas
como ardieron las revoluciones con las que soñamos,
a qué esperamos
para pintarnos la cara con sus cenizas
y salir con el machete
a matar a los fantasmas de la euforia
a qué
joder
si ya estamos absortos
y atontaos
como aquel anuncio publicitario que decía:
"nosotros pensaremos por ti
tú solo disfruta"
y agachamos la vista en su desfile de cerdos
hacia el matadero de cristal,
donde el rojo de nuestra sangre se hizo fuego
rabia
y armazón, renegando por siempre jamás
de la posibilidad de ser algo distinto
a los tristes infelices
que somos,
tanto
que ni siquiera tienen que mandarnos callar
porque hemos olvidado lo que era un grito.
En el aire
el zumbido de los valientes sin voz
llega hasta nuestros oídos
y sólo nos dice
o exige, quién sabe,
"a qué esperamos
a qué esperamos
a qué esperamos..."

5 comentarios:

Laura Larouge dijo...

Un texto precioso, pero eso no es nada nuevo, siempre lo son.
Yo también me pregunto a qué esperamos, que parece que lo único que nos hace gritar como posesos es el fútbol y una ya se cansa de tanto sin sentido. En verano voy a Madrid a escucharos, ya os daré la tabarra para exigir sitios y horarios(eso si no me dejo caer, como quién no quiere la cosa, desde Galicia hasta la Capital) ajjajaj
Un beso

Elena dijo...

A mi me gustaría saber dónde puedo ir a escucharte. Llevo ya bastante tiempo siguiéndote pero no te encuentro.

noirelarme dijo...

brutal...

es fácil olvidar entre botellas los gritos que nunca se dieron... y es difícil dejar de beber de ese agua que envenena placenteramente y que poco a poco acaba con el pensamiento, los sueños y las utopías.Es difícil convencer de que el mundo realmente puede ser cambiado.
" ni si quiera tienen que mandarnos callar... porque hemos olvidado lo que era un grito"

Lucía dijo...

Como me gustaria estar alli... me has puesto los pelos de punta!Me encantaria vivirlo, tiene que ser impresionante... gracias por expresar lo que has sentido!

Carla Martínez Iglesias dijo...

estoy enamorada de tus textos y de que me pongan los pelos de punta, sigue escribiendo así porque se te da realmente bien