lunes, 26 de septiembre de 2011

cuando tú te vas y todo arde

He encendido la luz solo por inercia sin acontecimientos,
tan solo por facilitarme un poco las cosas
y no llegar a llorar con cualquier tropiezo
que pueda lograr hacerme venir abajo,
y he caminado por el pasillo de entrada
como si nuestra mierda de piso pudiera esconder otras
camas que no fuesen la nuestra,
otros cestos llenos de ropa sucia sin pretensiones

y otros miedos,

sí, eso era lo que parecía
pero no ha sido nada de eso
y he dado 3 pasos esperando que el suelo crujiera
como en las películas
y el misterio de esta estúpida situación
se viera reforzado y yo pudiera excusarme
“señor, no era solo yo, el suelo también se hacía esa misma pregunta”

y lo ha hecho, bajo mis zapatos llenos de acera
he oído un crujido y he pensado que quizá por última vez
volvería a despertarte.

¿Qué iluso, eh?

Solo había pisado un cadáver
y tú ya no estás y mucho peor: tampoco están tus cosas.

Así que las preguntas que apunté en el metro se parten de risa
al comprobar la inutilidad de todos mis actos,
y me quedo como un tonto mirando la cama que por primera vez
en todos estos años
está hecha.


Las paredes parecen más sucias y amarillas,
hay un bote de kétchup sobre la mesa,
dos llaves sin llavero
y varias colillas en una lata vacía de mahou.

No estás. Y tu sonrisa tampoco.
Aunque hace tiempo que ya no sonreías.

He bajado los ojos al recordarlo
y al hacerlo
las he visto correr. Nunca logramos acabar con ellas.
Fíjate que compramos trampas, espráis y veneno,
y sin embargo
aquí siguen, correteando como si no entendieran que tú te has ido,
que tan solo quedo yo
y que yo puedo quemar la casa solo por verlas arder
con mis putas cosas dentro.

No saben que te has marchado
y que yo vengo destrozado a destrozar este piso

porque es lo único que me queda,

te has marchado, y me he sentado en el sofá
apretando los puños
con tanta fuerza
que me he hecho heridas en las palmas de las manos
y ahora sangran,

lo estoy llenando todo de sangre,

si ahora entraras, si existieran las más mínimas y remotas posibilidades
de un pensártelo allá fuera y volvieras
y ahora entraras
te enfadarías, todavía más si cabe, al ver que soy
con mucho
el peor de los desastres que arrastré contigo.

Que ya no hay perdón a la vista
ni testigo que recoger,
sujetando
con las manos llenas de sangre
la correa con que me atabas
mientras dibujo en la mesa
un plan
para matar a esas putas cucarachas
de una puta vez.


Siguen paseando.

Si tú estuvieras aquí y las vieras, si ellas pudieran saber
que ya no vas a volver más,

si de alguna forma lo supieran
no estarían tan alegres correteando, seguro.

Me voy a encender un cigarro
porque cuando no fumo
tengo miedo de mí mismo, del arrepentimiento que puede suceder
a cualquier acto, por estúpido que este sea.


O quizá el estúpido sea yo, que ni siquiera fui capaz
de llamar a una empresa para que fumigaran.

A lo mejor fue por eso. Me entra la risa solo de pensarlo.
Y de ver a estos bichejos meter sus narices entre las grietas
de las paredes de nuestro piso,
entre nuestras grietas,

las que nosotros hicimos con silencios matinales
y nocturnos gritos de socorro.


¿por qué has dejado las llaves?

¿de verdad era necesario subrayar tu victoria y tu libertad
con un gesto tan pretencioso?

¿tan irremediable ha sido tu acto
que tenías que dignificarlo de alguna forma?

¿era necesario? ¿de verdad?

Las he tirado por la ventana imaginándome alcantarillas.
He roto el cristal porque creí
que tus llaves sabrían abrir una ventana,
y he sentido pena, no sé si por ellas o por ti.

Tu siempre hablabas de pájaros
en nuestras cabezas
pero cuando yo miraba solo veía
murciélagos
alumbrados por luciérnagas.

Y créeme: no era nada bonito.

Solo un desfile de sombras alrededor
del dolor que hacía en la calle
y que ahora apesta esta habitación
de cucarachas haciendo su agosto.


Y riéndose, créeme: las oigo.

Se ríen
pero todavía no sé si de mí o de los dos.


me gusta, y no sabes cuánto, pensar
que alguien
aunque sean esos malditos bichos
nos imagina juntos
todavía
en una guerra.

Unidos.

Así que será por nosotros
por lo que me estoy levantando,
por el amor que todavía nos queda en las trampas,
en el veneno
y en los insecticidas.


Me levanto y lleno un trapo de alcohol
y después las cortinas,
las paredes,
las camisetas

y los recuerdos,

hasta que todo está empapado, incluso yo.

Siguen caminando, deberías verlas.

Pareciera que te están esperando
para la cena.

Sonrío.

Qué ingenuas, me digo,

y luego
me enciendo un cigarro.

13 comentarios:

Ácida dijo...

y ahora es cuando todo el mundo susurra bravo desgarrándose la garganta.

Mafer dijo...

Realmente increible, solo se puede definir con el sentimiento que te crea el leerlo.

Ire dijo...

Me has puesto la piel de gallina. A menudo me pregunto como puedes ser tan increíble...
Silencio...
No hay respuesta.
Cuídate.

Cobacho dijo...

Yo también quisiera arder de esta forma, y arrasar con todos los recuerdos atrapados a mi alrededor en un alarde de egoísmo.

Clementine dijo...

Tengo el corazón y los ojos conmovidos, porque he sentido cada una de las palabras que has escrito.
Por cierto, Alas de mar y prosa ya está devorado en mi mesita.
A tus pies.

Celia dijo...

Brutal

Anónimo dijo...

me encanta como escribes, deberías escribir más a menudo porque aveces me quedo semanas incluso meses esperando algo nuevo y cuando subes algo y lo leo me sabe a poco pero a la vez a mucho.

Lady Day dijo...

No puedo decir que me gusta. Más bien... me estremece. Joder.

Besos.
Muchos.

saudade dijo...

Gracias por volver

Silvia Fernández dijo...

Soy yo o tus poemas son más tristes? Espero que vaya todo bien y que este poema no refleje tu realidad... De todas formas, es una pasada de poema, expresa tdo el dolor de cuando se acaba una relación.

Eva R. Picazo dijo...

Ellas tienen la estúpida idea de diminarlo todo desde el suelo, y los demás permanecemos en tus grietas espiando como ellas. A todos nos gusta, menos a ti. Me gustaría coger una silla y sentarme a escuchar, a escucharte, aún sabiendo que es más facil escribir. Nunca dejes de hacerlo Escandar. Un beso

Alisea dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=YTdCzIduUb4

Si te detuvieras a escucharla me daría tiempo de subir y limpiar de alcohol las paredes y las venas...

tortuga dijo...

Debería estar currando, pero me he puesto a leer y a llorar como una gilipollas, como si fuera mucho más joven de lo que soy, el sábado me vienen 45 (una campeona)... Y joder, no sé que decir, que me cago en las cucarachas, que ya no las voy a poder a mirar como las miro, que con la próxima seguro que se me escapa alguna lágrima. Joder... con el poema. Joder con la vida.