miércoles, 5 de septiembre de 2012




tuve el amor en mi mano, lo acaricié, lo arropé de noche
y de buenos días,
me dio de comer en sus brazos
y en sus pechos me abanicó los latidos
y quitó miedos,
nos besamos como con osadía y refugios,
haciendo una bóveda de deseos en cada equipaje,
construyendo desde la piel el hogar y el orgasmo,
bebiendo a morro la saliva de sueños tras el calor
y los alambiques.

Eso es todo, y no hay mucho más que decir.

Ser feliz estuvo de puta madre.

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Los días serán un cortijo de sombras bailando su danza de tristezas
alrededor del fuego con el que jugamos,
y prohibirán la sed gratuita,
el grito sordo a la intemperie
y escuchar a  Nacho Vegas, sobre todo si es de noche.

Dejarán de pasar hasta que hayan pasado todos,
como el amor y el cansancio: vendrán de golpe.
Los días tendrán que morir a pesar de ti
porque habrá un funeral por cada vez que cierre los ojos
y ni siquiera me beses
o porque el dolor irá pasando con el pasado al fondo
como un puñetazo en el estómago después de haber digerido todos los cristales.

Ya no queda rock&roll en el paraíso 

Y estos son mis escombros,
voy a quedarme aquí masticandolos
hasta que me los trague.
Todos.

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Cuando me preguntan qué pasó con los cimientos, cómo fue para tal terremoto, hablo  de ciclismo.
Fue el giro del 98. Pantani llegaba primero a la última etapa con final en alto, le sacaba 27 segundos a Pavel tonkov, insuficientes para mantener el liderato tras la contrarreloj que todavía quedaba para el último día. Dos jornadas antes el italiano ya había dinamitado la carrera y se había cargado a Zulle, que había dominado la prueba desde la primera semana (creo recordar, hablo de memoria), pero el ruso le estaba aguantando el pulso en esas ultimas jornadas de montaña y solo le quedaba está ultima oportunidad con final en alto (Plan di Montecampione, esto sí lo he mirado) para despegarse de un Tonkov que se sabía favorito. Y no decepcionó. El pirata atacó desde el principio del puerto, y tonkov se pegó a su rueda sin la menor fisura de debilidad, frío como son los rusos. Durante 18 de los 20 kilómetros que tiene el puerto, la imagen fue pedalada a pedalada parecida, Marco tirando y Tonkov resistiendo. Fue al pasar la pancarta de los 2Km a meta cuando el ruso cedió un metro. Después otro. Y otro más en cada giro de rueda. Había resistido intratable todos y cada uno de los kilómetros de aquel giro y solo le quedaba poco más de uno para llegar a la contrarreloj donde había planeado su victoria. Pero no pudo. Se quedó. Se hundió en mil interminables metros hasta ceder 57 segundos, casi un minuto, que sumados a los 27 que ya tenía de ventaja el italiano le daban 1:24 de margen para la última etapa. Tonkov vio cómo el giro se le escapaba mientras seguía, destrozado, dando pedales.  
Quiero decir. A veces nos hundimos en el último momento,
y lo que nos queda es eso. Seguir dando pedales.

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Es como si el dolor fuera palpable
y tuviera densidad,
como si pudiera pesarse en toneladas.
Pero lo prefiero.
El dolor.
Es mucho mejor que la nada.

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Había una vez, y otra, y otra, y otra...
hasta que dejó de haberlas.

Y el mundo entonces se volvió más peligroso,
poco habitable,
como refugiado tras una gran guerra.
Mundial.

Y el rincón donde solías reír se quedó con la forma de tus labios.
Y yo los pinté de rojo,
para besarlos.
Sólo.

Todo en desorden, sir future,
pero me duele tanto el haberte hecho llorar.

Nunca he podido con tus ojos.

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Ni libre ni tranquilo,
solo me siento destrozado
como si todas mis ruinas
ardieran ante esta mierda de final no feliz.

El pasaporte falso de la honestidad
paga peaje en cada aduana que sello
para alejarme de ti.
De todo.

Podríamos haber intentado aquelarres, es cierto,
pero lo que nos sobraba
precisamente
eran fantasmas.

Y sueños, claro.
De esos también íbamos sobrados.

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Quisimos la seda y el manantial
con un puente de madera y ningún equilibrio,
y pusimos ventanas y balcones
que disimulaban los muros que no tiramos
y pedimos la sed y los niños
como una apuesta en el aire
y los ojos cerrados.

Estábamos tan seguros de nosotros mismos.

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¿Quién puede decir que está listo para saltar al vacío?

Y una vez que has saltado

¿De qué sirve llorar
por el final de los precipicios?

Qué claro tuvimos siempre lo de equivocarnos, eh?

Por favor,
dile al amor que me rindo.

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¿De qué sirve este rastro de heridas hasta ti
que he dejado en el porsiacaso de mis otras vidas?

Al menos, no quedan prisioneros en esta matanza,
y al menos puedo jugar a los miedos sin tener que asustarme tanto de mí.

gracias por los fantasmas, empezaba a pensar que te habías llevado todo.

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Sigues doliendo más que tu belleza*.
Pesando, es decir.

Y a mí me costaba menos andar
cuando te llevaba en brazos.

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He limpiado el olvido, ten cuidado no te resbales
al salir.




*Guillermo Castillo

20 comentarios:

Hulk dijo...

*Guillermo Castillo

por qué?

Guadalupe Villa dijo...

uff...qé duras palabras, Escandar... ánimo!

Anónimo dijo...

Que huracan acaba de pasar por tu vida? Es decir... Lo he leído y me duele... Y no se si quiero llorar... O darte un abrazo y decirte: 'lo siento, tio...'. No se, no se... Me acabo de quedar sin palabras, sin aliento...y este dolor se quiere ir por el balcon..

Puntito dijo...

todo pasa

Lady Day dijo...

Y entre el dolor y la nada, elegí el dolor.

Ánimo, cerveza y muchos ve(r)sos.

lam dijo...

No voy a escribirte ninguna palabra de ánimo, ni siquiera voy a decir " lo siento", porque se que no lo necesitas, no de alguien que ni conoces y no de alguien que no sabe lo que has sentido y tampoco sabe lo que has pasado ( como le pasará a la mayoría que lo hagan), muchos podemos intuir por estas palabras lo que te ha ocurrido y ninguno podemos afirmarlo, porque son simples conjeturas ( mias, por supuesto).
Dicho todo esto, y sabiendo que ni lo leerás, una vez más, increíble Escandar.
Tú si que eres ( como diría el gran Kutxi Romero) de profesión: Poeta.

Elito dijo...

Mil veces diré que eres un grande, porque es que simplemente me dejas sin palabras a cada frase y a cada párrafo.
Eso sí. ¿Sabes mi lista de poetas?
Primero Miguel Hernández.
Después Tú.

(Que no sé si tú te tachas de poeta, pero a mí me hace ilusión hacerlo)

mec dijo...

Buenas, quisiera decir que tus palabras son increíbles. Sólo avisarte de que próximamente habrá un vídeo en youtube, recitaré tu poema mientras suena un piano. Tu saldrás en la descripción. Quisiera saber el título del poema, para poder titular de tal manera el vídeo.

GreenEyes dijo...

"¿Qué claro tuvimos siempre lo de equivocarnos, eh?"

Ay, duele.

swallowsinmyveins dijo...

Siempre que paso por aqui me voy con un sabor de boca insuperable, pero con unas ganas de llorar increíbles.Y eso en alguien como yo, aparte de raro, es genial.
No sé como lo haces, pero eres capaz de sacar todos los fantasmas que llevo dentro y hacer que pelee con ellos toda la noche...así por la mañana vuelvo a mi lugar en el mundo, con la mochila menos llena.
Gracias.

luna dijo...

necesito mas de esto, por favor....

Xenreira dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Xenreira dijo...

No puedo contigo. Me matas. Gracias por ayudarme a enfrentarme con mis fantasmas.

mery dijo...

ser feliz no existe. se trata de coleccionar momentos felices, y esperar que vengan otros nuevos.y entre medias, beberte la cerveza más larga (y amarga) de la historia

hasta pronto ;)

Un loco dijo...

Quién es Guillermo Castillo, y por qué lo pone?

evarpicazo dijo...

Guillermo Castillo es, Dr Wiler, escribe cosas como:

Me gusta caminar a través del frío
con los ojos llorosos y una lata de cerveza quemándome los dedos.
No pensar en nada y dejar
que la ciudad me pase borrosa y veloz a ambos lados
del tiempo.

Me gusta caminar por esta intemperie interior rota
llena de charcos y de hojas secas y de ruedas
bajo los nidos de niebla ámbar que envuelven las farolas.

Me gusta caminar rajando puentes, aceras, parques, recuerdos,
como rajan los tejados este sol velado de yema hervida.

Siguen los cartones sobre los parabrisas aparcados,
las ramas de chopo desnudas
como cordilleras de manos implorando y culpando
a la vez, a un mismo cielo opaco. Sordo.

Y sigo avanzando, tras mi propio vaho,
grieta en el hielo,
al encuentro inconsciente del extravío que eres.

Despidiéndome ya del invierno que somos.
Fuimos.

Eran.

y su blog:

http://melancoholismo.blogspot.com.es/

leí cosas bastante buenas cuando andábamos en aquella locura de crítica feroz.

tayler durden dijo...

http://melancoholismo.blogspot.com.es/2012/04/despertar-inutil.html

EvenColdNovemberRain dijo...

Me has hecho llorar, pero lo agradezo. Gracias por tus palabras, te sigo siempre. Eres increíble para mi. Mis fantasmas abrazan a los tuyos.

Xenreira dijo...

Me gusta siempre leer(te) sobre esas relaciones que se acaban mil veces sin acabar de acabarse jamás.

Anónimo dijo...

Acabo de soltar todas las lágrimas que llevaban guardadas tanto tiempo, gracias. Hoy quizás no tenga pesadillas.