lunes, 1 de abril de 2013

Trabajo en una peli que se titula reverso.


Hoy
juro que es cierto
se ha roto el calentador de mi casa justo cuando iba a ducharme
a primera hora de la mañana, a las 7:30 AM,
cuando iba todo motivado a mi primer día de curro después de la hostelería. Otra vez.
Así que me he duchado con agua fría. Ya sabéis, espasmos, respiración acelerada, piel de gallina, toalla a toda ostia, etcetera.
No pensarlo. Y seguir.
Me he pasado el día intentando buscar mi sitio en el rodaje.
Perdido.
Ajeno en muchos momentos, impreciso en tantos otros.
Intentando encontrarme sin pisar, en plan: ¿qué hago yo aquí y para qué me han contratado esta gente?
¿Qué puedo aportar yo en esta película desde un puesto tan lejano como el del auxiliar de dirección?
Todo el rato. Buscando saborear esa pasión de los buenos rodajes, esa ilusión que entendí, sin saber cómo explicarlo, hará unos 13 o 14 años, en aquel cine de Palencia al que fui, por primera vez yo sólo, viendo el rodillo final del film póstumo de Kubrick (Ya ni siquiera sé si habré escrito bien su nombre). 
¿Cuántas veces he cambiado de vida?
Ésa.
En la comida han tardado una hora en servirme una hamburguesa. He sido el último de todo el equipo en comer. La gente terminaba el café y yo seguía esperando que llegara mi puto plato. La gente tiraba  pal set, y yo estaba empezando a comer, ¿todavía?
Sí, hijo, sí.
Por la tarde. Bueno. Me la he pasado pensando. El run run de la gente  al rodar. La necesidad de silencio en un mundo lleno de ruido. Las jerarquías. Trabajar en equipo. Ser un grupo. De rock. Pero con solo un instrumento: la cámara. Y actores a modo de cantantes. El directo del cine es una mierda. Creo que algo así dijo Bajo Ulloa (aunque creo que le he decorado un poco la frase. Es lo que tiene el séptimo arte: mentiras).
Casi al final del rodaje se me han roto los zapatos. Los compré hace 4 o 5 años para currar con ellos de camarero en bodas y eventos así. Me los compré en un chino, me costaron 10 euros, los usé 2 veces, y desde entonces solo me los ponía cuando se me rompían las zapas de invierno en invierno y ya me esperaba a las rebajas de primavera (¿En primavera de verdad hay rebajas?) pa pillarme las zapas del invierno siguiente. Como en este que ya ha terminado. Se me rompieron hace un mes o así, y me he vuelto a poner los zapatos aquellos. Tras 4 semanas de barra, fiesta y poesía, y de un día de rodaje, se han roto. Como esas personas que un día, sin saber muy bien cuándo o cómo, se vuelven más abuelos que padres, más añejos que alijos, más reserva que crianza. Viejos, de repente. Mis zapatos. Y joder cómo llueve esta primavera.
Al llegar a casa Dano tampoco ha conseguido arreglar el calentador. Y está cocinando hamburguesas para los dos. Es lo que hoy he comido, le digo. Bueno, menos mal que te gustan mucho las hamburguesas, entonces. Me dice. Vamos a ver una peli, anda, abre una cerveza.
Mapa, de León Siminiani.
Ha vuelto a gustarme el cine. A enamorarme. Como siempre hace cada vez que desconfío de él.
Cuando empiezo a distanciarle de la poesía, siempre tiene una película con la que gritar: pero qué haces, gilipollas.
Y me deja así, callado. Con esa alegría de quien se alegra de haberse equivocado por enésima vez.
Un par de petas después abro el Facebook y
2 noticias:
Marina se va a comprar un coche. Menos mal que está en una isla, a saber dónde acabaría si el mar la dejase. Espérate. Que el mar todavía se abre para ella. Capaz. 
Y Sol ha dado al me gusta en un recuerdo nuestro. Y he entendido a esta primavera que ha empezado tan Nacho Vegas que solo puede gustarme y llorar.
He sonreído, y he imaginado su sonrisa. No sé qué antes y qué después. Porque hay sonrisas que contagian, multiplican y derivan. Se extienden. Fertilizan. Sonrisas que son como plagas. Como una tormenta de brisa matinal. Y al final nunca sabes quién empezó primero. Tanto se parecen al rencor y al odio, fíjate. Echándole siempre la culpa y la responsabilidad al otro.
El caso.
Es que hoy se me han roto el calentador
y los zapatos.
Y todo sigue roto. Incluso yo. Despegado y sin chispa.
Buscándome la vida en el desguace y los fondos,
chapoteando bajo este monzón de emociones.
Cansado, sí, y un poco sólo, también,
pero con esta sonrisa.
De no querer.
Salir en la foto  
-joder-
pero sí en la poesía.   

13 comentarios:

Standby(me) dijo...

Cómo haces tan bonito lo cotidiano, que casi lloro por los zapatos, joder.

No dejes de emocionarnos, por favor.

selene dijo...

Leer algo tan hermoso y tan real a la vez que parece que alguien se ha colado dentro de tus pensamientos (o de tus sentimientos mejor dicho), ha tirado del hilo y ha desenredado un ovillo enmarañado cuando ni tú mismo sabías cómo hacerlo.

Yomisma dijo...

El cine, el cine... a cuánta gente ha conquistao y a cuánta gente conquistará. Qué envidia de ambiente de rodaje, aunque te sientas extraño, estar ahí ya es mucho, a mí me gustaría tanto!! Tengo que ver la peli esta, Mapa, tiene críticas buenísimas y malísimas...
qué bonito escrito :))
Saludos desde Bremen!

flower dijo...

Hacía ratos y días que no leía algo tan lindo, tan fresco, tan natural, tan vivo...

Anónimo dijo...

Me he reído con una sonrisa rota cuando has dicho lo de las hamburguesas y los zapatos.
No me pierdo ninguna de tus publicaciones. Eres arte.
Perú te lee.

Almu dijo...

Sólo voy a mandarte un beso enorme, porq cualquier cosa que pueda decir sobre esto... se me va a quedar pequeña.
IN CRE I BLE!!!

Te cariñeo mucho.

Anónimo dijo...

ohhhh!encantador!sobre todo la ducha calentita,vamos es que seguro que funcionaba el calentador muy bien,lo que ocurre es que estas solo y la soledad jode,te pone la piel de gallina y esa toalla...bueno que no,que un beso y una sonrisa te mantiene el dia muy cakentito :)besos guapo y el texto genial :)

ángeles figuereo dijo...

Y he entendido a esta primavera que ha empezado tan Nacho Vegas que solo puede gustarme y llorar.

Ojalá se me hubiera ocurrido a mí semejante buena frase.

Kiko Sinclan dijo...

Se te nota en las palabras, por dentro eres de cine. Por fuera sólo lo pareces

LucyJ. dijo...

"He sonreído, y he imaginado su sonrisa. No sé qué antes y qué después. Porque hay sonrisas que contagian, multiplican y derivan. Se extienden. Fertilizan. Sonrisas que son como plagas. Como una tormenta de brisa matinal. Y al final nunca sabes quién empezó primero. Tanto se parecen al rencor y al odio, fíjate. Echándole siempre la culpa y la responsabilidad al otro." ME EN-CAN-TA.
Me gusta mucho tu blog, cada vez que te leo me enamoro o te detesto un poco más jeje. Un beso, te dejo mi blog por si algo te dice que te pases: http://quemayardelaherida.blogspot.com.es/ ^^

Anónimo dijo...

Me encanta lo que escribes y como lo escribes.. Hay cosas que las tengo q leer dos veces, pero al final dices lo que quiero decir yo sólo que más bonito.. Me encanta. Me siento reflejada en tu sentir.

Arwen dijo...

Siempre que aconsejo a alguien que se abra un blog, el 99% me dice : no sabría de lo que hablar.
Los miro y pienso : siempre hay algo que poder contar, solo hay que aprender a ver lo simple especial...Luego me acuerdo que deben empezar primero por ellos...
Eres muy bueno. Un besazo

mariasanchezrue dijo...

Leerte cuando hablas de Sol es increíble, a la vez emocionante y triste. Gracias Escandar por hacerme llorar con algo tan simple, nadie podría describir mejor estar roto por dentro, nadie más que tú, es liberador.