martes, 9 de abril de 2013

y todo lo que debería hacer mientras bebo cerveza, fumo hash y escucho a miles.

  
A veces fantaseo con accidentes de tráfico tras los que me dejan dormir durante tres días seguidos. Me imagino estrellándome o siendo atropellado, mientras alguien me lleva en una camilla hacia una ambulancia y no vuelvo a despertar hasta más o menos eso: 3 días. Durmiendo. Dejándome en paz de una puta vez. Sin tener que alisar los cabellos a esta rutina llena de rizos. Ni tener que perder los papeles higiénicos manchando de mierda la poesía. A veces me excito pensando en el lado violento de las desgracias, y probabileo con mandar a tomar por culo el mundo o a mí, que siempre seré más fácil. Es como huir, pero obligándote a cerrar los ojos. No hay quien duerma con este rugir de mareas, joder. A veces sueño con fábulas de hormigones y cigarros, que coinciden en su misma mancha de sangre decorando este muro. Lo he construido con mis propias manos. Destrúyeme. Es la única forma que sé de ayudarme.  

¿el descaro no es igual que ser barato?

Algún día derogarán la insobornable ferocidad de nuestro alma y se lo darán a los bueyes para que estos vuelvan a tirar del arado, a escarbar la tierra y guiarnos. Algún día entenderemos que este instinto animal de compañía no era el invierno posmoderno del capitalismo, que nosotros ya soñábamos con monstruos mucho antes de que existieran los armarios, que le pusimos tantas piezas al puzzle que incluso la fatiga se nos llenó de burocracia. ¿sabes qué? hace frío, estoy cansado y me quiero ir a casa. Pero si pides otra cerveza me la tomo.

al dolor de los sueños perdidos le dedico estas ojeras

Amo ese sudor marchito que huele a instante consumado, a después. El incienso que se va posando en nuestras legañas mientras caemos dormidos tras el orgasmo. Amo cada pedazo de ti que no puedo besar cuando quiera, estas ganas ilesas de reposar y correrme en tus fantasías sin necesidad de permiso. De pedirte perdón y besarte los pies. Amo cada quiebra de labios atizando al alza mis recaídas, cada palabra que sueñas. La amo. Pero no sé si busco la paz conmigo mismo o la guerra contra ti. Incluso a veces creo que las confundo. Al final no estábamos tan equivocados: con los daños se aprende.

Vaya carita de cansados que tenemos todos últimamente, ¿no?.

Yo quería una presión de indómitos en tus deseos, pero me quedé en prisión. Hice del silencio mi mejor réplica. De la insistencia una concesión, y dejé que la vergüenza lo embadurnara todo. La vergüenza es una forma de orgullo que tragas por no vomitarte. Así que puse delantales y servilletas, plásticos con los que cubrirnos de la lluvia, techos que con la excusa del cobijo nos tapaban las estrellas y barrotes que dibujaban rayas al amanecer sobre la pared del cuarto de baño. WC. Así se llamaba aquel paisaje. Puse una carpa para que tapara la risa de los payasos y codifiqué la canción que sonaba bajo las faldas de la bailarina. Así fue mi tormenta perfecta: un desastre injustificado y manejable. Hay un niño en mis sueños que se acerca con un globo pinchado y me lo recuerda: “confundes izar velas con domesticar vientos. ¿Esa es tu idea de la libertad?

lo peor es hacer daño queriendo

Esta colección de improbables es mi temor a otorgarle la pasión a lo imposible. Todo este refugio de ausencias bajo el que me busco es el hospital de campaña en el que olvidar la guerra, mi chiringuito de huracanes por pulir, la nevera donde acicalo el frío antes de sacarlo a pasear. Solo hay que buscar en las desgracias de otros para encontrar ese poco de cinismo con el que poder dormir unas horas cada día, aunque sea intranquilo. O buscar una sorpresa en cada sonrisa, como si así pudiéramos ponerle morbo al paisaje, imáginate: afuera hiela, y aquí dentro no existe el tiempo.

Tengo un “buenos días” en la punta de la lengua, cariño, tú solo tienes que abrir las piernas.

12 comentarios:

Cobacho dijo...

Joder...

Anónimo dijo...

Emocionas.

Ceci Domínguez dijo...

A veces fantaseo con tu poesía en el espejo del baño, también tres días sin dormir.

Juan Manuel Torres dijo...

Esto y todas esas formas que dicen que hay de hacer magia.

María Isabel GS dijo...

No hay un puto día en el que no dedique un poquito de mi tiempo a leerte. Y cada vez me gusta más esta rutina de tus versos, que por el contrario, nunca deja(s) de sorprenderme.

Mery Garralón dijo...

Estoy volviéndome adicta a lo que me transmiten tus palabras.
Mi rutina diaria: después de leer una poesía de Alas de mar y prosa, leer una de tus entradas en el blog.

Anónimo dijo...

Rutinariamente ordinario,con orden en la cabeza y desdicha en el culo,me encanta tu rutina poetica,es un golpe en el estomago con vertigo sin tacones.buenaaas y escribe asin de vien siempres jejeje

Violeta dijo...

es increíble todo lo que escribes. te admiro mucho!!

Anónimo dijo...

¿Dónde puedo comprar tu libro ''Alas de mar y prosa''?
Gracias!

Iveth Quezada Encalada dijo...

Sublime.

vickowski dijo...

.

Encarni Raigal Fernandez dijo...
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