miércoles, 19 de junio de 2013

la imprudencia de mancharse las manos acortando distancias

¿Sabes cuando se rompe un vaso y alguien te dice “cuidado, no lo recojas con las manos, no vayas a cortarte”? pues algo así soy yo.
Si me ves roto, no trates de recogerme, por favor,
para este cuadro de errores tu sangre es solo más dolor. En serio.

Un mensaje en el que te digo que te echo de menos. Lo tengo guardado en el móvil. Entre los borradores de versos que ya ni corrijo porque apenas escribo.
Puede que lo apuntara pensando que se me había ocurrido un genial juego de palabras en mitad de alguna borrachera de esas en las que no te apetece sonreír.
¿A quién escribes? Preguntaban los colegas.
A nadie, les contestaba.
Pero era mentira.
Tengo un mensaje sin destinatario escrito entre los borradores del teléfono que dice:
Te echo de menos.
Y es a ti.

 Creo que a este nudo aun se le puede dar otra vuelta.
Rock&roll en la garganta, decía el cartel publicitario.
Letras de neón, y una soga de 6 cuerdas.
Dale otra vuelta, anda, que el horror aun no está desnudo del todo y no pienso recordarle con ropa.
Cuando le mate.
Unos dirán que se ahorcó gritando. Y otros que dejó su voz.
En lo que a mí respecta no tengo ni puta idea,
pero me gusta escucharlo.

La suciedad del paisaje es solo la nave industrial, una ciénaga de cegueras acumuladas, la falsa pretensión de lo imposible como si el deseo fuese una premisa de la existencia y no al revés.
Lo que quiero decir es que “querer vivir” tiene la tristeza de quien necesita los ánimos, la hinchada y un punto de apoyo para poder hacerlo.
“Querer vivir”.
Que esos 2 verbos unidos suenen a intento es un más por más igual a menos literario. No me hagas mucho caso, soy experto en decir gilipolleces.

Hay 2 maneras de compartir tu vida con otra persona. Una es en paralelo, y la otra cruzándose a volantazos todo el rato.
Te vas acercando, y en un punto tienes que virar para no alejarte, volver, encontrarse, y así otra vez de nuevo.
Todo el rato.
Una vida en paralelo es impoluta, aburrida e imposible.
Vivir rectificando en torno a otra persona es un mareo que suele terminar estrellándose
en cualquier cruce de penas.

Me cuesta menos tomar 20 cervezas que una sola.
No soy bueno en los ya basta, en los nada más, en los hasta aquí hemos llegado.
No sé largarme antes tiempo, 
ni conformarme con, 
ni limitarme a.
Tiendo a los demasiado con demasiada frecuencia.
Dicho esto, ¿Demasiado tarde no es igual que demasiado lejos?

El dinero y las oportunidades se pierden.
Los trabajos se pierden.
Y las personas.
El amor se estropea.
Y todo lo demás simplemente se olvida.

Disculpa que no deje que te acerques a mi tristeza.
Contagia.
Y tu estás guapísima
así sonriendo,
mi vida.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Te echo de menos.

Claire Sawyer dijo...

pues "menos mal" que ya "apenas escribes" eh monsieur...

Anónimo dijo...

¿Qué decirte que no te hayan dicho ya?
Motivas.

maria winston dijo...

Yo me pasaria la vida cruzandome a volantazos

ceci dijo...

Y me has dejado tan vacía con esos últimos versos como sola me deja un libro cuando se acaba. Chapeau.

Anónimo dijo...

Y claro que todos tenemos borradores destinados a aquella persona, pero solo unos pocos valientes somos capaces de decirlo
Eres grande, muy grande... gracias de nuevo.

Anónimo dijo...

Increíble.

Mersault Rieux dijo...

Te escribo en este post como podría hacerlo en cualquier otro.
Nunca lo he hecho, y espero no volver a hacerlo, pero siempre me quedé con las ganas de decirle a Neruda que el número VI de sus "Versos del Capitán" no pudo escribirlo él, que no conocía a la ella de la que habla. O que el quinto poema de los veinte que preceden a su canción desesperada, me quitan las ganas de escribir, por poner las cimas demasiado altas. O decirle a Miguel Hernández que su rayo que no cesa, me ha salvado más veces de las que puedo agradecer. Y así, uno a uno, a cientos de ellos, como la media voz de Ángel González, y miles de otros que escriben llenando las líneas, en una prosa que se parece demasiado a la poesía.
A todos ellos hubiera querido acercarme,aunque no les dijera nada nuevo, o que no supieran, o que les sirviera de algo.
Así que, desde la impunidad del anonimato te digo que cada vez que me acuerdo de ella, la que en cada uno tiene un nombre diferente, enciendo el portátil y te leo. Y leerte es como reventarse los puños contra la pared. Te hace sangrar y te destroza los nudillos. Pero tiene el mismo efecto. Te permite atravesar el portal por las mañanas.




¿Dónde puedo hacerme con algo tuyo en Sevilla?

Andy Cavalli dijo...

Increible... Sin palabras.

M.M.O. dijo...

hermoso

Anónimo dijo...

Me encanta, despierta sentimientos