martes, 16 de julio de 2013

en la estantería, junto a una bolsita de maría que ya había dado por perdida, encontré este texto.

Ojalá pudiera decirte “tengo un plan”. Pero no es verdad. No lo tengo.  Y dudo de que alguien lo tenga. Toda esa peña que señala con el dedo el horizonte prometiendo un camino… mírales a los ojos. No tienen ni puta idea. Ellos tampoco. Están igual de perdidos. Y yo personalmente tiro adelante, tengo trabajo, una familia que me hace de red si me caigo, amigos con los que compartir mi vida, cosas buenas, que me gustan de verdad.
Pero luego echo un vistazo y veo que a un padre primerizo lo han despedido y no le quieren pagar indemnización ni los últimos 6 meses que le deben.
O que la madre de otra chica lleva dos años en paro, tiene 10 de hipoteca, y una casa que no logra vender ni por el precio que la compró.
Veo a mi jefe rascando la caja registradora en busca de monedas que le den para pagarle algo al carnicero.
Veo a tanta peña hablándome de otros países, de los idiomas que van a aprender, de que a lo mejor en el futuro es posible la vuelta con un poco menos de vergüenza con la que se van a ir.
A las putas de montera bajo la lluvia sonriendo su mirada triste mientras se oscurece (como una gota de semen negro) el rímel en sus ojos.
Y lo pienso, le doy vueltas. Qué hacer y cómo. Y no lo sé. No me da la inteligencia para eso. Ni siquiera me sé las reglas del juego más allá de la ficción. Y voy a las manifestaciones como un peoncito en busca de su casilla.
O de su callejón, nunca se sabe.
El caso es que todo se va a la mierda y tenemos que intentar frenarlo de alguna forma, porque como decía Álex Ángulo en el laberinto del fauno: "obedecer por obedecer, así sin pensarlo, eso solo lo hace la gente como usted, mi capitán".
Quizá hemos complicado todo tanto que ahora es imposible de abarcar. Que somos víctimas de nuestra propia ansia de comodidad. Que el lujo nos ha hecho débiles y caprichosos como animales domesticados.
Y claro.  
Pero cuando en las encuestas dicen que la mayor preocupación de los españoles es el paro, la economía, el terrorismo, etc, se equivocan.
O la gente miente (everybody lies, remember).
Lo que más le preocupa a la peña es con quien se van a acostar esta noche. Lo que da vueltas en sus cabezas suelen ser otras personas que se pasean desnudas cada vez que cierran los ojos.
No creo que todos los que recogieron las cabezas que caían de la guillotina de Robespierre pensaran en eso mismo. Y no sé si eso me gusta o no.
No sé qué es peor, o si solo lo es porque es menos peligroso.
Lo único que me reconforta es saber que si todo este desperfecto se puede cambiar, tendrá que ser para bien. Y que si no, todo va a terminar explotando por sus propios imposibles.
Y bueno, los que queden (o quedemos) tendremos al menos algo que contar a nuestros nietos (suponiendo que haya hijos que quieran seguir teniendo hijos, claro).
O a lo mejor, como buenos peones artos, deberíamos dejar de buscar nuestra casilla y ponernos a luchar en la que estemos pisando.
Sea cual sea.

Un abrazo, si es que ese gesto significa todavía algo.

3 comentarios:

Karibel Pérez Villalba dijo...

Podríamos...compartir nuestra casilla 8x8 con alguien que no tiene ninguna. Y darnos cuenta que su compañia no nos es tan incómoda.
Que la peña es tan increíble cuando le dejamos hablar y les escuchamos!!

Podríamos -ya que la mayoría no somos dueños de nuestro trabajo- llegar un día y decirle a nuestro jefe que ahora el trabajo de 3 lo haremos entre 4, y que tanto él como los 3, le daremos una parte de nuestro sueldo a ese nuevo, para que pueda mantener la esperanza. Y para que así todos dediquemos algunas horas más al día a hacer cosas que nos hacen sentir bien. Que nos hacen felices por un rato.

Podemos devolverte ese abrazo y dedicarnos unas sonrisas. Que son baratas pero bastante viciosillas.
Y recordar que nadie escribió que este mundo sólo se podía vivir de una manera, que de hecho ni siquiera tendría que ser este mundo. Que tu pereza es tu perdición o que en verdad te quejas por que está de moda y tampoco vives tan mal cuando cierras los ojos y ves mis piernas desnudas rodear la cama para abrazarte.

Anónimo dijo...

Una pregunta, señor algeet.
El recital que das este miércoles junto a Carlos en Cartagena sabes el horario? No encuentro información.

Fran Martinz dijo...

Increíble