martes, 4 de agosto de 2009

inteligibilidad

antes de cada guerra la busco en labios para poder obviar profecías.
así me hago menos daño y cuando me lo hago igual
al menos me curo antes
y no duelen tanto tantas heridas.

sé que ella juega al scrabble con los sentimientos
y al silencio de gestos le llama intimided,
a la vergüenza pespuntes de sosadías
y me dice orikete en mensajes porque tanto te quiero
como tanto satura: rojo chillón sabor labios
y el personaje que René Goscinny nunca se atrevió a inventar
porque Albert Uderzo no habría sabido dibujarlo: clitorix,
la sirena con rastas y miedo al mar
que doblaba los dedos de los pies al pellizcar la arena.

entre tanta fantasía uno olvida la realidad del trabajo,
el firme inconformismo a las firmas,
la falta de tacto al hablar de separar camas.

hay días que la azohía apuntala un sábado por la mañana
y las terrazas se llenan de hilo musical y playas de piedras,
cervecitas y sal de piel mi amol cuando salgas del agua.

tonterías (te admiro ramiro) para no dormir
y risas que rozan el límite de la borrachera.

no voy a ocultarle al viento que el mejor escondite está entre tus piernas.
no voy a mirar a otro lado ni a soltarte la mano cuando prohiban los auxilios en carretera.
he crecido lo suficiente para partirme el pecho por una simple y puta idea,
he servido tantas mierdas y tantas mierdas he tenido que tragar
que no me da igual callar cuando a otros les da por tirar las cartas a la hora de ponerlas sobre la mesa.

no se puede amordazar a quien fusila el qué dirán con la fuerza que da un sueño.
no hay redes ni verjas, no hay paredes ni mucho menos ética o justicia moral
ante el milagro real de un tu y yo modalidad cuerpo a cuerpo.

no me vengan con esas.
el amor es algo más que decir sí quiero en un contrato de propiedad.

en mi casilla, lo he dicho siempre, lucho y muero.
a mí manera.
podrán decir que me faltó ingenio.
que no supe usar otras palabras. que me quedé un poco lejos de saber gritar
o de hacerlo con talento
pero no dirán, porque eso jamás lo podrán decir,
que no me dejé la garganta
en el intento.

ahora, con su permiso, y sin él también, me voy a desnudar.
porque a ella no le gusta verme con ropa en sus sueños.

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