lunes, 31 de agosto de 2009

palabras secas

hablar del paisaje con estas palabras, buscarle un sujeto que siempre es primera persona,
bailar entre metáforas que hablan de dientes, de hambre,
de formas infinitisimales y detalles sin importancia,
besar el precio de la compra como un bolsillo al que no le quedan monedas,
tirar de chantaje, de lirios cortados a través de la somnoloncia,
sudores en ciernes vistos con el filtro de la literatura,
buscar un sentimiento al abrir una página,
morir por falta de marcapasos, por ganas de arena,
lidiar con el fracaso de fondo, la inconsistencia, la ausencia de inmaterialidad que te da un folio en blanco,
llorar por si acaso se te olvida mañana,
hacerte el daño que no es justo pero sí necesario,
batirse a vuelo de pájaro que pisa por primera vez la tierra
y escapar de los nidos en el estómago, de las charcas de viernes,
el tiempo de los olvidados no pasó de refugio de guerra,
la memoria lloviznó batalleando,
el silbato fue un silbido de amigo y la estación se llamaba primavera,
el tren destino,
y el billete desconocía el significado de la palabra vuelta.

no tenía más valor que un puñado de granos de trigo,
es decir, muchas promesas, y el cartel de neón anunciaba un futuro en oferta
y el portero en la puerta cobraba con principios la entrada.

pocos se dieron cuenta hasta que la vergüenza fue el plato frío de la madrugada,
se salvaron por un chasquido de risa a tientas,
por unas piernas de minifalda, por tener en la cartera algo que pudiera identificarles.

he pasado a través de este sigilo como un mimo al que tienen que subirle la bragueta,
me quema su paladar de letras y la señal de stop al final de cada calle,
las ventanas cerradas,
una colección de puertas donde poder resguardarse,
el escondite de la hojarasca
y las aceras tintadas de huellas de nadie.

sobre todo
me quema el hecho de que ahí seguirá el paisaje,
con sus montañas heladas de rocío en hierba,
con su filo de cuerpo y caderas mirando a través de las legañas,
el culo pompa de la naturaleza
me quema
al ver lo poco que tendrá que ver
con nuestras palabras...¿de mierda?

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