jueves, 8 de noviembre de 2012

ilaborables


Y contaremos que el paraíso era un piso alquilado,
que la ciudad era un mar abierto toda la noche,
y que había una juerga de tesoros inimaginables
bailando detrás del humo.

Que las pintadas eran de guerra pero nos hacían el amor.
Que dejábamos huellas en el aire
y que mezclábamos sudor y sueños
en las cocteleras.

Como si fueran los monstruos salvajes de un infante
orgulloso
lo contaremos idolatrando naves
y leyendas,
salivando las palabra al besarlas,
las iremos llenando de lunas, humor
y pornografía.

Hasta que nadie dude de la risa infatigable
que nos gobernaba,
de la irreverencia con que besábamos a imposibles
y extraños,
de la inseparable duda que nos hacía sentir
tan perdidos
como seguros de nosotros mismos.

Y después, fatigados tras el éxtasis y la elegancia,
brindemos con paisajes por la osadía,
colguemos la vergüenza en el perchero
y sigamos con nuestra fábula de cigarros
contra las hormigas.

5 comentarios:

Paula. dijo...

Maemia, menamoro.

Anónimo dijo...

¿"Mar" o "bar", Tyler?

evarpicazo dijo...

sigamos!

confesando... dijo...

"...de la inseparable duda que nos hacía sentir tan perdidos como seguros de nosotros mismos."

he aquí la definición de caer en el amor...

IrisPL dijo...

Me encanta, cada frase que leo me gusta más, sigue así porque me tienes enamorada.