domingo, 20 de mayo de 2007

a 30 vidas de los sueños de otros

te he visto ver cómo nadie te miraba
y bajar los ojos en aquel vagón
sujetando tu vida en una barandilla de aluminio,
desprovista del olvido de cualquier armazón,
sola entre tanta gente
te he visto ser una más en un tiempo donde sólo lo singular es sagrado,
un tiempo donde todos rezamos por las mismas piernas.

de cuerpo hacia dentro te has tragado el semen de gilipollas
que cerraban los ojos para correrse.
has respirado el aliento de fumadores oxidados
y oficinistas que limpiaban los zapatos después de besarte.

has llorado
pero ni entonces se dieron cuenta.

sabes más de notas de possit con el nombre de otras
que de poemas con forma de dardo en tu coño,
escribes poesías tristes en los ascensores
y en parques donde te sientas a mirar niños jugando a la pelota
y en cines donde siempre ponen la misma película y nunca se parece a tu vida
que se sujeta
en una barandilla de un vagón en un metro
a 30 metros del suelo,
a veintitantos años -a quien le importa- de una sonrisa.

hace siglos que no bostezas
porque tienes miedo de no poder pararlo después,
te integras en dosis camufladas de cotidianidad
y dejas pasar el tiempo
mirando por la ventana,
soñando con suicidos,
imaginando que existen de verdad esas fotos de las postales
aunque tampoco estás tan segura de que sea eso
lo que de verdad quieres.

Te quedas vacía mirando la pantalla de un televisor
que nunca se ajusta a tus cartas,
te das por perdida en mitad de un plano que otros dibujaron
para gente que no era como tú.

Gritas
de vez en cuando
como tratando de llamar la atención.

Porque estás viva pese a que todo pasa sin preguntarte demasiado las cosas,
respiras entre la ropa sucia de otros armarios
y la guillotina de la mañana siguiente,
un desayuno de tostadas con la radio puesta
y todas las horas comprimidas en un horario que tampoco esta vez elegiste,
te vistes
de marrón y triste
para colarte por la parte de atrás de las casualidades,
sigues soñando
y entre tanto
apuntas en tu libreta las frases que nunca te han dicho:

Te estaba esperando

Mañana no te vayas sin despeinarme

Voy a beberme todas tus lágrimas

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