martes, 15 de marzo de 2011

el etcetera del principio

el etcetera iba al principio
cuando todo era magma caudal y viernes y entonces dijo
luz
y crecieron ramas en lo áspero de las piedras
y en ellas se posaron pájaros
nubes
miradas
y del paladar goteaban sílabas
como lágrimas forjándose un camino, haciendose hombres
a los que no podría temblarles el pulso
pero sí el alma
y era una verdad como el tiempo que todavía no había pasado
o el futuro que ya lidiaba por entonces las mismas guerras
que ahora dejan esta ceniza en el salón de estar, donde huele a quemado
sin necesidad de humo y el reloj
deja caer sus manecillas
y tú los brazos
antes de callarte un me rindo rodeado de arena,
las ojeras haciendo círculos en tu triste mirada de gato sin 7 vidas
y una moneda que le dejas al músico de la calle
y le pides, por favor, que siga tocando porque no hay quien sobreviva a este murmullo
con tanto silencio,
no hay un trozo de cielo libre sin hipotecar
ni llamas disponibles en el infierno
y te miras como antes lo hacías en los escaparates
y dudas
que los pájaros de los documentales
sean los mismos de tu cabeza,
por eso vuelves al etcetera del principio
y le buscas giros a la historia
caricias
o tildes que anuncien abanicos
que traigan el huracán
que no se duerman en la tercera letra de cambio
ni te pidan piedad por insolencia
o capacidad de salto por precipicios
o jueguen a la ruleta con los pasos y los adoquines,
el breve temor de las aceras a la jungla del asfalto
cuando imaginas de verde el paisaje
y solo es el reflejo del fluorescente de una farmacia de guardia esperándote,
es lo que hay en la ciudades: jaulas
puedes decorar los barrotes
o tomarte una cerveza apoyado en la barra
e incluso aceptan horarios concertados para las visitas
pero no hay mucho más
que este cambio de cromos los domingos en la plaza
o las vueltas de la castañera con su fármaco de frío,
ahí tienes las huellas de la humanidad
¿quién dijo que era difícil encontrar una sola persona?
míralas, están por todas partes,
personas solas buscándose mientras abren las puertas del ascensor
o suben las escaleras esperando el infarto,
a salvo del disfraz de la indiferencia
y llorando en cuanto cierran la puerta de su casa.
nada ha cambiado desde entonces.
al principio iba un etcetera.
sí.
y seguimos sin saber qué poner al final.

9 comentarios:

Mery dijo...

Precioso! Irónico ver miles de personas al día en la capital, y sentirte sol@. Egocentrismo? Inconformismo?
Gracias

Laura Pérez Gilabert dijo...

Cada día me paso por tu blog esperando unos nuevos versos a los que agarrarme y seguir pensando que en el mundo todavía quedan personas que sienten algo aunque como tu dices, comience en etc y no sepamos como terminarlo.
Te sigo incondicionalmente y estoy intentando hacerme con un ejemplar de tus últimos versos.
Un beso enorme.

Anónimo dijo...

tus textos me calman las noches.
muchísimas gracias or tener este espacio para tí...y para los que tenemos el placer de leerte;)

Anónimo dijo...

Un aplauso apra usted: http://www.fotolog.com/uxr

. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ney dijo...

Llevo un tiempo siguiéndote, y realmente espero ansiosa cada verso. Transmiten una tranquilidad que no te lo puedes imaginar, sentimiento en estado puro, no veas cómo se agradece.
Te sigo

Contradictorio dijo...

Ayer 21 de Marzo, día Mundial de la Poesía, me llegó tu libro. ¿Casualidad? Puede ser.

Lo que sé que no es casualidad es que tu libro es acojonante. Para leer despacio y pensar. Increible de verdad.

Un saludo

Curso08-11 dijo...

Qué bonito. Merece la pena tener abandonado el blog y a uno mismo, aveces, si te sorprende muy de vez en cuando un comentario amigo y sincero. Y muy bonito. Muchas gracias. Porque tras tantos años ahí sigues. Queriéndome liar, otra vez, incansable. Ando raro. Yo ya no sé si no tengo tiempo o es que no quiero tenerlo. Pero tambien a mí me apetece vernos borrachos. Un abrazo, hermano.

DrWiler dijo...

Mierda, el de arriba era yo. Perdona.