miércoles, 23 de marzo de 2011

Nur

cuando éramos muy peques,
tanto que vivíamos en aquella casa con estufa de carbón
y compartíamos cama
yo con pili
tú con tere
¿te acuerdas?
las tardes tu te las pasabas leyendo
libros de puck y los cinco
o haciendo deberes
y yo
en el pasillo jugando al fútbol
con aquella pelota de bolsas de plástico
que tanto te molestaba
y me decías "para"
pero yo no paraba
y terminabamos los dos gritando
hasta que mamá
o las tías
se enfadaban...
Tenías razón.

una vez en la fábrica de los abuelos
papá hizo un carrito con dos alambres
¿te acuerdas?
era un pequeño volante
que permitía girar dos ruedas
y yo me apropié de él
y tu decías "déjame a mí también"
pero yo no quería dejarte
y nunca (te aseguro que he tenido muchos años para preguntármelo)
he sabido por qué
actué de esa manera.
lo siento.

cuando dije que mi vida era el cine
y todos se llevaron las manos a la cabeza
menos tú, que me dijiste "vamos, venga, hazlo"
y convenciste a toda la mesa
de familia
y me regalaste aquel libro
de cómo se hacían películas
con la cita de cronenenberg
escrita por tu mano en la primera página.
gracias.

y la noche en que se fue la pili
a las 4 de la mañana
y una hora antes dijiste "se me cierran los ojos, escandar"
como pidiendo perdón por dormirte
y yo después no te lo dije
pero ella nos vio, te lo juro, a los dos.
antes de irse.

y cuando vuelves
de todos esos países de los que siempre hablas
con los libros de por allí
y me dices: toma, he traído esto para ti
y yo solo sé decirte gracias
porque no hay malabarismos de palabras
que puedan estar a tu altura.

he tratado de aprender de los errores
y he tratado de ser mejor persona
porque lo aprendí de ti, que me llevabas de la mano
y te comías mis marrones
y me tranquilizabas (todavía lo haces)
cuando el nervio no me deja ver ni pensar,
y aun la distancia que nos une
y que nos separa
te obliga a ser
ese ángel de la guarda que eres
que has sido
toda tu vida conmigo,
26 años ya, mi hermana,
mi chica favorita,
la princesa verde de los cuentos de alas
de mar
y prosa
que me obliga a ser valiente
cuando las cosas se tuercen
y toca aguantar las golpes
de esta puta vida
tan preciosa tantas veces.

quería decirte que tenías razón.
en todo.
que lo siento.
por todas.
y que gracias
gracias
gracias.

siempre.

6 comentarios:

BaBel dijo...

es@s en l@s que crece nuestra sangre

Clementine dijo...

Casi lloro..
Yo también pasaba las tardes leyendo Puck, los cinco y los Hollister, mientras mi hermano jugaba a futbol.
Que relación mas preciosa la vuestra.
:)

Jenny dijo...

al leerte me ha parecido leer a mi hermano. Las tardes en la charca cazando ranas, o cuando se pinto toda la cara con betun y se lo tuve que quitar antes de que llegaran para que no le pegaran... Y en la etapa en que el era el rebelde y yo la responsable, la que le cubria y ayudaba a veces... Y ahora ambos con nuestras vidas paralelas, y diferentes, quedamos de vez en cuando, donde siempre... Para contarnos que tal nos van las cosas y ayudarnos si podemos

Silvia Fernández dijo...

Jolíin, tu hermana ha debido de alegrarse muchísimo con este poema. Esto sí que es un regalo.

Fernanda González Robledo dijo...

te admiro profundamente escandar ! cuanta ternura, cruda y sin floreos...tu sinceridad y tus relatos de la vida me parecen buenisimos, gracias por compartir , desde argentina te sigo, fernanda.

NachO dijo...

Increible, me encanta todo lo que escribes