Hay que ganarse la vida dicen
ganársela
como si fuera un partido
de vencedores y vencidos
ganársela
como si la vida
no fuese lo único
que sólo podemos
perder.
viernes, 31 de julio de 2015
miércoles, 8 de julio de 2015
No quiero sentimientos afilados
contagiando estas heridas egoístas
de pretender la selva sin ofrecer hogar a cambio.
No quiero el dolor de sentirme a gusto pulsando teclas
mientras trabajo el vacío
de un callejón sin salida a mí mismo.
Tengo un orfanato de perderte apuntándome un futuro
de prisa tarde
de nunca siempre.
Ahora que consigo amarte sin quererme matar
me pregunto con quién podré negociar
otro amanecer sin verte.
Qué tontería, todas estas cuchillas reunidas
sin sangre sudor ni semen
como un sacrificio sin víctima.
En ti nacerá la música.
Verte bailar seguirá siendo mi mejor motivo.
Que lo hicieras conmigo: mi suerte.
-------------------------------
este finde poesía o barbarie, con uno de esos carteles que imponen, respetan, orgullecen, acojonan y sobretodo, conceden la oportunidad de compartir espacio y tiempo con gigantes que caminan entre mi admiración y su horizonte.
miércoles, 1 de julio de 2015
entiendo que en ti, ando
Hay cuando olfateas entre sombras una migaja de luz
imaginando quemaduras
y hay hoys vulgares como esta soledad elegida
a la que maltratas imaginando que maduras.
Desde que miro al mundo desde un balcón de un quinto piso
he dejado de hablar de suicidios.
Ya no me caigo en pozos de tristeza tibia a la segunda cerveza,
ni pido auxilio en bandejas de plata,
ni exijo el cobro revertido de sentimientos al borde del abismo.
Claro que hay noches llenas de ausencia en donde echas de menos
con sed y miseria,
hay noches que podrían resumirse en un grito que no te suelta,
un abrazo que no das,
un beso que te tragas en palabras amargas contra ti mismo.
(pero hay noches hermosas como perros sin correa)
Claro que hay días malos en los que sonreír
pareciera atentar contra mis principios
un acto de indignidad autoimpuesta
una mentira tan real que solo le falta una corona
para sentirme muerto.
(pero hay días bonitos como pies en la hierba)
Claro que hay veces que la voz se me hace pedazos
y de tanto toser en lugar de llorar termino
vomitando
vasos rotos con sangre ajena donde aprendiste a bailar descalzo
y bailes que parecen una condena como un ahorcado que se mece.
(pero hay vicios tan llenos de fuerza como quererte)
Hay cuando el mundo es afuera con sus heridas de guerra
y su olor a metralla
y hay ahís que se marchan como tu sonrisa
de después de correrte.
Vuelve.
No soy tan fuerte: te echo de menos.
Y le pongo esta ilusión a cada día a día
obviando todos los no puedo
apuesto por la caricia en cada detalle
por la belleza en cada gesto.
Y claro que a veces me quedo sin fuerzas
como niño después del juego
me quedo sin ganas como una mañana de burocracia y mierda
me duelo hasta dormirme aferrado a una bala
y no sé si es odio
o solo
tristeza acumulada
pero
luego te imagino riendo y se me pasa.
Ese es mi truco.
Esa es tu magia.
--------------------------------------------
El privilegio es compartir camino, paisajes, pitis, cervezas. El fuego incombustible son versos de los que queman como una caricia. Un soplido de vida es su aliento de trinchera a medias, de abrazo en poesía.
Son dos monstruos del escenario, y yo voy a estar con ellos, bailando.
Con mi hermano pequeño Carlos Salem, presentando su "el amor es el crimen perfecto".
Y con mi cómplice Diego Ojeda y su "siempre donde quieras" trasteándonos los acordes y desacuerdos.
Y como todavía no sé cómo conjugar sin un femenino la palabra fuerza, María Glizt se encargará de que no me quede sin batería cuando pongamos las reglas del juego sobre la mesa. A ver qué tal nos queda. Sólo digo una cosa, ella no hace, ella es: música.
Es gratis. Podéis gastaros el dinero en libros y/o cerveza. Veniros, es una fiesta, y queremos emborracharnos con ustedes, con vos, contigo.
abrazos.
miércoles, 17 de junio de 2015
aprender de golpe a golpes y con golpes
de suerte.
de suerte.
creo que se me da igual de bien rexistir
que escapar:
siempre salgo heridamente vivo
mientras escribo cómo otros se mueren.que escapar:
siempre salgo heridamente vivo
digo caricia y sale daño.
pido libertad y en el acto de darla
ya me la estoy quitando.
luego un montón de gente me da las gracias
como si no les fuera a cobrar la cerveza.
como si no les fuera a cobrar la cerveza.
como si mis noches de viernes también tuvieran
derecho a baile.
derecho a baile.
es casi parecido a un abrazo.
a veces dudo de si no fue antes el dinero
que la necesidad.
que la necesidad.
pero es que a veces hasta dudo de mí mismo:
de por qué no quiero lo que puedo
y de por qué no iba poder lo que sí.
de por qué no quiero lo que puedo
y de por qué no iba poder lo que sí.
Acepto
cada puño en mi letra
cada muro en mi soledad
cada error subrayado en rojo
cada puño en mi letra
cada muro en mi soledad
cada error subrayado en rojo
pero luego bien que escribo a la contra
reconstruyo ruinas
y en serio que rexistir no es con X?
reconstruyo ruinas
y en serio que rexistir no es con X?
pon música anda, que ahora mismo no sé ni lo que siento.
este viernes, ojala joder, con sus puñetazos y sus caricias para un mundo de abrazos. Con Gsus Bonilla y Ana Pérez Cañamares.
este sábado, y toda esa mierda, con sus heridas y suciedades hasta la honestidad del regazo. Con Guillermo Castillo y Carlos Salem.
A lasd 22:00, en el aleatorio, con el imprescindible, impredecible e inseparable Marcus Versus presentando.
nos vemos?
miércoles, 27 de mayo de 2015
ojalá joder y toda esa mierda
hace 3 meses que se me rompió el móvil y desde entonces ando con uno que me dio jorge.
hace 2 me cambié de piso con alan y carlos y todavía no hemos logrado que nos pongan internet.
hace 1 se me cayó el ordenador y ahora está en las manos de un tío que espero recupere un documento de word que empieza con estos 3 versos:
Creo en el amor como única opción de ataque.
En el odio como primer atisbo de derrota.
En la bondad como único medidor humano.
y entre todo este desastre tecnológico, saco dos libros a la vez el 29 de mayo.
este viernes.
Se llaman "Y toda esa mierda" y "Ojalá joder".
Mi madre ya me ha tirao de la oreja por poner esos títulos.
Pero los dos tienen un porqué, y contra eso no pienso decorarlo.
La apuesta suicida va de la mano de marcus versus. Él fue quien decidió sacar los dos y sacarlos a la vez. Y yo, cuando alguien apuesta contra la lógica de lo correcto como que sonrío y animo. Al fin y al cabo tenemos un máster de cómo no se hacen las cosas para que te salgan bien. O no lo sé. A veces casi es obligatorio creer en la suerte, aunque no quieras. Al menos la mía.
¿por qué 2? porque son distintos. No tienen nada que ver.
"Y toda esa mierda" tiene como prologo el poema del video de un invierno sin sol. Y es lo que vino después. Ostias contra mí mismo, velocidad, intoxicación, humo, heridas y unas manos manchadas de tanto hurgarme, o de escarbar hasta el último gramo de culpabilidad como si pudiera tirar de la cadena después. Y amor. Mucho amor. Mucho.
"ojalá joder" es mi rabia de primavera, mi lamento de paisajes caducos, mi incomodidad ante la miseria. Son textos de antes que no pasaron de moda, de después que tampoco, y de ahora que todo parece un cuento de adas y manuelas. joder. ojalá.
Quizá sea el momento de corregir la proclama: No vamos a cambiar el mundo.
Lo estamos haciendo ya.
Mi ilusión es una montaña al compartir el mínimo grano de arena.
Debo más gracias de las que puedo dar.
O como he puesto en la biografía del ojalá joder:
"Escribo porque no sé hacer casas como mi padre,
ni cuidar hasta curar como mi madre,
ni plantar árboles como mi hermana Nur,
ni quitar el frío a los niños como Sol.
Escribo porque no puedo emitir luz.
Pero sí reflejarla.
Muchas gracias, y ningún perdón."
(Marcus, here we go)
hace 2 me cambié de piso con alan y carlos y todavía no hemos logrado que nos pongan internet.
hace 1 se me cayó el ordenador y ahora está en las manos de un tío que espero recupere un documento de word que empieza con estos 3 versos:
Creo en el amor como única opción de ataque.
En el odio como primer atisbo de derrota.
En la bondad como único medidor humano.
y entre todo este desastre tecnológico, saco dos libros a la vez el 29 de mayo.
este viernes.
Se llaman "Y toda esa mierda" y "Ojalá joder".
Mi madre ya me ha tirao de la oreja por poner esos títulos.
Pero los dos tienen un porqué, y contra eso no pienso decorarlo.
La apuesta suicida va de la mano de marcus versus. Él fue quien decidió sacar los dos y sacarlos a la vez. Y yo, cuando alguien apuesta contra la lógica de lo correcto como que sonrío y animo. Al fin y al cabo tenemos un máster de cómo no se hacen las cosas para que te salgan bien. O no lo sé. A veces casi es obligatorio creer en la suerte, aunque no quieras. Al menos la mía.
¿por qué 2? porque son distintos. No tienen nada que ver.
"Y toda esa mierda" tiene como prologo el poema del video de un invierno sin sol. Y es lo que vino después. Ostias contra mí mismo, velocidad, intoxicación, humo, heridas y unas manos manchadas de tanto hurgarme, o de escarbar hasta el último gramo de culpabilidad como si pudiera tirar de la cadena después. Y amor. Mucho amor. Mucho.
"ojalá joder" es mi rabia de primavera, mi lamento de paisajes caducos, mi incomodidad ante la miseria. Son textos de antes que no pasaron de moda, de después que tampoco, y de ahora que todo parece un cuento de adas y manuelas. joder. ojalá.
Quizá sea el momento de corregir la proclama: No vamos a cambiar el mundo.
Lo estamos haciendo ya.
Mi ilusión es una montaña al compartir el mínimo grano de arena.
Debo más gracias de las que puedo dar.
O como he puesto en la biografía del ojalá joder:
"Escribo porque no sé hacer casas como mi padre,
ni cuidar hasta curar como mi madre,
ni plantar árboles como mi hermana Nur,
ni quitar el frío a los niños como Sol.
Escribo porque no puedo emitir luz.
Pero sí reflejarla.
Muchas gracias, y ningún perdón."
(Marcus, here we go)
martes, 19 de mayo de 2015
"...intento ser un poco menos monstruoso sobre el suelo
y más bestia en la fantasía
hasta que vuelva la belleza..."
Sergio Escribano
Me gusta la gente el tumulto la algarabía
me siento cómodo en la hinchada del muchos distintos
no me importan las prisas
ni las costumbres (cuando son de otros y dejan la puerta abierta
para entrar o salir, lo que sea)
me encanta el desfilar intranquilo
la taquicardia en escenas
el inconstante canjeo de horarios por destinos
como si en cada cita pudiéramos voltear nuestra vida.
somos como trozos rotos intentando ser piezas únicas.
preciosos rotos todos solos sin ti
trozos de garabatos mezclados en las manos de muchísimos alguienes
trozos destrozados que todavía a rotos soy feliz
pero a veces pienso en cómo relacionar todos estos sentimientos
sin llegar a la crueldad
y tendría que matar mi honestidad
o imponeros la vuestra.
y ni matar ni imponer conjuegan gustos en mi lengua.
yo solo lamo la libertad.
----------------------------------------------
fechas y líos varios:
feria del libro. os pongo el cartel que me ha mandado marcus. (aun no se lo he dicho, pero voy a ver si le convenzo y se puede coincidir en alguna con carlos. desde que vivimos juntos casi ni nos vemos:)
Y después, sin cartel todavía pero confirmado:
19 de junio; presentación de "ojalá joder", en el aleatorio.
20 de junio: presentación de "y toda esa mierda", en el aleatorio. tan bien (tengo enchufe ;)
3 de julio: presentación de los libros de Carlos Salem y Diego Ojeda, y yo con ellos ou yeah. en clamores. estamos a ver si líamos a alguien más o qué.
besos todos todas tantos
sábado, 16 de mayo de 2015
Teníamos veintinada y todo parecía ir sobre ruedas
las ventanillas bajadas y el paisaje saludándonos a cada
irreverencia
el hachís molido en el tabaco y el humo desprendido
de nuestras sonrisas
nos ponía una tormenta en cada presagio
hasta hacernos irremediables
como un instante que nunca se aproxima pero siempre llega
o como esas prisas que te entran al conocer a la mujer de tu
vida
y ver que fuiste capaz de prever su culo
pero no sus ojos
esos
inimaginables.
Teníamos veintitontos y dábamos los buenos días
creyéndonos nuestras propias mentiras
poniéndole irreverencia a nuestros actos
el olvido era un beso difuso de pintalabios en el cuello
el viento nos saludaba al cedernos el paso
y bailábamos como auténticos disparates sin anclas
mirando al cielo
con los ojos al sol
sembrábamos.
Teníamos veintintentos que no dudábamos en malgastar
con la primera cerveza
curioseábamos en la intimidad
olfateábamos los detalles y gestos
nos encantaba aterrorizar los aterrizajes
cuanto más forzosos más intensos
y vivíamos de
intensidad
nos alimentábamos de sentimientos
bebíamos cualquier imposible que se nos pusiera delante
de caída en caída amábamos levantarnos
y nuestros saltos irregulares desordenados
fueron el camino que ahora veríamos
si miráramos hacia atrás
pero sigamos
adelante.
Teníamos veintitántricos y nos encantaba corrernos
la suciedad
y la música a toda ostia
aprendimos que las cosas se aprenden haciéndolas
y nos propusimos hacer el hogar y el templo
en la misma sílaba
soñando con bosques plantamos
nuestro primer árbol
anhelando incendios nos
dimos fuego
y compartimos el piti de después
que volvió a ser el de antes
una y otra y
otra vez.
Teníamos veintisiglos de alguienes a la espalda
en nuestra memoria
impresos como prejuicios de experiencias
como errores repetidos como marcas derrotadas
nos miraban a la cara
y nosotros sólo los reconocíamos en algunos párpados
en pequeños guiños
en fugaces recuerdos de otras infancias ya difuntas
infundado el miedo
parecía que sólo había que soplar para propagarlo
privatizado el aire
nos tocó a nosotros
ser viento.
Teníamos veintingeniales y aunque no éramos ningunos genios
concedíamos deseos si nos frotabas
derrochábamos noches a la intemperie
latiendo entre latas de cerveza y guitarras
nos tocábamos hasta la música
con los sueños como escarpias en un rock & roll perpetuo
de querer todo
sin necesitar nada
solo tiempo.
Desde mis treintaycero afirmo
con la insolencia de llevar un sol en el pecho
que seguimos llenos de curiosidad y dudas
que seguimos siguiendo sentimientos
persiguiéndonos a nosotros mismos
tras la lógica absurda
nuestra razón de emociones
tras la ebria edad sin cura
nuestras canciones de cuna contra el tiempo
nos disculpen los señores en resumen
nosotros solo seguimos
queriendo.
------------------------------------------------
(y el 29 de mayo sale esto:
ya contaré más :)
martes, 24 de marzo de 2015
La habitación está hecha un desastre. He dejado al mínimo su
cuidado. La casa también. Solo voy de la cama al escritorio, pasando por el
baño. He tardado 7 años en darme uno. Llevo el último mes haciéndolo a diario.
Pongo el agua caliente y dejo que el alcohol se vaya sudando. Hace unos días
abrí la ventana por primera vez en no sé cuánto. Tengo el borrador del contrato
del nuevo piso en la bandeja de entrada del mail. En una semana lo firmo. En
dos me mudo. Y no está Dano. Ni yo. Esta casa está muerta y lo único que le
queda es un montonazo de buenos pasados. Si intentara escribirlo, odiaría darme
cuenta de que no recuerdo ni la mitad de los recuerdos que sin embargo todavía
siento.
He mirado a la ventana para decir adiós a este paisaje que
vivió conmigo tantos documentos de Word. Los balcones de la casa de enfrente.
Donde vivía el paki del locutorio con su mujer y su hija. Hasta que cerró. Hoy
me he fijado que tengo una vecina y parece guapa. Quién la mirará y con qué
ojos. Quién escuchará la música de ventanas abiertas del de arriba a la
derecha, que todavía mezcla ópera con sabina. En qué container tirarían el
yogur que una vez unió la ventana de dano con el tercero derecha del 29. El
cartel de “se alquila” sigue doblado en mi ventana, arrugado para que nadie
apuntase el número. No lo quité en 7 años. Quizá el dueño ahora quiera volverlo
a poner.
La puerta de la lavadora se cae cuando la abres. Y el
detergente no se filtra bien, siempre se queda como un charco de agua en su
hueco. La luz del horno va y viene, y no sé si también su calor, hace mucho que
no lo uso. El congelador cierra mal y tienes que descongelarlo cada mes si no
quieres que se llene de nieve. Que es como está en estos momentos. El agua
caliente sólo se enciende con el grifo de la ducha, y a veces tienes que tener
tiempo y suerte para ello. La pintada de Bitch! Sigue en la pared del baño, recordándonos
que ya hubo quien machacó todo esto antes. Las ventanas, viejas y llenas de
resquicios, son el mejor aliado para el frío junto a la no calefacción. Las
persianas son guillotinas a punto de caer.
Borrarán la pintada
de “Viva lo aleatorio”, supongo. El recuerdo de los guerrilleros de la
travesura, la historia mítica de cómo soñamos un bar una noche de setas. Cómo
hicimos para hacerlo realidad. Todas las noches bebidas. La gente que se quedó
a dormir. Las camas improvisadas. Las latas vacías. El proyector roto. La bolsa
de las herramientas perdidas. Los peluches de la calle. Un suelo lleno de
libros. Una pared llena de sombreros. Un póster de trainspotting y otro del
club de la lucha. Un tendedor de ropa a modo de armario. Todas las cucarachas
escondiéndose, nosotros vaciándonos, un portazo no dado que siempre vuelve a
sonar con la estridencia de mil pesadillas al día. Qué. Más.
Respira. Fuma. Porrón y cuento nuevo, decían los chicos del
acantilado, antes de tirarse. Entre estas paredes he construido mis
veintitantos. Veintitantísimos, diría yo. Tenías que ver a Dano marcando goles
de martini blanco cocinando en la cocina. A Frontela en su trinchera de póker y
estadísticas traficando datos de Excel y películas, el hachís burbujeando en
cualquier discusión mejor cuanto más absurda. A Cris haciéndose fuerte entre
filas y resacas.
A Sol entrando por la ventana.
Para.
Respira. Fuma.
Todas las personas que trajeron granos y más granos para que
nunca nos faltara el amor y la bebida, la risa y la música, la libertad salvaje
de ser jóvenes hasta morir de viejos, el rock&roll de altavoces a las 5 de
la mañana, la tranquilidad cansada de domingos de resaca y nba, la pornografía
de un desorden sin lencería. Hadas furtivas como una caricia de selva, el refugio
de los fugitivos de la noche.
Vuelvo a fumar,
Ha sido bonito. Poder maltratar esta casa de frío en
invierno y calor en verano. Hacerla nuestra bajo el lema no se permite pedir
permiso. Hacerla hoguera donde poder calentarnos el futuro que ahora vamos a
vivir. En otros sitios. A veces no hay nada que se pueda decir aparte de:
Gracias.
Con un postdata especial para Dano, hermano, ser feliz no es
lo más importante, pero sí absolutamente necesario. No hay después después de este
ahora. Nunca vamos a separarnos. Lo nuestro ya no depende de la distancia. Es otro
grado. Gracias por el privilegio y el honor. Go Bulls.
Y toda esa mierda.
martes, 27 de enero de 2015
Hoy
Como un extraño entre extraños he caminado
hasta sentirme distinto
o únicamente normal
un nadie igual que cualquier otro
pero diferente de todos los demás
nadies
he caminado
como si nada pudiera hacerme daño
si tu no quieres.
Luego he pensado si todavía querrías.
Quererme.
Ahí he parado
de pensar.
Solo soy alguien más
que echa de menos tarde
y mal.
Has aparecido bailando
descalza de herraduras y desnuda de mirada
has aparecido
como por arte
de magia en cada pestañeo
como si mis ojos tuvieran
que tartamudear tu imagen
recrearla
como si yo pudiera acariciarte entre parpadeos
has aparecido
y yo le bailo el alcohol a la esperanza
de que mañana suene el despertador
y tú
no te vayas.
(Gracias Diego, por obligarme la música, por abrigar cada baile)
martes, 13 de enero de 2015
Ese amor orgulloso de sentirse elegido por sustracción
en lugar de suma
que vanagloria cárceles y adopta como propia cada cuerda
ese amor como de ir por delante
en una carrera de competición
de creerse en el doméstico derecho de cultivar lo salvaje
de querer en posesión
de echar cuentas y cortar cuentos
por sus finales
ese amor
no.
jueves, 4 de diciembre de 2014
Dejemos la ira en un instante, odiemos en amago,
no sirvamos de instinto un kamikaze de sentimientos
que no llegan ni a un todavía de imprecisión.
La limpieza doméstica del uno mismo comienza con saber
cuándo no drogarse es incluso mejor opción.
Que no hay nada más duro que perder un durante, y verte a ti
mismo mentir
mientras buscas entre la basura de antes la mierda
que tendrás que recoger mañana.
La ropa tirada por el suelo sigue teniendo mucho que ver con
mi vida.
Yo no tengo que perdonarme nada, ni nadie tiene que
perdonarme a mí.
Creo.
Aunque el crujir de esas hojas afiladas en mitad de este
otoño
sólo sea una excusa muy barata
de no decir
que empezamos a desprendernos
-como un alud-
de piel muerta, de miradas vacías, de sueños inconclusos, de
promesas oxidadas y gritos rotos
de paisajes anhelos y pozos colindantes,
desprendernos
-como la magia y las casualidades-
del rencor perenne, del odio alargado, del jamás constante y
el siempre nunca,
de este letargo asumido y esta derrota de adormidera
-como ese baile que siempre soñamos con la chica realidad en
nuestro abrazo-
nos desprendemos
de vuestra herencia en potestad y vuestro molde de deudas
nos desprendemos
porque aquí hemos venido a volar
y derrumbarnos
a llorar como sólo los humanos saben hacerlo,
no nos extrañemos de nuestra miseria:
han sido muchos siglos de aprendizaje.
Pulsa la tecla de olvidar.
Y si no hay mucho más que añadir, vámonos.
A la mierda.
sábado, 8 de noviembre de 2014
Lo único que me aterra de la realidad
es que se me aparezca en sueños.
Y no sepa cómo despertarme.
...
Tirando piedras
nos encontramos
tirando piedras.
Somos los de los ojos morados
y el humo en la boca
y el corazón en un puño
golpeando gotas
goteando golpes
de sangre, en cualquier caso
de muro.
Tirando piedras
nos encontramos
tirando piedras.
Y nosotros somos los malos.
¿Seguro?
…
He disparado un verso
contra una comisaría
y no.
Ha pasado nada.
No sé si el inútil soy yo
o son ellas.
Las palabras.
…
La revolución comienza en uno mismo
pero termina en muchos distintos.
martes, 28 de octubre de 2014
llegará un día en que las campanas de las ciudades tocarán a muerto y no habrá nadie que baile
Hay un mar de lodo al lado del río donde te ríes en las
postales,
cloacas enteras de quiensabes y de nadiecontestas que
claudican
como si hubiera un reino de preguntas inciertas ensuciándonos
tras nosotros, atascándonos los asumideros en cada bostezo,
el joven drogadicto ya no quiere bailar si no tiene su
rayita en el baño,
la chica de las anfetaminas ha parpadeado su último sueño
y ahora sólo quiere follar mientras la ciudad duerme,
los desahucios han abonado los terrenos sin propiedad de los
abandonados
y sólo ve crecer margaritas en el sino de los containers
sólo huele a polución y policías,
sólo abanica un presagio en el que no hay música que no
surja de afilar una herida,
presa del pánico, la honestidad huye de los cazadores de tendencias,
la noche es como una balada de depredadores enseñando sus
dientes post mamada,
ya nadie da las gracias después de correrse,
a veces hay un abrazo que cambia el mundo pero este, ciego,
sigue girando,
sólo se detiene si un juez corrupto da la orden
y el miedo hace su trabajo,
los niños ya no lloran cárceles, sólo se duermen memorizando
los prejucios de siglos enteros
y pasados,
la mecha se apagó y murieron duendes como dragones que
escupían ceniza,
solo queda un retrato robot de nuestro alma tan llena de
números,
la espuma de una vida que se deshace como un tedio
contagiado de sonrisa en sonrisa,
pobre médico aquel que quiera curarnos con pastillas legales
nuestra tristeza de contrabando,
pobre doctor y su razón, que todo lo cura,
acolchad el silencio, porque vamos a estrellarnos contra
señales de stop
que fuman el opio de nuestras ideas,
vamos a enfrentarnos a golpes contra la verdadera ostia de
descorrer la cortina
y ver
ese paisaje de cacerolas oxidadas
y huesos rotos
y ningún testigo,
que alguien dispare solo por intentar a la suerte,
que nadie venga con un carro de cal a quitarle el olor a
esta pobre podredumbre,
es el viento de sabernos liebres lo único que juzgará
nuestra huida de galgos
sin huracán ni motivo,
supervivientes de una mera pausa,
nada en la historia nos dirá lo que hicimos
excepto el dedo de los hijos que nos señalan
por lo que no,
esa fue nuestra huella jamás dejada,
el camino hecho de lo que nunca ocurrirá,
la paz ganada
mi vida
la guerra perdida
la nuestra.
viernes, 10 de octubre de 2014
Si no me vas a dar la mano al menos choca esos 5
I
Tengo esta desnudez que no sirve de nada
como si solo estuviese arrugando un folio para
tirarlo a la papelera.
Después lo cojo
y lo vuelvo a lanzar
y lo vuelvo a coger.
Así
una y otra vez
y otra
y otra.
Pero yo sigo sin ser otro.
II
Tengo esta soledad que me sirve de todo
como si solo estuviese estirando el plástico
con el que esterilizarme.
Un muro por la independencia.
Con una frase a modo de esquela que solo diga:
No necesitas a nadie.
Amar al margen.
De todo.
Como mola verse a uno mismo creyéndose sus propias mentiras,
eh?
III
Si me ves llorar, es porque se me metió la velocidad en los
ojos.
IV
Oigo el rugir del motor y pienso:
soñaba mejor en tu risa.
¿Sabes qué?
quizá no sea tanto por las mentiras que te dices
si no por las verdades
que te callas.
Tus pistas de absurdo asesino en serio.
Como cuando alguien te sonríe mientras se cuelga el cartel
de
“estoy bien, solo he cerrado por vacaciones”.
De quién es la culpa:
¿de quien no tira el penalti o de quien lo falla?
V
Cambio hogar por escondite.
Tiempo por dinero trabajando.
Cambio privilegios por responsabilidad.
Cámbiame, que no llevo suelto
el ser libre.
Hasta la furia podría cambiar
por un beso de tranquilidad,
a cambio.
Pero no cambio cicatriz por medallas, así que deja mis
heridas en paz.
VI
He llorado hacia dentro
regándolas
mis heridas.
Y han echado raíz.
En mí.
De algo.
Y no sé que es pero está creciendo
como frutales en primavera,
como grietas en la casucha del arlequín.
Ni siquiera sé
si me da valor
o miedo.
He tratado de besarlo con mi saliva,
pero dice que solo quiere mis lágrimas.
Y fuego.
¿Tienes?
VII
Un palacio de silencios cabizbajos donde pedir perdón es
osadía
y el orgullo se traga como el semen: a disparos.
Con un paisaje de cortinas y ninguna fe.
Derritiéndose en sus propios peldaños.
Un museo de cera donde cobijarse
en caso de incendio.
Eso era.
Todo lo que supe construir.
Sin vivir en el intento.
IX
Solo estaba jugando al basket con cigarrillos y papeleras,
señor,
solo estaba jugando a mentir,
a bajar la ventanilla sin gritar,
con todos esos mecánicos diciéndome “arranca, joder,
arranca”
mientras el cambio de marcha sólo señala un nuevo bar donde
cobijarse,
donde poder pudrirse uno a gusto
mientras el tiempo derrite las fuerzas que ya no tienes
y las que todavía te faltan.
X
Buenos besos
mchas noches
hasta mañana.
jueves, 28 de agosto de 2014
Todavía sé llorar de la emoción, todavía tengo el cosquilleo
atento del dolor acariciándome a la mínima en que me quedo solo. Me enchufo
adrenalina y canciones para salir a la calle y vaciarme al primer peldaño. Las
lágrimas secas y el sudor efervescente. No ver venir sentimientos, chocarte con
ellos, desangrarte sin ninguna clase de preparación. El estilo cascado de los
viejos boxeadores tras el KO y las apuestas. Para qué besar la lona si puedes
follártela. La resistencia de esos corredores escuálidos que se aferran al
asfalto como pidiéndole droga a su horizonte. El hambre ha llegado, señor, pero
no da tanto miedo como el hombre que la trajo. Así avanzo, haciendo tratos de
lavadora con la ropa sucia, atrasando media hora cada reloj, con un mono de
cansancio como único uniforme de animal sin fuerza, así avanzo, con la mochila
rota y los libros a medio leer, incapaz de ninguna resistencia, como si me
hubieran soltado o acabara de escapar y no tuviera más que una ciudad
aletargada a la que le sobra leña y le faltan pirómanos que no trafiquen con la
espuma artificial del fuego. Así avanzo majestad, descalzo sobre las brasas
buscando un abrazo en la mirada turbia, buscando las ganas en la lástima de la
caricia, buscando las fuerzas tras una obertura de piernas en soledad. Que me
compre quien lo entienda. No hay alma de regazo, ni aprecio de oferta, ni
olvido infinités y mal, una vida vivida y la otra bebiéndotela, dos caras y
ninguna moneda, lo que el aire te da tú sólo lo intoxicas, así fue el juego de
tirarnos piedras, que terminamos construyendo muros, y distrayéndonos con sus
grietas. A veces, cuando ya no sé que más destrozar, me vuelvo tan injusto que vuelvo a cogerte de
la mano y te susurro: vete a la mierda. A lo mejor allí, al fin, nos
encontramos.
Pero tú me besas, y vuelves a volar.
sábado, 21 de junio de 2014
merecer las penas
A cuantos amaneceres estoy de ti
le pregunto cada mañana a mis ojeras
Madrid despertándose y yo bajando las persianas.
Cuántas noches más durará este naufragio
cuantísimas borracheras serán las necesarias.
Si algún día ordenara la habitación encontraría
todo lo que me faltas.
Toda mi ropa tirada para tapar la ausencia
de tu ropa interior en mi armario.
Es tan fácil cortarse
cuando tus sueños son de cristal
Mis heridas siguen abiertas así que, supongo, puedes pasar.
De mí.
O besarlas.
lunes, 9 de junio de 2014
sábado, 7 de junio de 2014
¿El derecho a echarte de menos cuándo se termina?
¿Cuándo empieza la limpieza del dolor y todas esas mierdas?
Han sido dos sueños contigo en un mismo día.
Todas las cosas que te decía y al despertar
este silencio.
Me siento como un turista incapaz de besar la tierra,
mirando cada paisaje con las manos en los bolsillos,
pidiendo comida a domicilio
y diciendo “ticket para uno solo” en cada museo.
Me basta tu risa para aferrarme a un recuerdo,
el bastón de tristeza con el que trato a los gusanos
cuando vienen a comerse los pedazos
y habitarme las sombras,
el horario de visitas de este absurdo trabajo
de olvidar tus manos
frías
cada vez que me emborracho.
Cada día.
La gente dice que deje de hacerme daño.
Olvidarte.
Eso sí que me dolería.
jueves, 5 de junio de 2014
No sé cómo frenar esta jauría.
No sé cómo dejar de dejarme llevar.
Cada mañana miro restos de tempestades y daños ajenos
heridas reabiertas como un pub sin licencia lleno de drogas
y ningún sueño,
la endeble fuerza de ninguna decisión tomada,
el viejo alquimista que repasa sus recetas para comprobar
que la velocidad no era cualquier tipo de rebeldía,
que no había sonrisa en la rutinaria puesta en escena de un
ciego
hinchado de prisas y hundido de culpas,
sólo esta forma de remar la soledad lejos de cualquier
orilla,
de mandarme a la mierda y bailar,
de regatear principios y miradas
como un espadachín de la nada a la defensiva,
el desencanto arbitrario de una ruleta rusa que no termina
de terminar
conmigo,
las aceras maltrechas, el cielo jodido y apagadas las
estrellas,
el azufre de un paraíso sin derecho ni admisión,
el breve artificio de quien confunde potencia con
intensidad,
temeridad con valentía,
un griterío de sombras y ninguna revolución.
Hasta qué punto yo y hasta qué puta la vida
si no tengo nada que declarar en esta confesión de
polvareda,
en este silencio me arrodillo ahora que no me queda ningún
dios
que matar, ningún hombre por el que salvarme,
ninguna guerra en la que poder decir: la vida entera.
Contigo.
Hasta que duela, cariño,
hasta que muera.
miércoles, 21 de mayo de 2014
Cada día veo cómo se hace de noche, y cada noche veo cómo se
hace de día. Quizás es el momento de confesar que ambos momentos han dejado de
impresionarme. Hubo un tiempo en que mandaba un sms para compartirlo con
alguien a la que no le importaba las molestias ni las horas. En plan “he visto
cómo la luz entraba por la calle y me he asomado a ver si pasabas. Y de paso
mirarte el culo”. O me hacía un canuto para ponerle humo al paisaje de las idas
y avenidas de la luz, y me lo fumaba sin pensar que mañana ya nada sería igual
o que esa noche iba a ser la misma de siempre. Supongo que uno termina por
acostumbrarse porque ahora, bueno, ahora simplemente bajo y subo la persiana
cuando toca. Y lo único que pienso es que otra vez se me ha hecho tarde. “no
tengo ni idea de adónde voy, sólo sé que llego tarde”. Ese es el sms que ahora
mandaría.
Si tuviera a quién.
Perdón por la soledad, es elegida. No tanto como una
elección sino más bien como un pacto, algo que implica y concede, un pozo de
ambición y tristeza que trato de no mostrar en el día a día, ni en el paso a
paso, ni en el toco a fondo. La sonrisa
no es fingida, ni la resignación impuesta. Este es el baile tras el que me
escombro. La chinesca ilusión de una sombra, la partritura de anhelos que he
compuesto con trazos rotos y notas caídas. Pero es mi música, y no tengo mucho
más que cantarte. Si no.
Es el silenció después de la fiesta a lo que no me
acostumbro. A cerrar los ojos, trabajar el cansancio y consumir la desgana. No
es la derrota lo que me asusta, si no perderme el partido. Verlo por la tele. Quedarme
solo y hacerme una paja soñando que soy otro.
Ciego de envidia y absuelto de borrachera, pongo mis dudas
en esta mesa para su delirio o gula, para que jueguen con ellas a los naipes
como castillos venidos abajo por la leve brisa de un oír cortante de niños y
pelotas.
“Desafinando al destino con tus ojos de música. Así amanece.
Desde mi calle.
Hasta tus párpados, todo es grito”. Te habría dicho.
Nunca me gustaron las certezas ni la puta verdad absoluta en
la punta de cada lengua que no hablé. Odié su tamaño de templo, su oficio de
test, su fronteriza imparcialidad. Gente que siempre está de vuelta y ni
siquiera saben adónde van. Si la vida llueve, no me seas impermeable y mójate.
Esa fue mi defensa al hombre en suciedad.
Pero luego ves las humedades en las paredes, los gestos de
cisterna, la inundada valentía de proteger una casa vacía de caricias no dadas,
y bueno.
Quizá no escriba mensajes, pero sigo tirando botellas:
“Estate grieta, te dije antes de echar a correr. Quiébrate
aquí, te insistí. Y tú, que creías en mí como un puente que había que cruzar,
te quedaste allí viéndome huir, arrastrándome como corriente destino mar, pero
al otro lado de todo. Quiero decir: de ti. Que cerrabas los ojos, y te echabas
a llorar.”
“Busco náufrago”. Eso ponía el cartel aquel con el que una
vez viniste a por mí.
Si, como dijo Elvira, “huir significa ir a buscarte”,
supongo entonces que perderse se podría definir como asumir que no te voy a
encontrar.
Por eso quizá ya no te envío ningún mensaje.
domingo, 27 de abril de 2014
Fue que al primer telón ya nos habíamos venido abajo
envejecidos como esos niños que soñaban
con ser árbitros.
Convencidos de sus paredes blancas
y de sus silenciosos muros
fuimos, nosotros mismos, colocando los barrotes
con los que íbamos a defendernos
de todo aquello que fuera
primero en acto
después en potencia
distinto.
Y tachamos al error de cobardía
para no tener que arrepentirnos
e insistimos
en bajar la mirada
cada vez más por si acaso.
El suelo cotidiano de la rutina.
Ese es el horizonte hacia el que caminamos.
Cabizbajos, como un sueño disuelto entre las cenizas de una nada
a la que nunca llegamos.
Contando nuestras monedas de plata.
Estoy de acuerdo.
Tenemos que
levantarnos, sí.
Sobre todo la mirada.
martes, 8 de abril de 2014
Nadie que ha visto el fuego desmiente la luz
nadie ha dejado de temblar por una respuesta sin balas
o se ha dormido porque quisiera soñar
nadie que crea en los sueños
nadie que los crea
nadie deja su espada
en el alfeizar para contar a los animales que no va a matar
nadie que no sea una asesino deja una página en blanco
después del sudor
nadie sabe
nadie contesta…
Este es el cóctel de los últimos días. El recuerdo de una
sola conversación a metro y medio del suelo. Mi abuela preguntaba: quién es. Y
yo le decía: mi chica, abuela, mi chica. Y aunque no es mía, es a la que
quiero. Cuidar. La que me cuida. Ella.
Supongo que al principio fueron tus ojos cielo y los míos
tierra, y los dos niños de primavera y viaje, que los dos cosechábamos hierba
de paisaje y mar manchando sábanas y encontrando calor, supongo que después fue
el refugio de manos agarradas como si el futuro y todo eso que se supone ya
sabes pero nunca nadie y sin embargo, lo que más he echado de menos desde la
huida (cuando yo suponía ciudades donde uno pudiera derrumbarse de alcohol y tú
y yo no existiéramos) ha sido tu voz caricia y tu voz perdón, tu voz de sílabas
y musicales abanicando el silencio estremecedor de este horror a solas, de este
quién soy a cuestas, de este voy a andar hasta la última piedra o correr hasta
reventarme, de este impuesto cansancio de ojeras que ha sido el desnudo y la
vergüenza del error repetido y ninguna respuesta, soy lo que soy y aquí estoy,
otra vez, buscándote.
Entre la niebla los gritos parecían un rock&roll, la
muchedumbre de una fiesta que huía, las represalias de una partitura maltrecha.
Sólo hicieron falta 3 llamadas seguidas para despertarme. 2 de mi madre y una
de mi hermana. Para contarme que la niña de la casa había dejado de olvidarnos
para olvidarse. De ella misma.
Me cago en Dios. Fueron mis únicas palabras.
A cuánto está la lágrima en este pozo, señor, a cuánto el
dolor de frío, a cuánto rebajas el olvido ahora que nadie canturrea en la mesa
de familia, que no hay reinas en la baraja, que la partida es un as de
guillotinas en la manga y todos buscan en la oración un recuerdo que les salve.
De ellos mismos.
Me acurruco en la voz de mi madre que vuelve una y otra vez
a susurrarme aquello de: tranquilo, Escandar, tranquilo…
He soñado que el amor me apretaba la garganta y me he
acordado de aquel primer beso en Alcalá de Henares. Hasta asfixiarme. Luego he
imaginado un ejército de desastres contra los que no podía hacer nada y al
vomitarte he asimilado que no hay derecho de lágrima para los cobardes. Así que
he llorado, para sentirme todavía más injusto. Todavida más culpable.
Sólo hay que posarlo sobra unas tablas de madera. Rodearlo
de los extremos con una cuerda. Levantarlo entre cuatro y dejar que se vaya
posando bajo la tierra. Taparlo con unos ladrillos. Ponerle cemento encima. Y
con la misma cuerda, colocar después la lápida. Qué extraña sensación la de
estar vivo cuando estás enterrando a tus muertos. Qué sencilla contradicción.
Nacer en un rincón de castilla y acurrucarse. Dedicarse al
cuidado casero, al manejo cotidiano, a la caricia diaria. Enhebrar al tacto las
agujas de un ovillo en descomposición. Vivir al margen sin premios ni
represalias en un mundo cada vez más y más grande hasta que poco a poco el
sollozo sea la única adaptación posible, la voz apagada del televisor y los
quehaceres de una vida que pasa. Deprisa y en otra dirección. Mi abuela camina
por el pasillo. Tiene el frío de siempre, las manos heladas, y ni sabe dónde
está ni hacia dónde se dirige. Mi abuela camina a tientas, encogida y
desgastada, apoyándose en paredes que no reconoce, incapaz de calcular su edad,
de decir mi nombre, de entender nada. Y es en esa soledad que detiene la cojera
que la sostiene para preguntar: ¿a dónde voy? Y le da igual la respuesta,
porque es la misma de siempre: a casa, abuela, a casa.
Tus pies descalzos que yo besaba con timidez, tus pequeñas
manos de curar heridas, tus labios de amor y mamada, tus mejillas rosadas y tu
espalda constelación. Cada detalle insignificante, cada discusión de cada viaje
al fin del mundo empezando en ti… tengo tantas maneras de hacerme daño
recordándote y me importa tan poco el dolor.
Qué me haces. Qué no.
Una casa con 6 camas vacías. Dos salones. Dos baños y una
cocina enorme. Mis padres teniendo la intimidad que nunca tuvieron. Y 3
fantasmas que se aparecen como en sueños. Cojean. Te abrazan. Y te echan la
bronca porque no entienden el mundo que no les toca. 3 fantasmas con arrugas y
canciones. Con un silencio enorme de tiempo en retirada. 3 fantasmas como ángeles
de la guarda, cuidándonos, ayudándonos a ser mejores. 3 fantasmas. Cada noche.
Normal sentirse vacío si me llené de ruido y pérdidas, si
ciego de libertad me alojé en la excusa de una vida de imposibles
posibilidades, si no tuve la dedicación ni la paciencia, si olvidé la educación
y los principios, si asumí la traición como un oficio propicio para el
desgaste, un adicto a la erosión, un tramposo refugiado de alcohol y sangre.
Ajena.
Al menos puedo decir que te vi reír cuando nadie te miraba.
Y que el amor no estaba hecho de palabras.
Sino de ti.
Gracias.
Con los pies descalzos y llenos de arena. Con los dedos
torcidos por los zapatos apretados del pasado siglo. Arrugados y con marcas. Caminan
por la playa como nunca las vi. Las tres. Llevan las mismas arrugas y las
mismas canas. Los mismos ojos llenos de grietas que no cerré. Pasean, mojándose
los pies en un mar que se detiene ante su belleza. La de ellas. Mis fantasmas.
Es tanta su bondad que con un solo aire de su boca se me llenan de fuerzas las ganas.
Pórtate bien, me dicen una y otra vez. Sé bueno, por favor, me insisten. Traen
la frescura de un cálido regazo para el dolor. Huelen a eternidad y tararean
una canción de cura:
por los ríos de los ríos, amar.
No hay derrotas en las que encontrarte ni freno que pisar,
ya no hay nadie en la contra ni terror en la pelea, ya no hay drogas ni piedad.
Bienvenido al desastre. Ponte incómodo. Y deja de rendirte
ante las cuentas.
El amor no es una
deuda de víctimas y culpables.
El amor tiene muchos sentidos y solo una dirección.
De ida. Pero no de vuelta.
Allá voy.
sábado, 8 de marzo de 2014
Siento adicción por lo imprevisible
la inestabilidad
y los errores innecesarios,
me atrae como un imán el óxido cascado de la incertidumbre
agrietándose como una pared venida abajo,
siento necesidad de muchos algos y ningún alguien
y de que la tristeza sólo sea un disfraz, mi traje de superhéroe
a la contra,
siento cada nadie con el que te busqué
y cada lo siento que dije de más hasta quemarlos.
De verdad.
¿No me viste buscar el amor entre las cenizas?
Ahora bailo bajo este diluvio de letras
y no sé si lo que hago es desahogarme
o quizás
todo lo contrario.
Estoy pataleando en mitad de una marejada de palabras,
alejándome de cualquiera de los ojos salvavidas
que tratan de tirar de mí hacia arriba sin dejarme tocar el
fondo
con el que soñaba cuando te dije: sin ti, mi vida, no voy a
ser feliz, pero contigo no puedo ser libre.
Tan poco.
Normal que no me reconozcas en modo triste.
Contigo nunca lo fui.
Las dos puertas abiertas de las que hablaba Benjamín Prado.
Y toda esa mierda.
No hay nada que pueda añadir al listado de excusas
desnumeradas con las que he construido este desorden.
Welcome home, le digo a las dudas cada noche. Y las abrazo
como si el frío estuviera de mi lado: perdido y por goleada.
Pero mira, cómo beben.
Tengo ojeras de viento y una férrea sed de querer lo que
nunca tuve mientras duermo pensando en lo que una vez sí,
los bolsillos y la arena, ya me sabes, nunca salgo de mis 4
metáforas de mierda
para poder llamarlas cárcel
y sin embargo, te lo juro, aunque sólo sea por un instante, descubro
la libertad en un baño
y ni siquiera me corro sobre tu cara.
No sé qué coño estoy buscando
pero sigo prefiriendo llorar sólo.
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