Hoy es la noche de los libros.
y eso que yo siempre creí que era todos los miercoles en el bukowski, porque Carlos me lo enseñó, y en mi premeditada ingenuidad me lo creí.
Da igual. a partir de mañana volveré a pensar lo que me dé la gana. Pero hoy es la noche de los libros.
y por deudas que tengo con el editor, no precisamente monetarias (que también, mierda, para que abriré la boca), aqui dejo el listin publicitario de mis partenaires de editorial.
por si alguien quiere pasarse por alguno de estos saraos. allí estaremos. divididos para vencer.
por si hay dudas, mis minimos conocimientos logisticos explican que la caracol es una sala de conciertos por embajadores pa bajo, callejeando dos minutos desde la rotonda de las cundas.
El despertar no tengo ni idea de donde pilla, y casi que es lógico que sea así, oscar siempre es dificil de encontrar y por eso se agradece más cuando uno lo hace.
Arrebato esta en mitad de malasaña. Antes estaba por la plaza del 2-D, pero con las nuevas tecnologías se han movido unos peldaños más arriba.
y entrelineas libre-bar está entre quevedo y bilbao, más tirando pa quevedo, creo, en la calle gonzalo de tal.
AUTORES DE YA LO DIJO CASIMIRO PARKER
20h Recital poético Si Dios me pide un Bloody Mary de Carlos Salem en la sala Caracol
20.00h Recital de poesía con Óscar Aguado, en El despertar
20.45h Eduardo Scala, en Arrebato
21h Presentación de Alas de Mar y Prosa de Escandar Algeet, en Entrelíneas librebar
viernes, 23 de abril de 2010
lunes, 12 de abril de 2010
pasitos y milagros
Al meterme en la cama
las noches que no estás me siento como un borracho bebiendo solo en la barra,
buscando sueños y dando vueltas,
imaginando todas las posibilidades de auxilio que tendría de tenerte al alcance de la boca.
A veces me quedo dormido viendo la tele, o frente a la pantalla del ordenador
con dano al lado, cabeza contra cabeza, vaya dos.
No es malo, y no me meto con mi vida por primera vez en mucho tiempo.
Es la mejor vida que podía imaginar, aunque tenga que negociar horarios para verte
tres noches a la semana con despertador al día siguiente.
Me he quitado los hasta cuando de la cabeza para besarte pensando en siempre, aunque siga con mi manía
de no hacer negocios con el futuro.
Apoyo mis sueños en tu vientre y no me corto al decir que "un día más sin verte y me quedo sin gasolina".
Lo de llamarte vida a veces no es un juego casual de palabras.
Siempre he tenido un miedo atroz a la muerte, y tu eres su principal enemigo.
No voy a esconderme detrás de un fuego fingido de cama
ni a rogar minifaldas que no terminen en tu sonrisa.
Saborear es el verbo que mas digo ultimamente, porque no tengo sustratos de imposibilidad
sino instantes de alevosía para morderte los días.
-A ver si es que vas a estar enamorado-, me dicen mis amigos.
Sí tío, respondo, la he cagado y soy como esa sábana a la que se le habían ido las pinzas:
Me paso el día volando, despreocupado de todo lo demás.
Esperando quizá una llamada o la próxima cita, ocultando suspiros a propios y extraños,
disimulando este estado permanente de felicidad
pero con el paladar destrozado y no me importa, qué coño, quiero más, sigue sudando.
Luego te miro al quitarte las medias, dejando con cuidado la vergüenza en la mesilla,
agitando mi vida entre tus manos, tus manos de poliester y almíbar,
tu boca de saliva de sueños, tu cuerpo de belleza en pause, de momento preciso,
de sigilo en trance rozando el orgasmo,
Y todo lo que conllevas entre pasitos y milagros: las pestañas quemadas, y esa risa que siempre sabe a casualidad
mientras las sábanas siguen ardiendo.
Detente!!! Te dije mientras ibas hacia el baño en aquel concierto.
Y tu te giraste para mirarme,
y yo, sonriendo, te dije: ¿ves como sí que podía detener el espectáculo?
y así te fuiste, moviendo el culo de lado a lado.
las noches que no estás me siento como un borracho bebiendo solo en la barra,
buscando sueños y dando vueltas,
imaginando todas las posibilidades de auxilio que tendría de tenerte al alcance de la boca.
A veces me quedo dormido viendo la tele, o frente a la pantalla del ordenador
con dano al lado, cabeza contra cabeza, vaya dos.
No es malo, y no me meto con mi vida por primera vez en mucho tiempo.
Es la mejor vida que podía imaginar, aunque tenga que negociar horarios para verte
tres noches a la semana con despertador al día siguiente.
Me he quitado los hasta cuando de la cabeza para besarte pensando en siempre, aunque siga con mi manía
de no hacer negocios con el futuro.
Apoyo mis sueños en tu vientre y no me corto al decir que "un día más sin verte y me quedo sin gasolina".
Lo de llamarte vida a veces no es un juego casual de palabras.
Siempre he tenido un miedo atroz a la muerte, y tu eres su principal enemigo.
No voy a esconderme detrás de un fuego fingido de cama
ni a rogar minifaldas que no terminen en tu sonrisa.
Saborear es el verbo que mas digo ultimamente, porque no tengo sustratos de imposibilidad
sino instantes de alevosía para morderte los días.
-A ver si es que vas a estar enamorado-, me dicen mis amigos.
Sí tío, respondo, la he cagado y soy como esa sábana a la que se le habían ido las pinzas:
Me paso el día volando, despreocupado de todo lo demás.
Esperando quizá una llamada o la próxima cita, ocultando suspiros a propios y extraños,
disimulando este estado permanente de felicidad
pero con el paladar destrozado y no me importa, qué coño, quiero más, sigue sudando.
Luego te miro al quitarte las medias, dejando con cuidado la vergüenza en la mesilla,
agitando mi vida entre tus manos, tus manos de poliester y almíbar,
tu boca de saliva de sueños, tu cuerpo de belleza en pause, de momento preciso,
de sigilo en trance rozando el orgasmo,
Y todo lo que conllevas entre pasitos y milagros: las pestañas quemadas, y esa risa que siempre sabe a casualidad
mientras las sábanas siguen ardiendo.
Detente!!! Te dije mientras ibas hacia el baño en aquel concierto.
Y tu te giraste para mirarme,
y yo, sonriendo, te dije: ¿ves como sí que podía detener el espectáculo?
y así te fuiste, moviendo el culo de lado a lado.
viernes, 2 de abril de 2010
la juventud que no conoci
En un mes de hace 4 años, mi madre me llamó una mañana, estaba asustada, para contarme que mi tía Tere se moría. Fue la primera vez que la escuché hablar con un temblor de voz así.
Varios micro-infartos cerebrales la estaban crujiendo por dentro, y volví al mismo lugar donde antes yo había crecido. Para decirla adiós.
Durante un mes, sobrevivió a base de leche, cariño, maicena y voces familiares que le cantábamos canciones al oído. Luego se estabilizó, y lo que vino fue un epílogo de la persona que ella había sido.
Durante 4 años mi madre (y sus hermanas) le han puesto y quitado los pañales al menos 3 veces al día.
La hemos dado el desayuno: leche con galletas; la comida: un puré de legumbres, o verduras, o alguna sopa de cocido. De merienda un plátano. De cena, de nuevo leche con galletas.
La poníamos un babi que normalmente eran camisetas viejas reutilizadas para su nuevo uso. Cogías dos servilletas de papel, y con paciencia, como si fuera un niño pequeño, ibas dándole cucharadas. A veces daba problemas, y usábamos una jeringa, pero en general ha ido comiendo bien.
Durante 4 años la han levantado cada día para sentarla en la silla de ruedas, y mi madre se ha cerciorado de que estuviera bien peinada y muy guapa. Esquelética, con los huesos pegados a la piel, que a su vez se llenaba de moratones con el mínimo roce de las sábanas. Le salían agujeros en el cuerpo, que mi madre rellenaba de algodón con agua oxigenada, producidos con tan solo el desgaste de dormir varios días seguidos en la misma posición.
Varias veces vino el cura de mi pueblo a darla la extremaunción, pero nunca quiso hacerle caso.
La llevaban al salón y allí estaba toda la tarde orientada hacia la tele, con el ruido de su familia al fondo.
Siempre tuvo una mala leche innata de la que, ni siquiera estos últimos 4 años, ha querido desprenderse. Por eso, si algo ha dicho alguna vez ha sido “mierda” pronunciado bien fuerte y bien claro.
Yo siempre acercaba la barba intentando sacarla un beso que casi nunca me daba. Pero alguna vez se lo saqué. Que conste en el acta. Otras te intentaba morder aun no teniendo apenas dientes. O si querías limpiarla sacaba la mano y te sujetaba con todas sus fuerzas, y ninguno nos explicábamos cómo podía ser, si apenas era una silueta de huesos.
Durante 4 años la han hidratado la piel varias veces a la semana. La han llamado bonita, preciosa, mi vida, y yo, cada vez que venía, le cantaba canciones de Gardel y de Extremo, y la miraba a los ojos porque aunque estuviera ciega (me lo tuvieron que demostrar una vez acercando una mano a sus ojos) yo sabía que ella me veía.
Siempre con la nariz fría, la poníamos un chándal que ahora mismo no sé de dónde habría salido, un jersey, y unas zapatillas naranjas de estar por casa.
Y mi madre la peinaba todos los días, le decía bonita, preciosa, mi vida.
La mecía.
La acunaba.
Durante 4 años de los cuales 3 Pili se los pasó llorando, y mi abuela confundiéndola con su madre.
Pero sería injusto quedarme en el último párrafo. En la arritmia cardiaca que hoy tiene, la deficiencia respiratoria, el numero 82 de la presión de no sé qué que indica el aparato que la han puesto en el dedo. Las piernas moradas porque no llega la sangre. La respiración a punto de pararse en cada momento.
Sería injusto. Porque durante los 22 de antes, entre otras cosas, fue a buscarnos cada tarde, a Nur y a mí, a la puerta del colegio. Y nos enseñó canciones guarras que no podíamos cantar a nadie. Y les puso un techo a mis padres cuando mi madre empezó haciendo guardias y mi viejo aun no había terminado la carrera.
Y sacó cada navidad boletos para toda la familia, aunque la lotería, ahora lo veo, no repartía los mejores premios.
Y a veces se reía para enseguida torcer a un gesto totalmente serio, y mi hermana y yo nos moríamos de la risa.
Es curioso cómo se distorsiona el recuerdo de todo un partido si juegas mal en el tiempo de descuento.
Y es injusto.
Porque fui de su mano a tantas partes y me enseñó tantos trucos garrapiñados de almendras con caramelo, rosarios que recitaba en susurros a media tarde y entraba en la habitación donde yo estudiaba y se me quedaba mirando. Callada. Rezando.
Quién sabe por qué. Por quien.
Tantos años de cuidados intensivos a dos niños que a su vera fuimos creciendo.
Sentía un amor visceral por los animales, tuvo dos perros, malas pulgas, y un espíritu aventurero si tenemos en cuenta que era una mujer que nació en los años 20 en una ciudad de provincias.
Voy diciendo adiós a las personas que ya eran mayores cuando yo era pequeño.
Digo adiós tragando saliva porque la vida no se puede tragar de otra forma.
Supongo que en los finales hay un punto que es distinto a todos los suspensivos que le preceden.
Será el último vómito que todavía le queda a lo que me aferro.
Tragando saliva.
Para decirle adiós bonita.
Adiós preciosa.
Adiós mi vida.
Varios micro-infartos cerebrales la estaban crujiendo por dentro, y volví al mismo lugar donde antes yo había crecido. Para decirla adiós.
Durante un mes, sobrevivió a base de leche, cariño, maicena y voces familiares que le cantábamos canciones al oído. Luego se estabilizó, y lo que vino fue un epílogo de la persona que ella había sido.
Durante 4 años mi madre (y sus hermanas) le han puesto y quitado los pañales al menos 3 veces al día.
La hemos dado el desayuno: leche con galletas; la comida: un puré de legumbres, o verduras, o alguna sopa de cocido. De merienda un plátano. De cena, de nuevo leche con galletas.
La poníamos un babi que normalmente eran camisetas viejas reutilizadas para su nuevo uso. Cogías dos servilletas de papel, y con paciencia, como si fuera un niño pequeño, ibas dándole cucharadas. A veces daba problemas, y usábamos una jeringa, pero en general ha ido comiendo bien.
Durante 4 años la han levantado cada día para sentarla en la silla de ruedas, y mi madre se ha cerciorado de que estuviera bien peinada y muy guapa. Esquelética, con los huesos pegados a la piel, que a su vez se llenaba de moratones con el mínimo roce de las sábanas. Le salían agujeros en el cuerpo, que mi madre rellenaba de algodón con agua oxigenada, producidos con tan solo el desgaste de dormir varios días seguidos en la misma posición.
Varias veces vino el cura de mi pueblo a darla la extremaunción, pero nunca quiso hacerle caso.
La llevaban al salón y allí estaba toda la tarde orientada hacia la tele, con el ruido de su familia al fondo.
Siempre tuvo una mala leche innata de la que, ni siquiera estos últimos 4 años, ha querido desprenderse. Por eso, si algo ha dicho alguna vez ha sido “mierda” pronunciado bien fuerte y bien claro.
Yo siempre acercaba la barba intentando sacarla un beso que casi nunca me daba. Pero alguna vez se lo saqué. Que conste en el acta. Otras te intentaba morder aun no teniendo apenas dientes. O si querías limpiarla sacaba la mano y te sujetaba con todas sus fuerzas, y ninguno nos explicábamos cómo podía ser, si apenas era una silueta de huesos.
Durante 4 años la han hidratado la piel varias veces a la semana. La han llamado bonita, preciosa, mi vida, y yo, cada vez que venía, le cantaba canciones de Gardel y de Extremo, y la miraba a los ojos porque aunque estuviera ciega (me lo tuvieron que demostrar una vez acercando una mano a sus ojos) yo sabía que ella me veía.
Siempre con la nariz fría, la poníamos un chándal que ahora mismo no sé de dónde habría salido, un jersey, y unas zapatillas naranjas de estar por casa.
Y mi madre la peinaba todos los días, le decía bonita, preciosa, mi vida.
La mecía.
La acunaba.
Durante 4 años de los cuales 3 Pili se los pasó llorando, y mi abuela confundiéndola con su madre.
Pero sería injusto quedarme en el último párrafo. En la arritmia cardiaca que hoy tiene, la deficiencia respiratoria, el numero 82 de la presión de no sé qué que indica el aparato que la han puesto en el dedo. Las piernas moradas porque no llega la sangre. La respiración a punto de pararse en cada momento.
Sería injusto. Porque durante los 22 de antes, entre otras cosas, fue a buscarnos cada tarde, a Nur y a mí, a la puerta del colegio. Y nos enseñó canciones guarras que no podíamos cantar a nadie. Y les puso un techo a mis padres cuando mi madre empezó haciendo guardias y mi viejo aun no había terminado la carrera.
Y sacó cada navidad boletos para toda la familia, aunque la lotería, ahora lo veo, no repartía los mejores premios.
Y a veces se reía para enseguida torcer a un gesto totalmente serio, y mi hermana y yo nos moríamos de la risa.
Es curioso cómo se distorsiona el recuerdo de todo un partido si juegas mal en el tiempo de descuento.
Y es injusto.
Porque fui de su mano a tantas partes y me enseñó tantos trucos garrapiñados de almendras con caramelo, rosarios que recitaba en susurros a media tarde y entraba en la habitación donde yo estudiaba y se me quedaba mirando. Callada. Rezando.
Quién sabe por qué. Por quien.
Tantos años de cuidados intensivos a dos niños que a su vera fuimos creciendo.
Sentía un amor visceral por los animales, tuvo dos perros, malas pulgas, y un espíritu aventurero si tenemos en cuenta que era una mujer que nació en los años 20 en una ciudad de provincias.
Voy diciendo adiós a las personas que ya eran mayores cuando yo era pequeño.
Digo adiós tragando saliva porque la vida no se puede tragar de otra forma.
Supongo que en los finales hay un punto que es distinto a todos los suspensivos que le preceden.
Será el último vómito que todavía le queda a lo que me aferro.
Tragando saliva.
Para decirle adiós bonita.
Adiós preciosa.
Adiós mi vida.
jueves, 18 de febrero de 2010
Nieverland
la noche en que las estrellas exploten en confeti amarillo chillón
habrá un diluvio de gritos en la puerta de cada casa,
el vals será tan atronador como la risa
y la ebullición precisa que es necesaria para que hierva el amor
se medirá en pompas de sudor que inundarán el aire.
la noche en que las nubes desagan su mosaico de algodón
será un sigilo de seda lo que caiga,
un remedio de golosina
y un salitre de copos de nieve inundarán la espaldas de la gente
hasta nueva orden,
pero entonces ya no habrá ordenes y sí rebeldes
que sonreiran
por el dulce sabor a mar de una lluvia de abrazos.
la noche en que revienten los relojes
será un paisaje de arena lo que quede,
el desierto de los sin tiempo será al fin realidad
y veremos huir con el rabo entre las piernas
a las citas y los horarios,
fumaremos hachís sobre el pecho delicado de las montañas
y el humo sagrado de nuestros labios nos contará
los daños que pasaron nuestros viejos
hasta lograr que el tic tac se parase un momento
que ya siempre sería para siempre.
te veo salir del metro.
con los ojos haciendo chispas
y ese trato con los milagros que te traes en los labios.
a mí me crecen sonrisas nada más verte,
luego nos abrazamos por lo menos que nos hemos echado los últimos días
y pienso: esta noche puede pasar cualquier cosa, pero todas serán bonitas.
habrá un diluvio de gritos en la puerta de cada casa,
el vals será tan atronador como la risa
y la ebullición precisa que es necesaria para que hierva el amor
se medirá en pompas de sudor que inundarán el aire.
la noche en que las nubes desagan su mosaico de algodón
será un sigilo de seda lo que caiga,
un remedio de golosina
y un salitre de copos de nieve inundarán la espaldas de la gente
hasta nueva orden,
pero entonces ya no habrá ordenes y sí rebeldes
que sonreiran
por el dulce sabor a mar de una lluvia de abrazos.
la noche en que revienten los relojes
será un paisaje de arena lo que quede,
el desierto de los sin tiempo será al fin realidad
y veremos huir con el rabo entre las piernas
a las citas y los horarios,
fumaremos hachís sobre el pecho delicado de las montañas
y el humo sagrado de nuestros labios nos contará
los daños que pasaron nuestros viejos
hasta lograr que el tic tac se parase un momento
que ya siempre sería para siempre.
te veo salir del metro.
con los ojos haciendo chispas
y ese trato con los milagros que te traes en los labios.
a mí me crecen sonrisas nada más verte,
luego nos abrazamos por lo menos que nos hemos echado los últimos días
y pienso: esta noche puede pasar cualquier cosa, pero todas serán bonitas.
jueves, 11 de febrero de 2010
Me quedo en, con, por y para
De todos
los te echo de menos que colecciono entre las horas tristes de la siesta
y las espeluznantes oberturas de la noche,
de todos los saltos al vacío sin ramita de árbol
ni liana de piernas,
de todos los ahora vengo que digo en bajito para que nadie me oiga
excepto tú, que estás tan lejos,
o de todas las palabras
que de una en una voy colocando sobre el armazón de la coraza
para decir buenos días al panadero,
buenas tardes a los cafetistas,
buenas noches a las minifaldas,
de todas las odiseas e iliadas que cada tarde me convierten en tragedia de héroe
que sabe dónde está su casa pero no vuelve,
de todas las terceras guerras mundiales que se libran al notar unos ojos,
de todo el griterío parvulario de los críos que juegan a los delfines
recostandose en una sonrisa,
de todas las hogueras de abecedarios que soplo para que en ellas
no dejen de arder las letras
y de todas las singulares, y de las congulares
y de todos los plurales, ripios y anémolas,
bises, rosas y escafandras
yo
me quedo en ella, con ella, por ella
y para ella, aunque a ella no hay quien la pare.
De toda piel de lenguaje, de toda risa en suspiro,
de todos los qué tal cariño tímidamente hablando,
cotidianamente lujosos, lujuriosamente cotidianos,
y de todas las misceláneas de medias tintas con brocha gorda,
de todos los mapas dibujados en arañazos de uñas, besos y orgasmos,
de todas las lindes y cauces, líneas curvas, atajos y verticales,
y de todas las montañas que dicen “ay…” entre la niebla de próstata
y el vaho secular de los ríos,
y de todas las ligaduras de trompas de elefantes rosas, espinas fugaces,
y siseos de gente que nonea entre los aplausos y el cine,
de todas las aves rapaces, de las fugas y oboes de presos y libresabios,
de todos los almanaques de días en rojo chillón,
de todos los alcornoques en flores de bach, tocatas en re menor
y órganos de distribución masiva de sangre,
de todos los arrozales contra el miedo,
de todos invernaderos contra el hambre,
de todos los tú a tú contra el frío,
de todas las guerras de lirios, siluetas, alfombras,
polvos e infinitesimales
yo
me quedo en ella, con ella, por ella
y para ella, aunque a ella no hay quien la pare.
De todos los números primos en su búsqueda constante de ser múltiplos de algo,
de todos los derechos individuales,
de todos los izquierdos en general, de todas las plusvalías de caricias con sorna,
de todas las inflaciones de alma en el pecho,
de todos los caminos que van al revés que roma,
de todos los sentidos maltrechos de la orientación
y de todos los cantos de sirenas en ambulancias,
de todos los botiquines, taconcitos, tan tanguitas, y bom boomes inmobiliarios,
de todos los dedos en busca, de todos las brazos en captura,
de todos los wireless mind to mind,
de todos los formatos de comprensión,
de todos los coros, pleyades y artemisas,
de todas las bambalinas, biombos de focos, bastidores laterales,
primeras filas y auditorios donde las niñas dan besos en las mejillas de los niños,
de todos los cromos de barbies, cleopatras, mata-haris
y bardots de brigittes con rastas,
de todos los de aquí a cualquier parte,
de todos los de cualquier parte a ti,
de todos los sin ti no podría y aunque pudiera no quiero,
de todos los ahora y luego
y de todos los tierra, fuego, aire, y que se salve quien pueda
pero que nadie se salve,
de todas las naves, lunas, liebres,
liras, luces y filigranas
yo
me quedo en ella, con ella, por ella
y para ella, aunque a ella no hay quien la pare,
Por eso, de todos los campos de stop que tiene el camino
y de todos los diamantes
cogió mi destino como un ramo de semillas de flores
y lo esparció, a un lado el pan, al otro el vino,
y ella y con ella yo,
así, juntitos,
un paso y otro y otro paso adelante
vamos felices, fuertes y convencidos,
como dos inconscientes de que no hay quien nos pare.
los te echo de menos que colecciono entre las horas tristes de la siesta
y las espeluznantes oberturas de la noche,
de todos los saltos al vacío sin ramita de árbol
ni liana de piernas,
de todos los ahora vengo que digo en bajito para que nadie me oiga
excepto tú, que estás tan lejos,
o de todas las palabras
que de una en una voy colocando sobre el armazón de la coraza
para decir buenos días al panadero,
buenas tardes a los cafetistas,
buenas noches a las minifaldas,
de todas las odiseas e iliadas que cada tarde me convierten en tragedia de héroe
que sabe dónde está su casa pero no vuelve,
de todas las terceras guerras mundiales que se libran al notar unos ojos,
de todo el griterío parvulario de los críos que juegan a los delfines
recostandose en una sonrisa,
de todas las hogueras de abecedarios que soplo para que en ellas
no dejen de arder las letras
y de todas las singulares, y de las congulares
y de todos los plurales, ripios y anémolas,
bises, rosas y escafandras
yo
me quedo en ella, con ella, por ella
y para ella, aunque a ella no hay quien la pare.
De toda piel de lenguaje, de toda risa en suspiro,
de todos los qué tal cariño tímidamente hablando,
cotidianamente lujosos, lujuriosamente cotidianos,
y de todas las misceláneas de medias tintas con brocha gorda,
de todos los mapas dibujados en arañazos de uñas, besos y orgasmos,
de todas las lindes y cauces, líneas curvas, atajos y verticales,
y de todas las montañas que dicen “ay…” entre la niebla de próstata
y el vaho secular de los ríos,
y de todas las ligaduras de trompas de elefantes rosas, espinas fugaces,
y siseos de gente que nonea entre los aplausos y el cine,
de todas las aves rapaces, de las fugas y oboes de presos y libresabios,
de todos los almanaques de días en rojo chillón,
de todos los alcornoques en flores de bach, tocatas en re menor
y órganos de distribución masiva de sangre,
de todos los arrozales contra el miedo,
de todos invernaderos contra el hambre,
de todos los tú a tú contra el frío,
de todas las guerras de lirios, siluetas, alfombras,
polvos e infinitesimales
yo
me quedo en ella, con ella, por ella
y para ella, aunque a ella no hay quien la pare.
De todos los números primos en su búsqueda constante de ser múltiplos de algo,
de todos los derechos individuales,
de todos los izquierdos en general, de todas las plusvalías de caricias con sorna,
de todas las inflaciones de alma en el pecho,
de todos los caminos que van al revés que roma,
de todos los sentidos maltrechos de la orientación
y de todos los cantos de sirenas en ambulancias,
de todos los botiquines, taconcitos, tan tanguitas, y bom boomes inmobiliarios,
de todos los dedos en busca, de todos las brazos en captura,
de todos los wireless mind to mind,
de todos los formatos de comprensión,
de todos los coros, pleyades y artemisas,
de todas las bambalinas, biombos de focos, bastidores laterales,
primeras filas y auditorios donde las niñas dan besos en las mejillas de los niños,
de todos los cromos de barbies, cleopatras, mata-haris
y bardots de brigittes con rastas,
de todos los de aquí a cualquier parte,
de todos los de cualquier parte a ti,
de todos los sin ti no podría y aunque pudiera no quiero,
de todos los ahora y luego
y de todos los tierra, fuego, aire, y que se salve quien pueda
pero que nadie se salve,
de todas las naves, lunas, liebres,
liras, luces y filigranas
yo
me quedo en ella, con ella, por ella
y para ella, aunque a ella no hay quien la pare,
Por eso, de todos los campos de stop que tiene el camino
y de todos los diamantes
cogió mi destino como un ramo de semillas de flores
y lo esparció, a un lado el pan, al otro el vino,
y ella y con ella yo,
así, juntitos,
un paso y otro y otro paso adelante
vamos felices, fuertes y convencidos,
como dos inconscientes de que no hay quien nos pare.
lunes, 1 de febrero de 2010
Deadsire
a veces se siente un poco como un cualquiera, tiene ya 23 y le parece que todo va tan despacio que no se explica ni cómo es que se está volviendo viejo. no suele tener prisa con estas cosas, dice, pero todos los días, al afeitarse la barba antes del curro, imagina un pequeño suicidio, discreto, con modestia, porque él es de esos que aun creen en la reencarnacion ("como los clasicos, siempre estará de moda") y en el fondo piensa que cualquier otra vida podría ser mejor que esta.
se ajusta el sujetador descuidadamente y en ese pequeño gesto ya anuncia una torpeza inusual para mancharse los vestidos de boda antes siquiera de que llegue la comida, o para tropezarse según vuelve de la compra intentando agarrar dos bolsas llenas de chocolatinas mientras guarda el cambio en alguno de los bolsillos del chubasquero. se distrae, piensa, y a veces dice en voz alta que los anuncios de compresas le parecen maravillosos. luego se duerme y sueña sueños en donde muere desangrada.
es un buen chico, dice su abuelo cada vez que sale por la puerta a jugar a la pelota. es travieso, o avispado, según se mire. lo cierto es que nunca le han castigado, ni siquiera el día que se escapó de casa por la noche para jugar al futbol "como los futbolistas, con faroles". incluso su padre esbozó una pequeña sonrisa después de la colleja. siempre está despeinado y dice que, cuando sea mayor, se dedicará a hacer gominas. "pero pa niños, a prueba de balones". y su abuelo se ríe, le da un par de euros, y el chaval, mientras se aleja, tararea en voz baja una misa de requiem.
le gusta ismael serrano. su voz, claro, como si nada se ensuciara en el aire. antes escuchaba pereza, y antes el canto del loco. tuvo una época, recuerda, en que compraba la superpop para ver a alejandro sanz, y después para ver a estopa. de casualidad encontró aquella cinta de su hermano entre las cosas que había en la habitación. estaba en el cajón de la mesilla, y la escuchó allí mismo, en el viejo radiocassete que les regalaron (es para los dos, dijeron sus padres) cuando ella tenía 11 y él 16. a veces, cuando canta ismael, piensa que es su hermano diciendole "no tengas prisa, sister, que en una de estas, vas y te mueres".
se quieren, como se pueden querer dos adolescentes. hablando de eternidades, de infinitos y nosecuantosmil sentimientos. ella le compró unos levis el pasado invierno, por el aniversario. y él alquiló una habitación en un hostal del centro, y compró un anillo con sus nombres rayados en plata. como romeo y julieta, dijeron en voz alta. y luego, haciendo el amor, él imaginó que la maltrataba y ella, se corrio imaginando que la violaban.
no lo volveré a hacer, trató de convencerse. pero ya ni recordaba las veces que se había masturbado mirando aquellas virgenes en las tumbas del fondo del cementerio.
luego se limpió. se subió al coche.
y volvió a la oficina.
se ajusta el sujetador descuidadamente y en ese pequeño gesto ya anuncia una torpeza inusual para mancharse los vestidos de boda antes siquiera de que llegue la comida, o para tropezarse según vuelve de la compra intentando agarrar dos bolsas llenas de chocolatinas mientras guarda el cambio en alguno de los bolsillos del chubasquero. se distrae, piensa, y a veces dice en voz alta que los anuncios de compresas le parecen maravillosos. luego se duerme y sueña sueños en donde muere desangrada.
es un buen chico, dice su abuelo cada vez que sale por la puerta a jugar a la pelota. es travieso, o avispado, según se mire. lo cierto es que nunca le han castigado, ni siquiera el día que se escapó de casa por la noche para jugar al futbol "como los futbolistas, con faroles". incluso su padre esbozó una pequeña sonrisa después de la colleja. siempre está despeinado y dice que, cuando sea mayor, se dedicará a hacer gominas. "pero pa niños, a prueba de balones". y su abuelo se ríe, le da un par de euros, y el chaval, mientras se aleja, tararea en voz baja una misa de requiem.
le gusta ismael serrano. su voz, claro, como si nada se ensuciara en el aire. antes escuchaba pereza, y antes el canto del loco. tuvo una época, recuerda, en que compraba la superpop para ver a alejandro sanz, y después para ver a estopa. de casualidad encontró aquella cinta de su hermano entre las cosas que había en la habitación. estaba en el cajón de la mesilla, y la escuchó allí mismo, en el viejo radiocassete que les regalaron (es para los dos, dijeron sus padres) cuando ella tenía 11 y él 16. a veces, cuando canta ismael, piensa que es su hermano diciendole "no tengas prisa, sister, que en una de estas, vas y te mueres".
se quieren, como se pueden querer dos adolescentes. hablando de eternidades, de infinitos y nosecuantosmil sentimientos. ella le compró unos levis el pasado invierno, por el aniversario. y él alquiló una habitación en un hostal del centro, y compró un anillo con sus nombres rayados en plata. como romeo y julieta, dijeron en voz alta. y luego, haciendo el amor, él imaginó que la maltrataba y ella, se corrio imaginando que la violaban.
no lo volveré a hacer, trató de convencerse. pero ya ni recordaba las veces que se había masturbado mirando aquellas virgenes en las tumbas del fondo del cementerio.
luego se limpió. se subió al coche.
y volvió a la oficina.
lunes, 25 de enero de 2010
Segunda presentación

Segunda presentación: este Jueves, en el tapas y fotos, a las 21:00.
después de la emotiva noche del bukowski, nos vamos pal barrio, a nuestro lavapiés querido, donde diariamente me pateo sus calles y me bebo sus birras. Acompañado de dos gigantes y amigos, Gsus y Guille, dos putos Genios salidos de la misma factory: el rincon de aquel poeta de extremoduro.
y la voz de Isabel García Mellado, lo que siempre siempre es un honor, y un placer.
martes, 19 de enero de 2010
aunque duela mañana, por si aun no lo sabes
aunque duela mañana, y el frío suceda
como un hierro de sulfuros de plata, el alma polaroid de quien vio por encima
de aquel horizonte que rezaba: don´t stop,
un retrato pixelizado de lo que en vez de ser fuiste, o las lágrimas cromadas
de las alfombras rojas donde llorabamos sangre.
por si tu aun no lo sabes: sigo sin un camino, pero al lugar donde quiero llegar
nadie pregunta cómo llegaste
y solo dicen: bienvenido.
por si tu aun no lo sabes, tu vienes conmigo.
aunque duela mañana, precisamente por haberse dejado en la yema
la punta de la navaja, la marca de una herradura que te delata
con huellas número 42, el misil que apuntaba hacia el pecho cambió su dirección
por un destino que no entendía de calendarios.
el azul parbulario se volvió oscuro según se iban manchando de grasa las manos
y ahora que ya estamos sucios
será más fácil fijarnos en el blanco de los dientes.
por si tu aun no lo sabes: he grabado tu risa por todas estas paredes,
y te he besado los labios en los mismos lugares
donde una vez estuviste, donde tu ya no estabas.
por si tu aun no lo sabes, y aunque duela mañana,
te he dejado en la puerta las llaves para que entres por esta casa
sin pedir más permisos
y tan solo pases, pases
y me digas "eh cariño, aquí hemos venido a quitarnos no solo la ropa"
y yo piense en tu boca, quizá porque las palabras allí sean paisajes
y yo solo te diga "vale, el futuro está en tus manos y yo no voy a soltarte".
aunque duela mañana, por si aun no lo sabes.
como un hierro de sulfuros de plata, el alma polaroid de quien vio por encima
de aquel horizonte que rezaba: don´t stop,
un retrato pixelizado de lo que en vez de ser fuiste, o las lágrimas cromadas
de las alfombras rojas donde llorabamos sangre.
por si tu aun no lo sabes: sigo sin un camino, pero al lugar donde quiero llegar
nadie pregunta cómo llegaste
y solo dicen: bienvenido.
por si tu aun no lo sabes, tu vienes conmigo.
aunque duela mañana, precisamente por haberse dejado en la yema
la punta de la navaja, la marca de una herradura que te delata
con huellas número 42, el misil que apuntaba hacia el pecho cambió su dirección
por un destino que no entendía de calendarios.
el azul parbulario se volvió oscuro según se iban manchando de grasa las manos
y ahora que ya estamos sucios
será más fácil fijarnos en el blanco de los dientes.
por si tu aun no lo sabes: he grabado tu risa por todas estas paredes,
y te he besado los labios en los mismos lugares
donde una vez estuviste, donde tu ya no estabas.
por si tu aun no lo sabes, y aunque duela mañana,
te he dejado en la puerta las llaves para que entres por esta casa
sin pedir más permisos
y tan solo pases, pases
y me digas "eh cariño, aquí hemos venido a quitarnos no solo la ropa"
y yo piense en tu boca, quizá porque las palabras allí sean paisajes
y yo solo te diga "vale, el futuro está en tus manos y yo no voy a soltarte".
aunque duela mañana, por si aun no lo sabes.
SMS 2:52
Al verte
el prestidigitador se quitó el sombrero,
se sacó los ases de la manga
y mostrando su varita, dura y erguida, dijo:
no sabía que existía la magia.
el prestidigitador se quitó el sombrero,
se sacó los ases de la manga
y mostrando su varita, dura y erguida, dijo:
no sabía que existía la magia.
miércoles, 13 de enero de 2010
presentación de "alas de mar y prosa"
primera presentacion del libro. como siempre, en el bukowski club. aun pendiente de confirmación la participación de los partenaire, que en un principio serían carlos (salem) y silvi (orion).
irán mis viejos incluso, así que habrá que portarse bien.
este sabado 16, a las 21:30, en el bukowski (calle san vicente ferrer, metro tribunal).
este es el cartel, hecho por el señor marcus versus, promotor de todo esto lío.
irán mis viejos incluso, así que habrá que portarse bien.
este sabado 16, a las 21:30, en el bukowski (calle san vicente ferrer, metro tribunal).
este es el cartel, hecho por el señor marcus versus, promotor de todo esto lío.
martes, 5 de enero de 2010
alas de mar y prosa
el año pasado, cuando hice el "confieso que sigo bebiendo" con carlos (salem), le llevé un manuscrito al maximus mandatarius de la editorial que organizaba el evento, marcus versus, para que le echara un vistazo. hay quien no me cree cuando digo que en aquel entonces no pensé que fuera a publicarlo. pero el muy suicida lo hizo.
era una recopilación de textos muy variados, algunos excesivamente agresivos, otros barnizados por las caricias de toda la gente que, de cerca o de lejos, me cuida y me da mimos. era, digamos, una serie de piropos y obscenidades, con las limitaciones que estas manos pueden tener.
lo fue copypasteando a lo largo del año 2008, y hablé con silvi orion para que me escribiera un prólogo, por eso de empezar con algo mejor que lo propio. todo el pack, después, se lo pasé a gsus bonilla, que lo cocino al fuego lento en su ordenador, y aunque no le dejé ordenar el desorden en el que vivo (el cabrón siempre quiere verme aseado y limpio, y yo nunca le dejo), sí le puso el toque de sal, pimienta, y otras especias secretas que él sabrá cuales son, hasta que, lo que en un principio era una sucesión de textos más o menos impresentables se convirtió en un boceto de libro que poder enseñar a la gente.
además, me hizo una de esas portadas por las que le estaré eternamente agradecido. y cuando digo eternamente, sé lo que digo.
sol, "Mi niña mi amor mi rayo de luz", me hizo varias copias y me las encuadernó aprovechando su beca en la delegación de alumnos de la universidad de alcalá (complices inconscientes por tanto).
así, cuando llegué al recital aquel día, se lo pude dar a aquel editor suicida que unos meses después, en otra borrachera pero en el mismo garito me dijo, así en bajo, junto a la puerta del bar: te lo publico.
como nunca antes nadie me había ni siquiera insinuado algo parecido a esa opción, y ya que me considero un "bien nacido", dejo por aquí esta info o promo, que no publi, porque no trato de engañar a nadie.
el libro se llama "alas de mar y prosa", y lo edita la editorial "ya lo dijo casimiro parker". antes que a mí, esta editorial ha publicado a los gigantes Carlos salem (si dios me pide un bloody mary) oscar aguado (cancion de cuna para un heroe), javier das y jose angel barrueco (no hay camino al paraiso) y a la, según se hace llamar (mentirosa ella) pequenyita isabel garcía mellado (tic tac toc toc).
de alguna forma, o de todas las posibles, ir detrás de tales monstruos literarios ya es, de por sí, un halago. un premio. un autentico braguetazo.
la pagina de la editorial es: http://www.yalodijocasimiroparker.es/ *
ahi viene la info de todos los sitios donde puede pillarse el libro. son muchos en muchas ciudades (gijon, zamora, malaga, valencia, pamplona, leon, zaragoza, sitges, berlín, y por supuesto, madrid).
además, hay un mail donde pedirse el envio a domicilio: editorial@yalodijocasimiroparker.es
si se paga con tarjeta los gastos son minimos. yo no sé como va el rollo, pero ellos os lo explicarán llegado el momento. una cosa si digo bajo el fuego sobre el que pongo mi mano: son gente de fiar. completamente. tenéis mi palabra.
después de todo este mazacote, decir poco más que gracias. a marcus e isa, a gsus y silvi. a sol. y a todos los que, de empujoncito en empujoncito, me han llevado de sus manos hasta el lugar donde estoy, que es donde quiero estar. gracias.
ya iré colgando los anuncios de las futuras presentaciones que se harán, trataré de no ser muy pesado, e intercalarlo con lo que este blog siempre ha sido: un flujo constante de poesía.
disculpenme este parentesis promocional, pero nobleza obliga.
dicho lo dicho, no digo más.
Escandar.
*como me han señalado, efectivamente, la página web está sin actualizar, pero el libro está a la venta, en los sitios y en la web. en el blog sí aparece. muchas gracias a los que me lo han indicado.
viernes, 1 de enero de 2010
yala baye
miro a mi viejo y me quedo callado. siempre me pasa lo mismo. preguntandome qué bulle en esa cabeza, cómo puede retener las muestras de dolor, él, que también es hijo.
ha preparado la comida de año nuevo para 15 personas, crema de marisco con caviar y langostinos de primero, pastel de cordero con arroz de segundo, y macedonia de frutas exóticas con ron para el postre.
entremedias, justo antes de sentarnos, ha recibido la llamada de un número desconocido para decirle en otro idioma que su madre había fallecido.
no ha querido decir nada al resto de gente. a nosotros nos lo ha dicho en apenas dos palabras. después hemos comido fingiendo que no pasara nada. mirándole de reojo. alargando las conversaciones sobre vinos.
qué bulle en su cabeza, cómo aguanta así el tipo. siempre duro y firme, como si aceptara el doblez que conlleva dejar un país atrás
para criar una familia en otro, al otro lado de un mar, durante los últimos 40 años.
ella, era para verla. era enorme, y vestía con túnicas tradicionales de su tierra. tenía toda una orografía de caudales y recuerdos en cada arruga. era vieja, pero tenía risa de niña.
en el video siria 2005 se puede ver todo eso. otra forma de vida, pero basada igualmente en el cariño.
la vi dos veces, en los dos viajes que hice. siempre me impresionó mucho. tenía mucha fuerza, y creaba un constraste particular con la delgada figura de mi abuelo. hacían buena pareja. jefe y jefa, se notaba.
durante muchisimos años, 15, viví ajeno a todo ese mundo que, de alguna u otra manera, llevo también en la sangre.
cuando fui me costó entenderlo, quizá porque mi forma de vivir está demasiado ligada a esta tierra en la que me he criado, y de la que tanto me cuesta despegarme.
así que miro a mi padre sin decir nada, y trato de imaginarme la de cosas que tienen que estar pasando por su cabeza. los momentos no vividos junto a su madre. miro a mi padre, y por una vez lo veo como un hijo. un hijo fuerte y duro, que no le tiemblan las manos al servir la comida que ha cocinado, ni la voz a la hora de decir: comamos.
y todos le hacemos caso.
porque es año nuevo, y sea como sea, hay que mirar adelante. dice comamos, y eso hacemos. comemos.
mi padre mastica en silencio todos sus miedos, todas sus ausencias.
y yo, que nunca me atrevo a decirle nada, sin embargo, no puedo dejar de mirarle.
ha preparado la comida de año nuevo para 15 personas, crema de marisco con caviar y langostinos de primero, pastel de cordero con arroz de segundo, y macedonia de frutas exóticas con ron para el postre.
entremedias, justo antes de sentarnos, ha recibido la llamada de un número desconocido para decirle en otro idioma que su madre había fallecido.
no ha querido decir nada al resto de gente. a nosotros nos lo ha dicho en apenas dos palabras. después hemos comido fingiendo que no pasara nada. mirándole de reojo. alargando las conversaciones sobre vinos.
qué bulle en su cabeza, cómo aguanta así el tipo. siempre duro y firme, como si aceptara el doblez que conlleva dejar un país atrás
para criar una familia en otro, al otro lado de un mar, durante los últimos 40 años.
ella, era para verla. era enorme, y vestía con túnicas tradicionales de su tierra. tenía toda una orografía de caudales y recuerdos en cada arruga. era vieja, pero tenía risa de niña.
en el video siria 2005 se puede ver todo eso. otra forma de vida, pero basada igualmente en el cariño.
la vi dos veces, en los dos viajes que hice. siempre me impresionó mucho. tenía mucha fuerza, y creaba un constraste particular con la delgada figura de mi abuelo. hacían buena pareja. jefe y jefa, se notaba.
durante muchisimos años, 15, viví ajeno a todo ese mundo que, de alguna u otra manera, llevo también en la sangre.
cuando fui me costó entenderlo, quizá porque mi forma de vivir está demasiado ligada a esta tierra en la que me he criado, y de la que tanto me cuesta despegarme.
así que miro a mi padre sin decir nada, y trato de imaginarme la de cosas que tienen que estar pasando por su cabeza. los momentos no vividos junto a su madre. miro a mi padre, y por una vez lo veo como un hijo. un hijo fuerte y duro, que no le tiemblan las manos al servir la comida que ha cocinado, ni la voz a la hora de decir: comamos.
y todos le hacemos caso.
porque es año nuevo, y sea como sea, hay que mirar adelante. dice comamos, y eso hacemos. comemos.
mi padre mastica en silencio todos sus miedos, todas sus ausencias.
y yo, que nunca me atrevo a decirle nada, sin embargo, no puedo dejar de mirarle.
domingo, 27 de diciembre de 2009
de par en par
canto para no olvidar
T de trapo
T de trapo
en los cuartuchos de madrugada crecen besos que algún día, en algún momento, se darán.
las luces de los flexos bostezan detrás del insonmio de sus dueños,
y en el remite se escriben deseos de poliespan: resistentes a la humedad,
económicos, ligeros
y delicadamente quebradizos.
cuando alguien se pregunta qué queremos es dificil contestarle
sin hablarle de intentos
y de oportunidades,
de alguna vida más
y de algún sueño de menos que todavía nos ronronea la sesera.
Pero luego, en la cara B del folio
donde cifras los momentos que te dan de comer
no quieres ni imaginar cómo sería todo esto
de no ser por las birras y los almanaques, las listas repletas
de cosas que vas a hacer y no harás,
el disfraz pirotecnico de estrella fugaz que te hace quitar el papel de regalo
para escribir en él tonterías.
y el arte, y la poesía, y los pequeños detalles
como un regate a mitad del partido o un control con el pecho
mientras levantas la vista y miras a tus compañeros:
ahí está tu vida, desplegándose, desquiciando cubos de rubik
que terminas por romper mientras tratas de quitarles la pegatina,
luciendo el escorzo polvoriento de los soldados de la duermevela,
los que caminan por atracción a las recaídas
luchando contra el fuera de fuego que trae consigo la rutina y su hielo.
encontré más cosas de las que estaba buscando.
no seré yo quien proteste por ello.
dicho esto, no vamos a poner las sillas para que así nadie se siente,
no vamos a ponernos los zapatos
ni a cubrir con tiritas las heridas que traigan los siguientes viernes:
la única lucha es en carne viva,
el resto, los vendajes, las muletas y los ascensores
solo serán una coma puntual en un parrafo que te dejará sin aire,
el breve punteo del relax serán así los acordes de otros
y nosotros no estaremos nunca de acuerdo, pero estaremos
como está el viento de los páramos en las tardes tranquilas de una infancia
que se revela ante su fecha de caducidad,
no me malinterpretes: peter pan sigue volando en su país de nuncajamás
mientras que yo me agacho a tocar este suelo que todavía nos mantiene en pie,
esta tierra de verdad inverosimil y felicidad volátil capaz de hacernos llorar
con solo un movimiento de caderas,
el milagro brutal de una existencia a la que solo di sentido
tras escuchar la sólida pero suave risa de los niños al otro lado de la ventana,
la infinita imaginación de unas piernas,
el regazo añejo de madres que superan los 60 años
y ahí siguen, en la brecha abierta de cuidarnos las pesadillas cuando no conseguimos dormirnos.
encontré mucho más de lo que estaba buscando.
insisto.
porque lo importante es recordar el camino y sus curvas,
las piedras que lanzaste al vacío vuelven con efecto boomerang
y las señales de humo se confunden con un día de niebla.
la temeridad solo sabe medirse en pasos, y la valentía
es todo eso que aprendes después de haber salido corriendo unas cuantas veces
mientras otros se quedaban luchando.
el cartel publicitario reza: aqui estoy, aquí me tienes,
con el saco de arena en los contrapesos
y este rostro de felicidad sin careta,
alejado del baile de mascaras y de esa línea que no me atrevía a cruzar
y crucé, una tarde de domingo en un bar cerca de atocha.
escribo para no olvidar.
que hay deudas pendientes, y precipicios y gente que va y que viene
con su roce de caricias y miradas
mientras doblas una esquina de tu vida
como si fuera una página que quisieras recordar.
el tiempo sigue, no distingo si hacia alante o hacia atrás,
encontré mucho más de lo que buscaba,
el resto no importa: tengo cerveza, familia, amigos
y una compañera de vida que, de entre todos los ojos de la gente,eligió los míos.
sonrío, me enciendo un piti y me digo:
¿cómo no voy a abrirlos de par en par?
iris azules, pupilas negras
lo precioso de liar triangulos en su vientre
es saber que hay un día a día
detrás de esa línea curva de cristal que separa
la realidad de los decorados,
el momento en el que apagas el piti y ráscandote la cabeza
solo te sale decir: ai va...
y después sonreir como si ser feliz resultara así de fácil,
el gesto imbécil de responder "no sé dónde voy, solo sé que me alejo"
cada vez que ella se va
o mirarte en los bolsillos de los pantalones
buscando la orquilla que le robaste a su pelo, pides un deseo
y soplas, así fue siempre de fácil, así, tal cual,
pero no estaba ella, hubo un tiempo
en el que no estaba ella, hubo un tiempo
mil vida atrás
donde contar las estrellas era cuestión de números
y no de cuentos:
el triste intento de quien sonríe a la honestidad
con la honestidad a lo lejos,
así fuera o dentro, todos hemos tenido alguna vez que gritar
y no lo hemos hecho, la excusa válida del traqueteo del callejón
de la literatura, donde los amantes escriben panfletos
y los odiantes se los recitan,
una feria que tenía de todo menos algodón de fresa
y amor de noria: una vuelta, y otra vuelta, y otra vuelta,
¿estás mareado? decías,
ojalá no deje de estarlo nunca...
atre-versé al otro lado del espejo,
y la poesía por una vez fue sincera: iris azules.
y pupilas negras.
es saber que hay un día a día
detrás de esa línea curva de cristal que separa
la realidad de los decorados,
el momento en el que apagas el piti y ráscandote la cabeza
solo te sale decir: ai va...
y después sonreir como si ser feliz resultara así de fácil,
el gesto imbécil de responder "no sé dónde voy, solo sé que me alejo"
cada vez que ella se va
o mirarte en los bolsillos de los pantalones
buscando la orquilla que le robaste a su pelo, pides un deseo
y soplas, así fue siempre de fácil, así, tal cual,
pero no estaba ella, hubo un tiempo
en el que no estaba ella, hubo un tiempo
mil vida atrás
donde contar las estrellas era cuestión de números
y no de cuentos:
el triste intento de quien sonríe a la honestidad
con la honestidad a lo lejos,
así fuera o dentro, todos hemos tenido alguna vez que gritar
y no lo hemos hecho, la excusa válida del traqueteo del callejón
de la literatura, donde los amantes escriben panfletos
y los odiantes se los recitan,
una feria que tenía de todo menos algodón de fresa
y amor de noria: una vuelta, y otra vuelta, y otra vuelta,
¿estás mareado? decías,
ojalá no deje de estarlo nunca...
atre-versé al otro lado del espejo,
y la poesía por una vez fue sincera: iris azules.
y pupilas negras.
lunes, 14 de diciembre de 2009
pro-vocacion numero 4

ya lo puse alguna vez por aquí, en anteriores ediciones, y hoy vuelvo a insistir porque nunca está de más lanzar botellas con poesías dentro.
empecé pro-vocación el año que llegue a madrid. lo empezamos Javi y yo. acabábamos de salir de la escuela de cine de ponferrada y apenas llevabamos un par de meses en esta ciudad que terminó siendo mi casa. yo era la primera vez que estaba, pero Javi ya había vivido aquí durante muchos años antes. yo le dije que conocía mucha gente que escribía cosas. peña con algo que decir, aunque fuese en paredes de water. le hablé del rincón del poeta y de otras esquinas. de algunos blogs. de guille y de enfant terrible. y un día, fumando hierba en un seat del 84 que iba a un concierto de Sabina en granada, mientras el conducía y yo daba una calada, me lo dijo con su acento de andaluz soñador. -he estado pensando- me dijo (así empezaba siempre, y así sigue empezando aun)-que podíamos hacer una revista-. luego me habló de una vez que lo había intentado muchos años atrás y que no salió adelante. me habló de que aquello que le había contado se podría contar a otra gente, si nos poníamos a juntar letras de aqui y de allá. me habló, creo, de sueños que se había dejado en madrid antes de ir hacia aquel concierto de Sabina. y desde aquella cadala, todo lo que vino después, se puede resumir en dos o en una palabra: pro-vocacion.
el primer número fue un completo desastre de animales primerizos. se nos escurrían las ganas a borbotones en nuestro estado de impaciencia y temeridad. iba a ser el primero, y estábamos nerviosos. pero lo seguimos intentando, que es un poco lo que hemos ido haciendo siempre a cada paso, intentarlo, intentarlo, intentarlo...
luego vino asier al que recibimos como si fuera una niñera que venía a a enseñarnos a criar al niño. y vaya si lo hizo. por el camino llegaron muchos y otros poco se fueron quedando. la cosita fue creciendo en páginas y los líos nos fueron enredando un poco. nos liamos con las hebras de la noche de madrid, con el trabajo para otros, con los examenes, con nuestros propios arrebatos de insolencia.
pero oye, estamos de nuevo aquí. es la revista que edito y es mi lucha en muchos sentidos, mi cuadrado en el tablero de ajedrez. porque durante este tiempo que han sido los últimos 25 años, he creído y dejado de creer en muchas cosas. pero nunca en la poesía. nunca.
el día 18 de diciembre, a las 21:30, se presenta en el bukowski club el cuarto número de la revista pro-vocación. para quien quiera pasarse. aquí os dejo el cartel de sol, por eso del botón de muestra.
jueves, 19 de noviembre de 2009
más allá de los equilibrios
te voy a dejar mi vida en este portamuletos
y voy a llevar tu risa como principio de cada mañana,
pienso señalar con el dedo cada esquina donde quiero besarte
y serán tantas que algunas ni siquiera están construidas.
izaré en cada fragata muestras de atrevimiento
y lloraré por desnudarte,
por rozar un momento osadía, una tripas convertidas en corazón
desde que solo digiero te quieros,
cursimetría de barrios bajos, silencios hechos de especia,
listas de la compra donde incluyo tus cosas
y compro los cepillos de dientes de dos en dos,
las cervezas de 4 en 4
y las sábanas disculpa si no las lavo pero es que no es solo mi sudor
a lo que huelen
y eso me excita tanto que las noches en las que no vuelves
tiro de pornografía a falta de regazos,
de insonmio hasta que el no dormir duele, de ojeras que son retratos
de que las noches me las paso jugando a beberte primero a caladas
después a tragos
hasta que te retuerces como un milagro que se exprime entre mis dientes,
es tanto lo que imagino y tan corto el camino que hago
que después, cuando vienes, parezco un tonto que soñó con simulacros,
un feliz pasajero en un viaje al párnaso de cielos y olivos,
donde tu cuerpo no es solo motivo, también es explicación,
mírela señor, que es mejor que lo que yo le cuente,
y en ese recinto rezado que es mi habitación
jugar a destrozarnos el pasado pisando como uvas los secretos,
compartir hasta el sueño más obsceno por irradiación,
bajar las persianas ante el tumulto y la voz de esa calle intranquila
que afuera nos espera con sus fieras artificiales, con su estrépito de caliza al rock,
sus maneras rutinarias de imponernos los horarios
y de hacernos cómplices no partidarios de seguirles la corriente,
víctimas a veces de aquel salmón que siempre llegaba tarde
porque se entretenía por el camino,
digamos que es parecido a echar un polvo al llegar a la latina,
o seguir de frente no ya en el equilibrio de la línea
sino en la caída que va después del después,
con tu risa chocandome en las costillas,
aquí hay algo que retumba, tengo un tic tac en el pecho
y de hecho parece que fuera explotar,
el que será solo tu lo sabes,
el que seré creo que yo, gracias mi vida, ya lo sé.
y voy a llevar tu risa como principio de cada mañana,
pienso señalar con el dedo cada esquina donde quiero besarte
y serán tantas que algunas ni siquiera están construidas.
izaré en cada fragata muestras de atrevimiento
y lloraré por desnudarte,
por rozar un momento osadía, una tripas convertidas en corazón
desde que solo digiero te quieros,
cursimetría de barrios bajos, silencios hechos de especia,
listas de la compra donde incluyo tus cosas
y compro los cepillos de dientes de dos en dos,
las cervezas de 4 en 4
y las sábanas disculpa si no las lavo pero es que no es solo mi sudor
a lo que huelen
y eso me excita tanto que las noches en las que no vuelves
tiro de pornografía a falta de regazos,
de insonmio hasta que el no dormir duele, de ojeras que son retratos
de que las noches me las paso jugando a beberte primero a caladas
después a tragos
hasta que te retuerces como un milagro que se exprime entre mis dientes,
es tanto lo que imagino y tan corto el camino que hago
que después, cuando vienes, parezco un tonto que soñó con simulacros,
un feliz pasajero en un viaje al párnaso de cielos y olivos,
donde tu cuerpo no es solo motivo, también es explicación,
mírela señor, que es mejor que lo que yo le cuente,
y en ese recinto rezado que es mi habitación
jugar a destrozarnos el pasado pisando como uvas los secretos,
compartir hasta el sueño más obsceno por irradiación,
bajar las persianas ante el tumulto y la voz de esa calle intranquila
que afuera nos espera con sus fieras artificiales, con su estrépito de caliza al rock,
sus maneras rutinarias de imponernos los horarios
y de hacernos cómplices no partidarios de seguirles la corriente,
víctimas a veces de aquel salmón que siempre llegaba tarde
porque se entretenía por el camino,
digamos que es parecido a echar un polvo al llegar a la latina,
o seguir de frente no ya en el equilibrio de la línea
sino en la caída que va después del después,
con tu risa chocandome en las costillas,
aquí hay algo que retumba, tengo un tic tac en el pecho
y de hecho parece que fuera explotar,
el que será solo tu lo sabes,
el que seré creo que yo, gracias mi vida, ya lo sé.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
quedará mucho más
hubo un día que al torcer el gesto te cayeron los billetes,
te dijeron date la vuelta, muevete, nena, vales mucho más que el resto,
te dijeron hay un mundo de alfileres deseando picarte,
y los mosquitos de hielo empezaron a rondarte entre las piernas,
quedará mucho más, pero ya ni lo notas,
qué dará mucho más, si el tiempo es un vestido de cristal
del que no puedes esconderte,
porque hubo un día que reiste con mueca desencajada,
la reina del histrionismo con tu mini-skirt de tul,
el liguero apodado deseo y el labio pulgar mordiendote los dientes,
oh humphry, sácame a bailar,
pero solo eras la bailarina de la parte de atrás de la película
y oh sí, nena, tú valías mucho más que el resto,
quedará mucho más, pero picaste el anzuelo,
qué dará mucho más, si el tiempo no era el reloj de oro de los escaparates
sino la guillotina del alma-zen de los vendedores,
con el confeti en la fiesta de los nudos, los tacos altos
y perfil de La Chapelle en cada foto, la venus semi inconsciente del baño
maltratada por el látigo de la insensatez, tú que bailas
tras el boom boom de los abracadabras,
que cobras en incienso cada noche, que te sumerges en el río de plata
de los jardines de la madriguera de las bolsitas de oro,
cómo vas a volver para ver qué no queda nada, tu cuento de hadas
ensuciado por el zig zag de una máquina tragaperras y aun me dices
quedará mucho más pero ese más es un muchísimo menos,
qué dará mucho más, si el tiempo no es un disfraz
que vaya a salvarte cada noche,
hubo un día que alguien te hizo sentir especial
pero olvidaste el sujeto y solo buscaste revalidar el trono,
tu corona de zafiros se fue ennegreciendo,
tu risa que era como un preciso momento cargado de alevosías, te dijo el chico
que solo bebía cerveza, sacame a bailar
aun guardabas un puñao de secretos, aun te asustaba el tono volátil de las carcajadas,
aun preferías la fila de atrás,
pero estaba el poder que da sentirte fusilada en los altares,
todas esas miradas adivinando el juego de la desnudez,
el pícaro odio de la sartén y su mango,
quedará mucho más, claro, pero no tanto,
qué dará mucho más, si el tiempo es eso que pasa cuando el ahogado
se va hundiendo en el agua,
nada que no intuyeras el dia que cruzaste la vía para no pensar,
nada que no te impidiera dormir con el tic tac del reloj haciendo cuentas,
es así, no llores por la puesta a punto, aun tienes margen en el cuenta kilómetros,
el gestor de cobros aun no ha llamado a tu puerta
pero si vas a correr, quitate los tacones,
si quieres pisar la hierba mojate los pies,
el delirio de la carne se olvido de tu traje de lentejuelas
pero aun conservas el frío encanto de la palidez,
el cálido susurro de las mareas,
y entonces sí
quedará mucho más, a pesar de la ausencia de champagne en la mesa,
qué dará mucho más, si el tiempo te abrazará y estarás preciosa
y vieja.
te dijeron date la vuelta, muevete, nena, vales mucho más que el resto,
te dijeron hay un mundo de alfileres deseando picarte,
y los mosquitos de hielo empezaron a rondarte entre las piernas,
quedará mucho más, pero ya ni lo notas,
qué dará mucho más, si el tiempo es un vestido de cristal
del que no puedes esconderte,
porque hubo un día que reiste con mueca desencajada,
la reina del histrionismo con tu mini-skirt de tul,
el liguero apodado deseo y el labio pulgar mordiendote los dientes,
oh humphry, sácame a bailar,
pero solo eras la bailarina de la parte de atrás de la película
y oh sí, nena, tú valías mucho más que el resto,
quedará mucho más, pero picaste el anzuelo,
qué dará mucho más, si el tiempo no era el reloj de oro de los escaparates
sino la guillotina del alma-zen de los vendedores,
con el confeti en la fiesta de los nudos, los tacos altos
y perfil de La Chapelle en cada foto, la venus semi inconsciente del baño
maltratada por el látigo de la insensatez, tú que bailas
tras el boom boom de los abracadabras,
que cobras en incienso cada noche, que te sumerges en el río de plata
de los jardines de la madriguera de las bolsitas de oro,
cómo vas a volver para ver qué no queda nada, tu cuento de hadas
ensuciado por el zig zag de una máquina tragaperras y aun me dices
quedará mucho más pero ese más es un muchísimo menos,
qué dará mucho más, si el tiempo no es un disfraz
que vaya a salvarte cada noche,
hubo un día que alguien te hizo sentir especial
pero olvidaste el sujeto y solo buscaste revalidar el trono,
tu corona de zafiros se fue ennegreciendo,
tu risa que era como un preciso momento cargado de alevosías, te dijo el chico
que solo bebía cerveza, sacame a bailar
aun guardabas un puñao de secretos, aun te asustaba el tono volátil de las carcajadas,
aun preferías la fila de atrás,
pero estaba el poder que da sentirte fusilada en los altares,
todas esas miradas adivinando el juego de la desnudez,
el pícaro odio de la sartén y su mango,
quedará mucho más, claro, pero no tanto,
qué dará mucho más, si el tiempo es eso que pasa cuando el ahogado
se va hundiendo en el agua,
nada que no intuyeras el dia que cruzaste la vía para no pensar,
nada que no te impidiera dormir con el tic tac del reloj haciendo cuentas,
es así, no llores por la puesta a punto, aun tienes margen en el cuenta kilómetros,
el gestor de cobros aun no ha llamado a tu puerta
pero si vas a correr, quitate los tacones,
si quieres pisar la hierba mojate los pies,
el delirio de la carne se olvido de tu traje de lentejuelas
pero aun conservas el frío encanto de la palidez,
el cálido susurro de las mareas,
y entonces sí
quedará mucho más, a pesar de la ausencia de champagne en la mesa,
qué dará mucho más, si el tiempo te abrazará y estarás preciosa
y vieja.
jueves, 15 de octubre de 2009
por alguien será
inicio rasta con humo y luces,
te beso en frente por pensamiento impuro,
camino cabizbajo entre tus cejas,
me paro en ojos, azul destiño,
bajo en vino rosado de mejilla,
me pliego en pliegues antes de labios,
me bebo en jugo saliba sueños,
baile de lengua,
quien sabe cuando miro al vacío,
salto a través del deslizate, pellizco al oído,
llamador de angeles, qué redundancia de soga al cuello,
qué onda curva cuesta montaña,
final en alto, picos de eureka,
algún lunar extraviado al que no importó haberse perdido,
pista de esquí hasta el ombligo,
escalera de costillas,
vientre bendito y caderas,
qué caderas, dios mío,
algún leve abánico de inicio de extenuación,
descripción que me ahorro por principios de génesis,
oda y mirada por todo lo alto,
elegido sui generis de labio inferior,
de la silaba afónica que adivino al doblarte,
te toco por ingle y por france,
por pierna pálida, jaguar en ciernes, hija del mambú,
rodilla clara sin punto debil al que aferrarse,
gemelos de camisas de once varas,
tobillo inquieto de niña combate,
los pies pequeños, huella descalza,
viernes, canción, todo paréntesis en una cama,
en un charquito de sudor con marcas,
caricia adrede de edredón,
amor, estaba jugando con las palabras,
no hay quien escriba belleza en brazos,
andaba lidiando con los fantasmas
pero ya se marcharon,
ya se marcharon nada más verte,
siempre tardas o parece demasiado
y luego va, espera, no apagues la luz,
tengo toda una espalda por retenerte
constelación constelación constelación...
te beso en frente por pensamiento impuro,
camino cabizbajo entre tus cejas,
me paro en ojos, azul destiño,
bajo en vino rosado de mejilla,
me pliego en pliegues antes de labios,
me bebo en jugo saliba sueños,
baile de lengua,
quien sabe cuando miro al vacío,
salto a través del deslizate, pellizco al oído,
llamador de angeles, qué redundancia de soga al cuello,
qué onda curva cuesta montaña,
final en alto, picos de eureka,
algún lunar extraviado al que no importó haberse perdido,
pista de esquí hasta el ombligo,
escalera de costillas,
vientre bendito y caderas,
qué caderas, dios mío,
algún leve abánico de inicio de extenuación,
descripción que me ahorro por principios de génesis,
oda y mirada por todo lo alto,
elegido sui generis de labio inferior,
de la silaba afónica que adivino al doblarte,
te toco por ingle y por france,
por pierna pálida, jaguar en ciernes, hija del mambú,
rodilla clara sin punto debil al que aferrarse,
gemelos de camisas de once varas,
tobillo inquieto de niña combate,
los pies pequeños, huella descalza,
viernes, canción, todo paréntesis en una cama,
en un charquito de sudor con marcas,
caricia adrede de edredón,
amor, estaba jugando con las palabras,
no hay quien escriba belleza en brazos,
andaba lidiando con los fantasmas
pero ya se marcharon,
ya se marcharon nada más verte,
siempre tardas o parece demasiado
y luego va, espera, no apagues la luz,
tengo toda una espalda por retenerte
constelación constelación constelación...
mientras me rasco la cabeza
sé que te lavas de temeridad cuando juegas a la insolencia con los amaneceres,
al despiste con la rutina de asombro de mis ojos tristes sonriendo al mirarte.
sé que lidias guerras de risa con mis tantos tontos temores
y que has soltado más de alguna bofetada a los monstruos que de noche venían a no dejarme dormir.
desde que soy feliz hago impros de sueños como listas de la compra:
cervecitas, marejada y carne.
lo estuve pensando y sabes? yo no sé qué cojones hace la primavera con los cerezos
pero lo nuestro
seguro que es mucho más guarro.
y mucho más bello.
al despiste con la rutina de asombro de mis ojos tristes sonriendo al mirarte.
sé que lidias guerras de risa con mis tantos tontos temores
y que has soltado más de alguna bofetada a los monstruos que de noche venían a no dejarme dormir.
desde que soy feliz hago impros de sueños como listas de la compra:
cervecitas, marejada y carne.
lo estuve pensando y sabes? yo no sé qué cojones hace la primavera con los cerezos
pero lo nuestro
seguro que es mucho más guarro.
y mucho más bello.
luz de domingo
la respuesta está en el baño, sobre la taza del wc, pon 4.
4 respuestas.
deberías haber hecho primero la pregunta, pero ultimamente preguntas poco, miras menos y no te enteras de ná. tienes un bullicio de neuronas desperdigado, los ojos vidriosos sin venir a cuento y eso de las siestas, reconocelo, te está matando. así que te propongo que bajes al baño y pongas 4 respuestas de cuarto gramo antes de que venga el bajón con las rebajas.
vista una noche, vistas todas.
las mujeres, claro. las minifaldas, taconcitos, ajuste ceñido de caderas, tres dedos saliendo de la punta del zapato, la incoherencia en forma de risita casual, el toque de queda rollo mirada asesina, las mujeres, te decía, son esa ruleta mitad "de la fortuna" mitad "rusa" que esperan apoyadas en un tercio medio vacío fumando luky strike con tus deseos más ocultos. y hay veces, gracias, que te ofrecen una calada.
pero si quieres sacarle la gracia al asunto, tendrás que reirte de la miseria. porque en la tele seguirá ronroneando el ejercito de vendedores a cómodos plazos, la publicidad y el chute de dormidera cerebral que te mete el gusanillo en el cuerpo. prueba a apagar ese aparato. y después me llamas a mi drogadicto.
y el problema no sabes si es de tiempo o es de espacio. tú me decías: quiero dejar las drogas, pero no sé dónde ni cuando. así que sacabas una segunda respuesta del bolsillo pequeño del pantalón y desdoblabas mis propias contradicciones intentando no hacerte demasiado caso. me decías: hay un laberinto en cada ser humano, y no creo que tenga salida. a mi me venía bien que fuera así, porque en el fondo me sentía como un cuadro de pollok pero en barato. una baratija llena de fuerza pero ningun objetivo. de qué sirve tener armas si no tienes a quien matar.
la crónica era una resaca sin desencanto, arbitraria, triste como una canción en día de lluvia, apagado como un verano sin ceniceros, y nada que sirviera para salvar el cuello iba a servirte esta vez.
dejaste de avisar cuando vienieron las grúas, cuando volvieron de aquellos amaneceres sin nada a cambio, te miraste en el brillo de los ascensores y es por eso que tomaste el rumbo de las escaleras, aun te sentías cansado pero preferías eso a esperar a que se abriera una puerta.
con 17 tacos uno no espera ni al autobús.
en cierta manera era normal que no llevaras esparadrapo, que no supieras a qué sabía, que intentaras parecerte a las fábulas a pesar de toda la torpeza. no querías tener hijos, ni casa, ni manual de instrucciones. pero en el fondo hay sitio, así que te sentaste, miraste a los viejos amigos, a la camarera, a los signos de exclamación de al otro lado de la puerta, y como no te sentiste vacío quisiste volver a comprobarlo.
y en eso andamos un poco todos. en mitad del camino, conformandonos con entender unas pocas cosas y sentir el resto. llega un punto en el que como humano no exiges a la especie grandes sacrificios. un poquito de dignidad, algún que otro principio y mantenerse en pie si llegan las bombas.
pero has visto el pozo vacío donde otros se ahogan y te conformas con que no te salpique la mala sangre que hierve en ciertos artificios, en algunas escopetas de feria, en el paisaje de las postales de los todo a 100 con pancartas de belleza por 4 duros.
en fin, un día dios dijo: hagase la luz
y entonces llamó a iberdrola
donde le informaron que tardarían en dar el alta en un plazo de 2 a 5 días. laborables, nos ha jodido.
y lo único que pensó fue que tendría que bajar al bar para ver el partido del domingo.
4 respuestas.
deberías haber hecho primero la pregunta, pero ultimamente preguntas poco, miras menos y no te enteras de ná. tienes un bullicio de neuronas desperdigado, los ojos vidriosos sin venir a cuento y eso de las siestas, reconocelo, te está matando. así que te propongo que bajes al baño y pongas 4 respuestas de cuarto gramo antes de que venga el bajón con las rebajas.
vista una noche, vistas todas.
las mujeres, claro. las minifaldas, taconcitos, ajuste ceñido de caderas, tres dedos saliendo de la punta del zapato, la incoherencia en forma de risita casual, el toque de queda rollo mirada asesina, las mujeres, te decía, son esa ruleta mitad "de la fortuna" mitad "rusa" que esperan apoyadas en un tercio medio vacío fumando luky strike con tus deseos más ocultos. y hay veces, gracias, que te ofrecen una calada.
pero si quieres sacarle la gracia al asunto, tendrás que reirte de la miseria. porque en la tele seguirá ronroneando el ejercito de vendedores a cómodos plazos, la publicidad y el chute de dormidera cerebral que te mete el gusanillo en el cuerpo. prueba a apagar ese aparato. y después me llamas a mi drogadicto.
y el problema no sabes si es de tiempo o es de espacio. tú me decías: quiero dejar las drogas, pero no sé dónde ni cuando. así que sacabas una segunda respuesta del bolsillo pequeño del pantalón y desdoblabas mis propias contradicciones intentando no hacerte demasiado caso. me decías: hay un laberinto en cada ser humano, y no creo que tenga salida. a mi me venía bien que fuera así, porque en el fondo me sentía como un cuadro de pollok pero en barato. una baratija llena de fuerza pero ningun objetivo. de qué sirve tener armas si no tienes a quien matar.
la crónica era una resaca sin desencanto, arbitraria, triste como una canción en día de lluvia, apagado como un verano sin ceniceros, y nada que sirviera para salvar el cuello iba a servirte esta vez.
dejaste de avisar cuando vienieron las grúas, cuando volvieron de aquellos amaneceres sin nada a cambio, te miraste en el brillo de los ascensores y es por eso que tomaste el rumbo de las escaleras, aun te sentías cansado pero preferías eso a esperar a que se abriera una puerta.
con 17 tacos uno no espera ni al autobús.
en cierta manera era normal que no llevaras esparadrapo, que no supieras a qué sabía, que intentaras parecerte a las fábulas a pesar de toda la torpeza. no querías tener hijos, ni casa, ni manual de instrucciones. pero en el fondo hay sitio, así que te sentaste, miraste a los viejos amigos, a la camarera, a los signos de exclamación de al otro lado de la puerta, y como no te sentiste vacío quisiste volver a comprobarlo.
y en eso andamos un poco todos. en mitad del camino, conformandonos con entender unas pocas cosas y sentir el resto. llega un punto en el que como humano no exiges a la especie grandes sacrificios. un poquito de dignidad, algún que otro principio y mantenerse en pie si llegan las bombas.
pero has visto el pozo vacío donde otros se ahogan y te conformas con que no te salpique la mala sangre que hierve en ciertos artificios, en algunas escopetas de feria, en el paisaje de las postales de los todo a 100 con pancartas de belleza por 4 duros.
en fin, un día dios dijo: hagase la luz
y entonces llamó a iberdrola
donde le informaron que tardarían en dar el alta en un plazo de 2 a 5 días. laborables, nos ha jodido.
y lo único que pensó fue que tendría que bajar al bar para ver el partido del domingo.
ganas de fábrica
cómo conjugar
el pasado imperfecto de mis miedos
con el futuro incondicional de mis valentías.
cómo saber dónde pisar
si las huellas que no dejé
jamás fueron
y las que no haré
nunca serán.
mierda.
cómo luchar ante la inspiración de la culpa
si solo tengo un deseo de inocencia.
cómo lidiar las asperezas de tantos años rasgando paredes
si ahora entiendo
que la única forma de suavidad
es besar la piel a caricias.
cómo fundir este rostro de hielo
con el fuego que me quema en la garganta.
cómo vivir a pesar de la muerte
o morir sin saber que la vida
y en fin,
cómo nadar contracorriente
y no dudar de que son ellos los que están equivocados.
cómo salir a la calle con ganas de reir y no llorar
o cómo llorar sin reir en el intento.
tantas monedas,
tantos dados
que uno termina por confundir el destino con el azar,
el juego con el ahorcado.
¿no será que acaso es eso?
un ir y venir dislocado,
inconexo,
tan sencillo de entender como dificil de explicar,
un niño con voz de viejo, un edificio de ruinas,
un cristal de reflejos,
un desguace de coche con motor y sueños,
adicto al asfalto,
con ganas de fábrica de acelerar.
el pasado imperfecto de mis miedos
con el futuro incondicional de mis valentías.
cómo saber dónde pisar
si las huellas que no dejé
jamás fueron
y las que no haré
nunca serán.
mierda.
cómo luchar ante la inspiración de la culpa
si solo tengo un deseo de inocencia.
cómo lidiar las asperezas de tantos años rasgando paredes
si ahora entiendo
que la única forma de suavidad
es besar la piel a caricias.
cómo fundir este rostro de hielo
con el fuego que me quema en la garganta.
cómo vivir a pesar de la muerte
o morir sin saber que la vida
y en fin,
cómo nadar contracorriente
y no dudar de que son ellos los que están equivocados.
cómo salir a la calle con ganas de reir y no llorar
o cómo llorar sin reir en el intento.
tantas monedas,
tantos dados
que uno termina por confundir el destino con el azar,
el juego con el ahorcado.
¿no será que acaso es eso?
un ir y venir dislocado,
inconexo,
tan sencillo de entender como dificil de explicar,
un niño con voz de viejo, un edificio de ruinas,
un cristal de reflejos,
un desguace de coche con motor y sueños,
adicto al asfalto,
con ganas de fábrica de acelerar.
lunes, 7 de septiembre de 2009
putas e hijos de puta
van a seguir tirando piedras infundados en su disfraz de desprecio,
van a ir los de siempre a por las de siempre
y ellas seguirán con su terapia de besos
comiendoles la polla a los que dictan las leyes por un, digamoslo cruelmente, módico precio.
mal que las pese, porque hay quien no tiene otra.
van a seguir con su terapia de ciudades limpias
disimulando las grietas y las alcantarillas,
esta sociedad incivilizada, estupìda hasta la inmundicia, donde el cristal de la hipocresía
se clava entre las piernas de todas esas mujeres de polvo a 20.
rabia de vómito ante el dictamen aplastante de la supuesta buena gente.
asco de viandantes callados y adormecidos,
adictos al linchamiento de quien no tiene con qué defenderse
ni mucho menos a qué agarrarse.
¿quién se tira a todas esas mujeres? decidme quién y que salgan a la palestra
porque habría que juzgarles no por sus actos sino por sus cobardías,
hartos de tanto silencio cómplice, de tanta mierda de portada de diario,
de tanto bulto escondido entre los pantalones de una bragueta que no duda en bajarse
justo antes de callarse la boca.
¿dónde están sus cojones? decidme dónde, porque alza la voz
quien jamás ha pagado, porque vergüenza me da que sea yo
y no otros los que hablen claro,
asco de tanta mirada para otro lado, de tanta idilio de somnolencia,
vosotros que jugáis a los orgasmos como profesionales
porque no decís ahora en donde descargáis vuestras miserias,
quienes os escuchan de noche,
quienes aguantan vuestra insoportable necesidad de existencia,
por qué no salís a luchar esta guerra y sí permitís
que ellas traguen y traguen y traguen,
por qué, decidme, por qué no se os cae de una vez la cara de vergüenza
y la sombra de pánico en el azulejo
no rompe al fin el espejo del que tanto teméis.
ellas seguirán ahí, abiertas de penas
tratando la soledad de la gente, acariciandole el lomo a las hienas,
paliando su innato temor a la muerte, su desconsolado llanto de olvido,
su almacén de mentiras a cuestas.
visto lo visto escribo, con mi grito en la mirada de todos esos cobardes,
que vosotros, hijos de puta
jamás seréis dignos
de la honrada profesión de vuestras madres.
van a ir los de siempre a por las de siempre
y ellas seguirán con su terapia de besos
comiendoles la polla a los que dictan las leyes por un, digamoslo cruelmente, módico precio.
mal que las pese, porque hay quien no tiene otra.
van a seguir con su terapia de ciudades limpias
disimulando las grietas y las alcantarillas,
esta sociedad incivilizada, estupìda hasta la inmundicia, donde el cristal de la hipocresía
se clava entre las piernas de todas esas mujeres de polvo a 20.
rabia de vómito ante el dictamen aplastante de la supuesta buena gente.
asco de viandantes callados y adormecidos,
adictos al linchamiento de quien no tiene con qué defenderse
ni mucho menos a qué agarrarse.
¿quién se tira a todas esas mujeres? decidme quién y que salgan a la palestra
porque habría que juzgarles no por sus actos sino por sus cobardías,
hartos de tanto silencio cómplice, de tanta mierda de portada de diario,
de tanto bulto escondido entre los pantalones de una bragueta que no duda en bajarse
justo antes de callarse la boca.
¿dónde están sus cojones? decidme dónde, porque alza la voz
quien jamás ha pagado, porque vergüenza me da que sea yo
y no otros los que hablen claro,
asco de tanta mirada para otro lado, de tanta idilio de somnolencia,
vosotros que jugáis a los orgasmos como profesionales
porque no decís ahora en donde descargáis vuestras miserias,
quienes os escuchan de noche,
quienes aguantan vuestra insoportable necesidad de existencia,
por qué no salís a luchar esta guerra y sí permitís
que ellas traguen y traguen y traguen,
por qué, decidme, por qué no se os cae de una vez la cara de vergüenza
y la sombra de pánico en el azulejo
no rompe al fin el espejo del que tanto teméis.
ellas seguirán ahí, abiertas de penas
tratando la soledad de la gente, acariciandole el lomo a las hienas,
paliando su innato temor a la muerte, su desconsolado llanto de olvido,
su almacén de mentiras a cuestas.
visto lo visto escribo, con mi grito en la mirada de todos esos cobardes,
que vosotros, hijos de puta
jamás seréis dignos
de la honrada profesión de vuestras madres.
lunes, 31 de agosto de 2009
pajas y pipas
las palabras siguen en la mente siguiendo su danza de metáforas,
nadie silba las melodías de los omnipresentes,
la cerveza bulle a través de la tarde
y todo se mide en humo, en ausencia de enumeraciones,
en limites de hasta dónde se puede aguantar.
quizá resistamos ante la mierda de muerte que a todos nos espera,
nos conviratmos en héroes enamorados de villanos,
inútiles parcelas con rascacielos apuntado hacia el pensamiento,
ascender como los campos de trigo de abuelos que contaban las guerras
de dos en dos, hacer el zig zag de las decepciones
y aspirar a romper la ruleta de la baraja porque los esclavos
son aquellos que miran el reloj cada cuarto de hora.
la risa cotiza tan alto como el miedo, pero el miedo te trata de tu a tu cada noche,
en cada esquina hay una vomitona dispuesta a escribirte tu vida
y tu sigues zumbando con las avejas, baladeando a través de la noche,
lisiado como ciertas carcajadas maltrechas de tanto pasado a cuestas,
desquiciado porque el amor era una puta barata que no aceptó tu dinero,
al otro lado habrá cuentagotas con recuerdos de niño emborronados,
cabreados con tus ojos incapaces de resistir a las lágrimas,
besuqueando la ceniza de los ceniceros mientras compras cigarrillos
a 3,30 la hora, dos caladas y un punto negro que podría llamarse futuro
pero prefiere mantenerse en el anonimato,
ahora puedes decir que el dolor es una aguja entrando por las arterias
y quizá un adulterio contra tus propios principios,
nadie te obligó a arrodillar la poesía para poder respartir de nuevo las cartas,
pero lo hiciste y no digas entonces que el final fue una palabra tan solo,
tu te rendiste,
tu dijiste un paso más pero no lo diste,
tú sabrás en la hora de los espejos qué grietas vendrán a defenderte
pero hasta entonces tendrás este triste hormiguero de pajas y pipas,
esta fría mañana de multitud,
este linaje de hombre vulgar dispuesto al olvido
mientras la miseria del arrastrarse sin más es un espejismo sin oasis,
un grano de arena tras otro,
un plaga de hiedras subidas a lo alto del colocón, donde el alcohol quema
y las miradas hacen de invitadas de excepción a tu despedida,
pero no estás muerto y si lo estás, nadie te lo ha dicho todavía,
dejemos que sea así, engañemonos, hagamos un reguero de saliba tras los aspersores,
lidiemos con el odio acumulado de desencuentros y mierda,
finjamos, joder, hasta que el último vuelo llegué con su libre caída de suelos
a recordarnos que las letras más oscuras
siguen bailando entre poesías.
nadie silba las melodías de los omnipresentes,
la cerveza bulle a través de la tarde
y todo se mide en humo, en ausencia de enumeraciones,
en limites de hasta dónde se puede aguantar.
quizá resistamos ante la mierda de muerte que a todos nos espera,
nos conviratmos en héroes enamorados de villanos,
inútiles parcelas con rascacielos apuntado hacia el pensamiento,
ascender como los campos de trigo de abuelos que contaban las guerras
de dos en dos, hacer el zig zag de las decepciones
y aspirar a romper la ruleta de la baraja porque los esclavos
son aquellos que miran el reloj cada cuarto de hora.
la risa cotiza tan alto como el miedo, pero el miedo te trata de tu a tu cada noche,
en cada esquina hay una vomitona dispuesta a escribirte tu vida
y tu sigues zumbando con las avejas, baladeando a través de la noche,
lisiado como ciertas carcajadas maltrechas de tanto pasado a cuestas,
desquiciado porque el amor era una puta barata que no aceptó tu dinero,
al otro lado habrá cuentagotas con recuerdos de niño emborronados,
cabreados con tus ojos incapaces de resistir a las lágrimas,
besuqueando la ceniza de los ceniceros mientras compras cigarrillos
a 3,30 la hora, dos caladas y un punto negro que podría llamarse futuro
pero prefiere mantenerse en el anonimato,
ahora puedes decir que el dolor es una aguja entrando por las arterias
y quizá un adulterio contra tus propios principios,
nadie te obligó a arrodillar la poesía para poder respartir de nuevo las cartas,
pero lo hiciste y no digas entonces que el final fue una palabra tan solo,
tu te rendiste,
tu dijiste un paso más pero no lo diste,
tú sabrás en la hora de los espejos qué grietas vendrán a defenderte
pero hasta entonces tendrás este triste hormiguero de pajas y pipas,
esta fría mañana de multitud,
este linaje de hombre vulgar dispuesto al olvido
mientras la miseria del arrastrarse sin más es un espejismo sin oasis,
un grano de arena tras otro,
un plaga de hiedras subidas a lo alto del colocón, donde el alcohol quema
y las miradas hacen de invitadas de excepción a tu despedida,
pero no estás muerto y si lo estás, nadie te lo ha dicho todavía,
dejemos que sea así, engañemonos, hagamos un reguero de saliba tras los aspersores,
lidiemos con el odio acumulado de desencuentros y mierda,
finjamos, joder, hasta que el último vuelo llegué con su libre caída de suelos
a recordarnos que las letras más oscuras
siguen bailando entre poesías.
palabras secas
hablar del paisaje con estas palabras, buscarle un sujeto que siempre es primera persona,
bailar entre metáforas que hablan de dientes, de hambre,
de formas infinitisimales y detalles sin importancia,
besar el precio de la compra como un bolsillo al que no le quedan monedas,
tirar de chantaje, de lirios cortados a través de la somnoloncia,
sudores en ciernes vistos con el filtro de la literatura,
buscar un sentimiento al abrir una página,
morir por falta de marcapasos, por ganas de arena,
lidiar con el fracaso de fondo, la inconsistencia, la ausencia de inmaterialidad que te da un folio en blanco,
llorar por si acaso se te olvida mañana,
hacerte el daño que no es justo pero sí necesario,
batirse a vuelo de pájaro que pisa por primera vez la tierra
y escapar de los nidos en el estómago, de las charcas de viernes,
el tiempo de los olvidados no pasó de refugio de guerra,
la memoria lloviznó batalleando,
el silbato fue un silbido de amigo y la estación se llamaba primavera,
el tren destino,
y el billete desconocía el significado de la palabra vuelta.
no tenía más valor que un puñado de granos de trigo,
es decir, muchas promesas, y el cartel de neón anunciaba un futuro en oferta
y el portero en la puerta cobraba con principios la entrada.
pocos se dieron cuenta hasta que la vergüenza fue el plato frío de la madrugada,
se salvaron por un chasquido de risa a tientas,
por unas piernas de minifalda, por tener en la cartera algo que pudiera identificarles.
he pasado a través de este sigilo como un mimo al que tienen que subirle la bragueta,
me quema su paladar de letras y la señal de stop al final de cada calle,
las ventanas cerradas,
una colección de puertas donde poder resguardarse,
el escondite de la hojarasca
y las aceras tintadas de huellas de nadie.
sobre todo
me quema el hecho de que ahí seguirá el paisaje,
con sus montañas heladas de rocío en hierba,
con su filo de cuerpo y caderas mirando a través de las legañas,
el culo pompa de la naturaleza
me quema
al ver lo poco que tendrá que ver
con nuestras palabras...¿de mierda?
bailar entre metáforas que hablan de dientes, de hambre,
de formas infinitisimales y detalles sin importancia,
besar el precio de la compra como un bolsillo al que no le quedan monedas,
tirar de chantaje, de lirios cortados a través de la somnoloncia,
sudores en ciernes vistos con el filtro de la literatura,
buscar un sentimiento al abrir una página,
morir por falta de marcapasos, por ganas de arena,
lidiar con el fracaso de fondo, la inconsistencia, la ausencia de inmaterialidad que te da un folio en blanco,
llorar por si acaso se te olvida mañana,
hacerte el daño que no es justo pero sí necesario,
batirse a vuelo de pájaro que pisa por primera vez la tierra
y escapar de los nidos en el estómago, de las charcas de viernes,
el tiempo de los olvidados no pasó de refugio de guerra,
la memoria lloviznó batalleando,
el silbato fue un silbido de amigo y la estación se llamaba primavera,
el tren destino,
y el billete desconocía el significado de la palabra vuelta.
no tenía más valor que un puñado de granos de trigo,
es decir, muchas promesas, y el cartel de neón anunciaba un futuro en oferta
y el portero en la puerta cobraba con principios la entrada.
pocos se dieron cuenta hasta que la vergüenza fue el plato frío de la madrugada,
se salvaron por un chasquido de risa a tientas,
por unas piernas de minifalda, por tener en la cartera algo que pudiera identificarles.
he pasado a través de este sigilo como un mimo al que tienen que subirle la bragueta,
me quema su paladar de letras y la señal de stop al final de cada calle,
las ventanas cerradas,
una colección de puertas donde poder resguardarse,
el escondite de la hojarasca
y las aceras tintadas de huellas de nadie.
sobre todo
me quema el hecho de que ahí seguirá el paisaje,
con sus montañas heladas de rocío en hierba,
con su filo de cuerpo y caderas mirando a través de las legañas,
el culo pompa de la naturaleza
me quema
al ver lo poco que tendrá que ver
con nuestras palabras...¿de mierda?
radiografía con acuarelas
nunca había jugado al despite sin palanganas. yo, verán, no sabía esconderme antes de que contaran 100, así que buscaba visibilidad, un sitio donde pudiera depender de mis fuerzas para correr antes que de mi habilidad para cerrar los ojos. no quería sentirme presa, y por eso era más de cazar.
pero ay, tampoco sabía asustar a los monstruos de mi armario, así que procuraba no tener armarios, o si los tenía, que fueran cómodos. no es bueno incomodar a los monstruos, me decía. seguro que a ellos tampoco les gustan las guerras.
cuando aprendí a enceder las cerillas creí que ya sabía hacer fuego. siempre me pasa algo así. un día lancé una piedra y empecé a soñar con fusiles. al otro era un paseo en bicicleta, o bajar la ventanilla del coche, y decirme bah!! este mundo se ve a base de dar pedales.
pero nunca le tuve miedo al mar. y el respeto se lo concedí estos ultimos años. será que crecí entre demasiada tierra, o que leí un cuento de borges que terminaba con un desierto haciendo de laberinto.
en verdad que pocas veces entendí que se puede saborear la madera. que los miedos van con raíz, y hay que sangrar para estirparlos de adentro. que la risa es lo más importante. lo más bonito.
más incluso que los gemidos, ese gesto tan recordado. ese gesto, ay, no quiero pornografiarme en estos momentos. quería una radiografía con acuarelas. algo que diga: no, si yo solo quería suelto para tabaco, pero si hay que tomarse una cerveza...
total, que terminé borracho. y no se crean, a ratos hasta me siento viejo. aunque piso la arena y me lo paso como un enano. pero a ratos, eso, parece que en cualquier momento me fuera a poner a escribir a mano las cartas que ahora mando via mail.
pero qué va. soy un falsoalarmista. un pedrolobista. un exagerametaforas. una blablablador. un tremendimensionista. un enciendeincendios. un inseguroquesiqueno.
vamos, que no me pongo de acuerdo y exagero hasta hacer de todo un pequeño detalle, un delicado gesto, una minima afirmación resolutiva. yo es que entre la teoría gravitacional y la mecanica cuantica siempre he ido con los más pequeños.
será que un mechón de pelo me dice más que la larga cabellera.
que me fijo en la uñas más que en los dedos.
en las pecas ominosas, los lunares contados, el rosa de mejilla sin rubor.
será que ella mide poco más de metro y medio, y se diluye como acuarela en celo,
como mancha de grafito con sudor.
pero ay, tampoco sabía asustar a los monstruos de mi armario, así que procuraba no tener armarios, o si los tenía, que fueran cómodos. no es bueno incomodar a los monstruos, me decía. seguro que a ellos tampoco les gustan las guerras.
cuando aprendí a enceder las cerillas creí que ya sabía hacer fuego. siempre me pasa algo así. un día lancé una piedra y empecé a soñar con fusiles. al otro era un paseo en bicicleta, o bajar la ventanilla del coche, y decirme bah!! este mundo se ve a base de dar pedales.
pero nunca le tuve miedo al mar. y el respeto se lo concedí estos ultimos años. será que crecí entre demasiada tierra, o que leí un cuento de borges que terminaba con un desierto haciendo de laberinto.
en verdad que pocas veces entendí que se puede saborear la madera. que los miedos van con raíz, y hay que sangrar para estirparlos de adentro. que la risa es lo más importante. lo más bonito.
más incluso que los gemidos, ese gesto tan recordado. ese gesto, ay, no quiero pornografiarme en estos momentos. quería una radiografía con acuarelas. algo que diga: no, si yo solo quería suelto para tabaco, pero si hay que tomarse una cerveza...
total, que terminé borracho. y no se crean, a ratos hasta me siento viejo. aunque piso la arena y me lo paso como un enano. pero a ratos, eso, parece que en cualquier momento me fuera a poner a escribir a mano las cartas que ahora mando via mail.
pero qué va. soy un falsoalarmista. un pedrolobista. un exagerametaforas. una blablablador. un tremendimensionista. un enciendeincendios. un inseguroquesiqueno.
vamos, que no me pongo de acuerdo y exagero hasta hacer de todo un pequeño detalle, un delicado gesto, una minima afirmación resolutiva. yo es que entre la teoría gravitacional y la mecanica cuantica siempre he ido con los más pequeños.
será que un mechón de pelo me dice más que la larga cabellera.
que me fijo en la uñas más que en los dedos.
en las pecas ominosas, los lunares contados, el rosa de mejilla sin rubor.
será que ella mide poco más de metro y medio, y se diluye como acuarela en celo,
como mancha de grafito con sudor.
domingo, 23 de agosto de 2009
hand up
como te confesé la primera noche: solo tengo un puñado de palabras.
y prometí usarlas para hacerte reir.
me puse peluca y sombrero, la cara pintada
y el disfraz de aprendiz ingenuo que juega a subirte las faldas.
puedo decir que tu risa es algo que siempre me he tomado muy en serio.
cada cual tiene su gasolina para rugir, la mía es mezcla de labios y cuentos
con leve inclinación de gesto cuando la risa te desborda la boca.
por supuesto el tiempo es tiempo, y la arena no siempre es playa.
estar ahí, cogerte la mano al dar un paseo, ayudarte a dormir, todo eso.
alguna vez te vi llorar
y alguna vez también te vi contener las lágrimas.
te escuché hablar con voz cansada de cuna
mientras por dentro
había una hoguera de hielos que te quemaban.
y me quedé en silencio.
sin saber qué decir, yo, que te confesé que solo tenía un puñado de palabras
y prometí usarlas para hacerte reir.
me quedé en silencio. roto al verte resquebrajada.
asustado y muerto de miedo, como un niño feliz
que al mirarse solo ve la pálida cara de un hombre triste al otro lado del espejo.
tragué saliva, respiré, y pellizqué mis heridas para entender
que lo bueno de los malos momentos es que se pasan.
lo malo, es que lo buenos también.
y prometí usarlas para hacerte reir.
me puse peluca y sombrero, la cara pintada
y el disfraz de aprendiz ingenuo que juega a subirte las faldas.
puedo decir que tu risa es algo que siempre me he tomado muy en serio.
cada cual tiene su gasolina para rugir, la mía es mezcla de labios y cuentos
con leve inclinación de gesto cuando la risa te desborda la boca.
por supuesto el tiempo es tiempo, y la arena no siempre es playa.
estar ahí, cogerte la mano al dar un paseo, ayudarte a dormir, todo eso.
alguna vez te vi llorar
y alguna vez también te vi contener las lágrimas.
te escuché hablar con voz cansada de cuna
mientras por dentro
había una hoguera de hielos que te quemaban.
y me quedé en silencio.
sin saber qué decir, yo, que te confesé que solo tenía un puñado de palabras
y prometí usarlas para hacerte reir.
me quedé en silencio. roto al verte resquebrajada.
asustado y muerto de miedo, como un niño feliz
que al mirarse solo ve la pálida cara de un hombre triste al otro lado del espejo.
tragué saliva, respiré, y pellizqué mis heridas para entender
que lo bueno de los malos momentos es que se pasan.
lo malo, es que lo buenos también.
martes, 4 de agosto de 2009
vacaciones
cuando digo que ella tiene algo que el resto no tienen
no sé si me refiero en concreto a millones de detalles insignificantes
que la llenan de significado
o más bien a un sino cerrado como una palabra que no aciertas a acertar en un crucigrama.
el caso es que se quita las zapatillas al subir a los coches,
al entrar en casas
se queda descalza y yo miro de reojo sus pequeños dedos medio pintados,
rimel corrido por dientes a través de la lengua,
y le da pena los perros de los punkis porque beben de los charcos
donde ellos están de juerga
y a veces no me deja matar los insectos a pesar de las picaduras
y se toca cada grano que le sale en la cara
y trata, mezcla exacta de picaresca y ternura, de quitarme los puntos blancos a base de uñas,
ella a veces aparece recién depilada y yo abro la boca inconscientemente
y ella entiende que es mi forma de pedir permiso
luego explota y me agarra con los brazos y yo entre bromas pido auxilio ante tanta belleza cercana a la rabia
grado máximo de concentración,
dice qué lástima muy bajito cuando hay alguien que tropieza por segunda vez en la misma piedra
y si yo me río ella se pone seria
y si tenso la cuerda se pone orgullosa
y si hay que dejarse el tipo, para por completo el bullicio y se erige como una superguerrera capacitada
para soportar mil veces su propio peso.
hay veces que amanece caprichosa y a mí eso me encanta,
hay otras que anochece con la lujuria en las piernas y un "puedes correrte cariño" en los labios,
la he visto quedarse dormida en mis brazos y nunca creí que en mis manos cabrían tantísimos sueños,
la he escuchado cantar a pedazos canciones de madera y he notado crujir en el aire las notas que ella balbuceaba,
tiene un pentagrama a prueba de malos acordes
y mil soluciones distintas para mis mismos problemas de siempre,
yo no sé muy bien cómo es
que entre todos los tipos que pisan este planeta
fue a mí a quien señaló con el dedo y me dijo "ven aquí",
no entiendo del todo que es lo que hice tan bien cómo para merecerme esta lluvia de logros,
este premio de mirarla a los ojos en cada orgasmo,
este ir de la mano con el mundo girando alrededor nuestra,
ser el pesao que va con ella en formato tienda sprint 24 horas al día, animal de compañía para lo que tú quieras,
y a mi me recuerda a determinadas estrellas que no sabes cuanto son capaces de brillar
porque antes te ciegan,
vaya, que no me sé explicar y acumulo detalles incapaz de resumirlo en pocas palabras,
tal vez solo sea una, quien sabe, o tal vez solo sea cuestión de no preguntar
y observar el paisaje: ortigueira estaba preciosa gracias a ti,
palencia volvió a sentirse diluvio de fiera,
no hay nada como un go and trip si te veo reir todo el rato,
me elegiste y doy gracias de que sea así,
qué demonios
y qué de angeles,
todas las preguntas del mundo
y ninguna respuesta, yo que jugaba a inventar personajes entre arbitrios de magia
y casualidades
un día me di de bruces con la vida
y me enamoré de ella.
no sé si me refiero en concreto a millones de detalles insignificantes
que la llenan de significado
o más bien a un sino cerrado como una palabra que no aciertas a acertar en un crucigrama.
el caso es que se quita las zapatillas al subir a los coches,
al entrar en casas
se queda descalza y yo miro de reojo sus pequeños dedos medio pintados,
rimel corrido por dientes a través de la lengua,
y le da pena los perros de los punkis porque beben de los charcos
donde ellos están de juerga
y a veces no me deja matar los insectos a pesar de las picaduras
y se toca cada grano que le sale en la cara
y trata, mezcla exacta de picaresca y ternura, de quitarme los puntos blancos a base de uñas,
ella a veces aparece recién depilada y yo abro la boca inconscientemente
y ella entiende que es mi forma de pedir permiso
luego explota y me agarra con los brazos y yo entre bromas pido auxilio ante tanta belleza cercana a la rabia
grado máximo de concentración,
dice qué lástima muy bajito cuando hay alguien que tropieza por segunda vez en la misma piedra
y si yo me río ella se pone seria
y si tenso la cuerda se pone orgullosa
y si hay que dejarse el tipo, para por completo el bullicio y se erige como una superguerrera capacitada
para soportar mil veces su propio peso.
hay veces que amanece caprichosa y a mí eso me encanta,
hay otras que anochece con la lujuria en las piernas y un "puedes correrte cariño" en los labios,
la he visto quedarse dormida en mis brazos y nunca creí que en mis manos cabrían tantísimos sueños,
la he escuchado cantar a pedazos canciones de madera y he notado crujir en el aire las notas que ella balbuceaba,
tiene un pentagrama a prueba de malos acordes
y mil soluciones distintas para mis mismos problemas de siempre,
yo no sé muy bien cómo es
que entre todos los tipos que pisan este planeta
fue a mí a quien señaló con el dedo y me dijo "ven aquí",
no entiendo del todo que es lo que hice tan bien cómo para merecerme esta lluvia de logros,
este premio de mirarla a los ojos en cada orgasmo,
este ir de la mano con el mundo girando alrededor nuestra,
ser el pesao que va con ella en formato tienda sprint 24 horas al día, animal de compañía para lo que tú quieras,
y a mi me recuerda a determinadas estrellas que no sabes cuanto son capaces de brillar
porque antes te ciegan,
vaya, que no me sé explicar y acumulo detalles incapaz de resumirlo en pocas palabras,
tal vez solo sea una, quien sabe, o tal vez solo sea cuestión de no preguntar
y observar el paisaje: ortigueira estaba preciosa gracias a ti,
palencia volvió a sentirse diluvio de fiera,
no hay nada como un go and trip si te veo reir todo el rato,
me elegiste y doy gracias de que sea así,
qué demonios
y qué de angeles,
todas las preguntas del mundo
y ninguna respuesta, yo que jugaba a inventar personajes entre arbitrios de magia
y casualidades
un día me di de bruces con la vida
y me enamoré de ella.
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